Sol Mapu: un proyecto que crece en el corazón del barrio Anai Mapu de Cipolletti

El proyecto se desarrolla en la escuela 294 de Cipolletti desde 2010. Docentes y profesionales de salud trabajan en la promoción y prevención de la salud para contribuir a una formación y desarrollo integral de los niños que forman parte de las instituciones educativas del barrio.  





El proyecto “Sol Mapu” fue creado por la fundación Sol Patagonia para concientizar y promover el desarrollo integral de la salud de los niños y niñas que asisten a los cinco centros educativos del barrio Anai Mapu. Actualmente alrededor de mil niños son parte de la iniciativa que busca que la escuela sea promotora de la salud. 
 

Las instalaciones están ubicadas en el predio de la escuela primaria 294, además, forman parte del proyecto el centro infantil nº 3, el jardín de infantes nº 49, el jardín n° 118 y el jardín del Cem 147. Allí los docentes y el equipo médico trabajan en la prevención y promoción de la salud de los niños y familias del barrio.  

La iniciativa surgió hace 12 años gracias a un diagnóstico que realizó la cátedra de atención primaria de la salud de la facultad de medicina de Cipolletti, en la que se detectaron problemas de salud y necesidades de los niños que asistían a los colegios. A partir de ese diagnóstico nace la Fundación Sol Patagonia con el objetivo de contribuir al desarrollo integral de niños. 

Uno de los miembros de la fundación, Carlos Baruf explicó que “la fundación Sol Patagonia creó el proyecto para dar respuestas a las necesidades de los niños, el objetivo es contribuir a resolver esos problemas o ayudar a disminuirlos. Hoy los problemas siguen estando, la violencia, las adicciones, la obesidad. Nosotros creemos que el equipo docente no puede hacerse cargo de tantos problemas que repercuten en la escuela. Entonces, en función de eso se crea el proyecto para incorporar profesionales de la salud que contribuyan a dar respuesta a esas necesidades”.  

Las instalaciones del centro fueron construidas con el aporte de los socios, empresarios locales, el aporte del municipio de Cipolletti y la provincia de Río Negro que sostienen el proyecto. Además, las universidades juegan un papel fundamental, se han realizado convenios con la Universidad de Flores, la Facultad de Medicina, la Facultad de Ciencias de la Educación y la Universidad Nacional de Río Negro para que los estudiantes avanzados realicen sus prácticas en el establecimiento.  

Las instalaciones cuentan con tres consultorios, uno odontológico, otro de atención médica y control del niño sano y un consultorio para trabajar de forma interdisciplinaria con los niños que necesiten de asistencia fonoaudiológica.  

La coordinadora del proyecto, Mariela Rochón comentó que el equipo está conformado por diferentes profesionales, entre ellos, médicos, una nutricionista, un fonoaudiólogo, una trabajadora social, una psicóloga y un psicólogo especializado en consumos problemáticos que «tienen como objetivo transmitir a los chicos los beneficios del autocuidado de la salud para que tomen conciencia de la importancia de crear hábitos saludables”. 

Además, explicó que los trabajos se realizan a demanda de las instituciones y se dictan en formato de taller. “El fin siempre es mejorar la calidad de vida de los niños, si la docente detecta que el alumno no ve, se invita a la mamá a que lo lleve a los consultorios de Sol Mapu para que le controlen la agudeza visual. A partir de ese diagnóstico se buscan médicos voluntarios que traten al niño o se hace la derivación al hospital y se consiguen los lentes para ese niño. Esto repercute en que el niño que no veía bien en el aula, y por diferentes motivos estaba distraído o no avanzaba, a partir de esa acción de la seño que detectó y un equipo que lo trato y una organización que cedió los lentes de manera gratuita, pueda mejorar en su educación. De esta forma contribuimos a mejorar la calidad de vida y garantizamos un futuro mucho mejor”.  

Las directoras y docentes de las instituciones destacan que la llegada del proyecto ha sido un antes y un después. “El poder detectar los problemas de los chicos de la visión, la nutrición, el responder a por qué faltaban tanto los chicos y dar respuesta a esa necesidad ha mejorado la atención de los chicos en el aula. Nosotros hace tiempo nos dimos cuenta que no podemos solos y que hoy esté un profesional de la salud esté acompañándonos en el aula nos brinda apoyo y ha cambiado el paradigma”, expresó Silvia Coronado, directora de la escuela primaria 294. 

Desde el jardín manifestaron que a veces hay cuestiones que no se pueden resolver en la escuela, pero que para eso existe Sol Mapu para tratar de acompañar a las familias, asesorarlos, decirle qué tratamiento deben hacer. «La experiencia es maravillosa porque los niños adquieren los conocimientos y los replican, porque los llevan a sus hogares, a sus familias. También, los profesionales traen sus recursos didácticos, recursos adaptados a cada nivel, es una dinámica muy interesante y nosotros agradecemos un montón el acompañamiento que nos brindan”, añadió Claudia Araya, vice directora jardín 118.  


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