Qué se sabe del brote de hantavirus en el MV Hondius: investigan el vínculo entre el crucero y un basural de Ushuaia
Tras las muertes registradas, expertos buscan el origen del contagio en Tierra del Fuego. Los detalles de la investigación sobre la cepa Andes y el rastro de los turistas holandeses en la Patagonia.
El reciente brote de hantavirus de la variante Andes, detectado a bordo del crucero polar MV Hondius, abrió una línea de investigación: un posible vínculo con un basurero de Ushuaia y un avistaje de aves. Las autoridades sanitarias analizan el recorrido previo de una pareja de turistas holandeses que viajó durante cuatro meses por Argentina, Chile y Uruguay antes de embarcarse, con el objetivo de establecer en qué momento y lugar se produjo el contagio.
La embarcación zarpó de Ushuaia rumbo al archipiélago de Cabo Verde. Hasta ahora, registraron ocho casos confirmados y tres muertes, entre ellas la de la pareja holandesa. Según informó el diario La Nación, una de las zonas bajo estudio es el basural de Ushuaia, ubicado a unos siete kilómetros del centro de la ciudad.
Ese espacio, que recibe los residuos de la capital fueguina y se encuentra cercado, es conocido entre observadores de aves de todo el mundo, que se acercan para intentar ver al matamico blanco, una especie carroñera atraída por los restos de comida.
Parte de los casi 150 pasajeros del MV Hondius habría visitado el área de avistaje cercana al vertedero antes de iniciar la travesía marítima. Fuentes oficiales explicaron que el lugar es uno de los puntos donde se buscan rastros de roedores que puedan estar infectados.
Qué pasa con la cepa Andes del hantavirus en Tierra del Fuego
Desde el Ministerio de Salud de Tierra del Fuego remarcaron que no se han registrado, hasta ahora, casos humanos de hantavirus, lo que lleva a especialistas y residentes a tomar con cautela la hipótesis. Además, recordaron que el virus se transmite principalmente al inhalar partículas de excretas de roedores en ambientes cerrados y con poca ventilación, condiciones diferentes a las de un basural a cielo abierto.
Los estudios realizados en el crucero confirmaron la presencia de la variante Andes sur del hantavirus, asociada al ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), un roedor silvestre presente en provincias como Chubut, Río Negro y Neuquén. En Tierra del Fuego habita una subespecie cercana, el Oligoryzomys longicaudatus magallanicus, cuya capacidad real de transmitir la enfermedad en la naturaleza aún se encuentra en evaluación. Esta diferencia ecológica es relevante para la Patagonia norte, donde el hantavirus forma parte del escenario sanitario conocido desde hace años.
El contexto nacional muestra, esta temporada, un incremento de casos: el último boletín epidemiológico registra 101 personas infectadas y 32 fallecidas en todo el país. Aun así, infectólogos consultados destacan que se trata de una enfermedad poco frecuente en términos absolutos y que la mayoría de los contagios se relaciona con actividades específicas en zonas rurales o de montaña, no con la vida cotidiana urbana. La recomendación general es sostener medidas de prevención ya difundidas en la región patagónica.
Entre esas pautas se incluyen evitar la presencia de roedores en viviendas, galpones y espacios de almacenamiento de alimentos; sellar orificios y grietas por donde puedan ingresar; ventilar durante al menos 30 minutos las habitaciones o depósitos cerrados antes de limpiarlos; humedecer superficies y pisos con agua y lavandina en lugar de barrer en seco; y mantener prácticas cuidadosas en campings y zonas de acampe, especialmente en áreas boscosas o de pastizales altos.
La variante Andes y el desafío de la transmisión interhumana
La investigación sobre el brote en el MV Hondius confirmó que se trata de la cepa Andes, una variante endémica de la zona cordillerana de la Patagonia. A diferencia de las otras cinco cepas que circulan en el país, la Andes es la única en el mundo con capacidad comprobada de contagio de persona a persona, lo que explica la especial atención de los organismos internacionales de salud. Esta particularidad, sumada a una tasa de letalidad que suele ser más elevada que en otras regiones, pone el foco en la necesidad de protocolos de aislamiento estrictos una vez detectado el caso índice.
Desde el ámbito científico regional, especialistas del Laboratorio de Biología Molecular de Bariloche señalan que, aunque la Patagonia concentra solo el 20% de los casos nacionales, estos suelen ser los más graves. Factores ambientales como la presencia de la caña colihue y condiciones específicas de humedad y temperatura favorecen la distribución del ratón colilargo. Estudios sobre la ecología del roedor han revelado que los machos adultos, debido a su comportamiento territorial y las lesiones que sufren en peleas, son los principales portadores y difusores del virus en la naturaleza.
Comentarios