Rincones entrañables de Choele Choel: las fotos con historia que invitan a conocer la ciudad
La historia de este sitio cobra vida en las experiencias de las familias que la habitaron en cada época y en las anécdotas que barrios enteros atesoran en cada espacio.
Choele Choel, la ciudad testigo de grandes cambios históricos, desde el Pueblo Avellaneda al presente. La que supo ser capital provisoria de Río Negro cuando el agua barrió con todo, Choele, la que tiene en la Isla Grande su paisaje, la cabecera de una región mucho más amplia que se destaca por su vínculo con la tierra y la ganadería.
Como sus vecinas dentro de la extensa Patagonia, la historia de Choele Choel cobra vida en las experiencias de las familias que la habitaron en cada época y en las anécdotas que barrios enteros atesoran en cada espacio. Es allí a donde apuntamos con RÍO NEGRO, para que desde nuestra audiencia, nuestros lectores pudieran compartirlos con nosotros. Este fue el resultado de la convocatoria:
El Centro de Jubilados
Este espacio de encuentro, que empezó en el local de don Pedro Montobbio, tiene entre sus fundadoras a Elva “Bochy” Laffitte, descendiente de una familia de pioneros y emprendedores, nacida y criada en Choele Choel, en donde formó su familia y hoy es docente jubilada.
Con el correr de los años, superando obstáculos y "gracias a la incorporación de personas que trabajaron incansablemente, con aportes de los distintos gobiernos, de PAMI, de los socios y vecinos, hoy tenemos una muy buena institución", valoró.

Municipal y bailarín
"Carlos Tripailao, empleado municipal, albañil, bailarín, profesor de folklore, fallecido en la pandemia", recordó Claudio Ortiz, a través de un correo electrónico. "En la foto se lo puede ver subido a la escalera, durante la construcción de la Sala de Lectura de la biblioteca "Nicolás Avellaneda", cuando cumplió 100 años, en el año 2018, valoró a modo de homenaje.
Colonia Josefa y el río
Llegada desde Torino, Italia, la familia de Irma Fantino y su historia permite conocer algo de los primeros asentamientos en Colonia Josefa. También llegaron a tener una bodega que no pudo prosperar, sufrieron las inundaciones, la partida de los hijos y más, pero a pesar de todo, algo de ellos quedó siempre en el Valle Medio.
Testigos de la labor del viejo correo, de la vida rural y del peso que supo tener "La Campagnola" como motor en la economía regional, dedicaron años al apoyo de la Biblioteca, a la que definieron como "un lugar mágico".
Don Castillo, el lechero del pueblo
Natalia Grossembacher es quien se comunicó para recordar a un personaje que para 1975, llevaba ocho años siendo parte del paisaje urbano de Choele Choel, tal como inmortalizó esta crónica que publicó RÍO NEGRO en su honor y que la familia hoy atesora.
Recorriendo sus calles, Don Castillo, su abuelo, era el lechero del pueblo. Con el lema "Moriré en tus brazos" fileteado en la ornamentación de su carro, llamado "El Rebusque", tirado por "Chiquito" su caballo inseparable, este nacido y criado recorría la geografía del Valle Medio, en la que se repartían sus mas de 200 clientes.
Su paso por la zona registrado en fotos también permitió conocer el uso de la balsa. "Esta imagen es de cuando no existía el puente y se entraba a la Isla en balsa. El más alto que aparece ahí al lado del poste es mi abuelo Carlos", concluyó Natalia.
Recreos en la antigua Choele Choel
"Verónico Beron, fundador de la Escuela 77 de Paso Piedras. La foto es de la primera construcción", aportó Lorena Raimundo en los comentarios, a través del reel que compartió este medio para invitar a los vecinos de la localidad.
Tiempo de boticarios
"En un edificio muy hermoso", tal como lo recuerdan los vecinos de Choele Choel, se lo podía ver a Carlos Peralta, rodeado de frascos ordenados en estanterías que ocupaban las paredes hasta el techo, con drogas que utilizaban para elaborar los remedios". "La mayoría los fabricaban ellos con las recetas magistrales que le escribían los médicos. La industria farmacéutica casi no existía". Sus empleadas, conocidas por su belleza y calidez en el trato con los clientes, conseguían encontrar todo lo que se buscara.
"Pensar que mi bisabuelo tenía tierras en esa zona de Choele…y cuando llegaron los terratenientes a fines del 1800 lo corrieron a la zona de Caltrauna (al sur de Los Menucos)", contó Javier Marchans. "Cuando mi abuelo nació corría el año 1914. Siendo un pibe de 10 años los habitantes del lugar le decían: "¡acá su padre llegó con una punta de Vacas y Ovejas!".
La vida en el conventillo
Un caserón en calle Pacheco y Nicolás Palacios, donde tuvieron que convivir con otras familias, fue el lugar donde Héctor y una decena de hermanos fueron criados por Juana Lillo, la esposa de Albertino Aguilera, de Buta Ranquil, ferroviario en el valle del río Negro. "¿Qué no hizo Juana, mi madre, para criar a sus doce hijos? Lavar y planchar para las familias vecinas o las empresas que llegaban a la localidad. Empanadas, tortas fritas, pan casero, de los que sus hijos se encargaban de vender. Todo un gran esfuerzo para que a ellos no les faltara lo primordial: el alimento", compartio.
Mientras tanto, su esposo, hacía lo propio en la mina San Eduardo (Neuquén), para luego pasar por las estaciones de Zapala y ya en Río Negro, por Darwin, Benjamín Zorrilla y más, en un oficio siempre en movimiento y con mudanzas, que marcó la vida de familias enteras.
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