Tres generaciones unidas por el fuego y el servicio: la familia de bomberos de Bariloche

En el Día Nacional del Bombero Voluntario, la historia de Brígida, que lleva 26 años en el combate del fuego en Bariloche. "Pienso en retirarme pero mi lema es seguir subiéndome al camión", confió.

Brígida Saldivia tiene 50 años. Lleva 26 como bombera voluntaria. Foto: Alfredo Leiva

«He sido bombera más de la mitad de mi vida«. Brígida Saldivia tiene 50 años, pero ingresó a la institución de bomberos cuando tenía apenas 24. En ese momento, vivía en Villa Catedral y el incendio de 1996 arrasaba con el bosque con llamas de hasta 20 metros de altura, recuerdan los pobladores. El impacto fue tal que esta barilochense y su padre, José Arizmendi, tomaron la decisión de ser bomberos.

«En ese momento, con mi papá empezamos a ayudar a la gente porque el incendio pasaba por debajo de las casas. Fue mi primer contacto con el fuego. Después de esa tragedia, armaron un destacamento en Catedral con la gente que vivía ahí y nos metimos», señaló Brígida que acaba de cumplir 26 años en la institución.

Tiene cinco hermanos y todos han pasado por distintos cuarteles de bomberos. A su vez, es madre de tres mujeres, dos de las cuales, María José y Daiana, también son bomberas voluntarias. «Una cuestión de familia», lo definió.

Brígida Saldivia tiene 50 años. Lleva 26 como bombera voluntaria. Foto: Alfredo Leiva

De Catedral al centro de Bariloche

Brígida transitó 22 años en el Destacamento de Catedral y al mudarse, comenzó a desempeñarse en el Cuartel del Centro que abarca una jurisdicción muy amplia y a veces, registra hasta cinco salidas por día. Divide sus jornadas entre su trabajo como auxiliar de Farmacia, su voluntariado y su familia.

«Ser bombera me dio muchas herramientas, especialmente en la atención de personas, aunque siempre me gustó más el tema de incendios. Con todo este conocimiento, te sentís segura en cualquier lugar porque decís: ‘Yo puedo'», confió esta mujer.

Más allá de lidiar con situaciones graves y complejas, Brígida valoró que muchas veces, después de asistir en accidentes, algunas personas se acercan para agradecer. Lo más duro de su tarea, aseguró, es cuando alguien muere en un accidente o en un incendio. La muerte de mascotas la conmueven en gran medida.

Brígida Saldivia tiene 50 años. Lleva 26 como bombera voluntaria. Foto: Alfredo Leiva

¿Cómo se hace frente a situaciones tan extremas? Al principio, comentó, algunos compañeros, apasionados por la psicología de la emergencia, brindaban «una especie de desconexión» y ofrecían ayuda, especialmente después de una intervención compleja. «Están los que toman las cosas de mejor manera y otros que no. Es difícil lidiar con esto. Hoy, los bomberos nuevos que no tienen mucha experiencia son derivados a una psicóloga que está disposición para ofrecer ayuda«, dijo.

En los últimos años, la mujer advirtió que cambió la cantidad de siniestros como así también la complejidad. Aumentó la población en la ciudad, los vehículos y por ende, los accidentes de tránsito. A su vez, en invierno, suelen registrar un altísimo número de incendios en viviendas vinculados a la calefacción y a las construcciones precarias en tomas.

Brígida destacó también un cambio en las nuevas generaciones: «Cuando arranqué, el voluntariado era a rajatabla. Los superiores te daban órdenes y si no cumplías, era un buen pretexto para salirte. Ahora hay que cuidar más al voluntariado porque la gente tiene otras prioridades, como su familia, sus hijos, su trabajo para darles de comer, y eso está buenísimo«.

Brígida Saldivia tiene 50 años. Lleva 26 como bombera voluntaria. Foto: Alfredo Leiva

«¿Cómo hacía la gente para estar tanto tiempo en los cuarteles? -se preguntó-. Lo cierto es que hoy, el voluntariado no es tan intenso». Cuando ella ingresó al cuartel con 24 años, ya era madre de dos niñas pequeñas. «Pude con todo gracias al aguante de mi marido. Pero hubo momentos en que hubo que priorizar la familia, como cuando se enfermaba uno de los pibes. Hay que saber poner todo en la balanza», reconoció.

Desde hace tres años, Brígida es oficial. Se desempeñó también como jefe de Personal del cuartel, con más de 70 personas a cargo, y fue designada segunda jefa del cuerpo activo. Si bien hoy «su tarea es más relajada», su última salida fue al incendio que destruyó el Hotel Huemul, al oeste de Bariloche.

«Estaba en casa y escuché un llamado. En los teléfonos un programa llamado Alertor por donde piden colaboración. Al prender mi handy, escuché que todo era un caos. Salimos del cuartel a las 15.30 y volví a mi casa a las 5.30 de la mañana«, recordó. En esa ocasión, el fuego arrancó por la parte antigua del establecimiento hotelero y según describió, «parecía una cáscara de fósforos».

Pese a su inmensa vocación, para Brígida no fue sencillo cuando su hija mayor, María José, de 32 años, le confió que quería seguir sus pasos. «Mis hijas mamaron todo esto. Y cuando Majo me dijo que se había anotado para el curso, sentí esa cosa maternal de: ‘Ella, tan menudita, ¿cómo va a aguantar todo esto?’. Hoy cumple 12 años de servicio y se recibió de Licenciada en Enfermería«, contó . Daiana, de 28 años, optó por el mismo camino. Hoy lleva 6 en el cuartel Centro y es abanderada.

Brígida, junto a sus hijas, María José y Diana. Foto: gentileza

«Jaz, la menor, en cambio, es igual al padre: muy sensible a las heridas, pero estudia Seguridad e Higiene y nos da una mano enorme en las cuestiones de protocolo», destacó.

Con 50 años cumplidos, Brígida ya piensa en su retiro para darle paso a la gente joven, con ideas nuevas. Sin embargo, no se imagina por fuera de la institución. «Mi lema siempre fue que cuando me retire, tengo que seguir subiéndome y bajándome del camión», finalizó.


Los actos por el Día Nacional del Bombero Voluntario

Las asociaciones de Bomberos Voluntarios de General Roca y Bariloche realizarán el acto conmemorativo hoy a partir de las 10. La cita es en Cuartel Central, ubicado en Belgrano 1343, en Roca y, en el Centro Cívico de la ciudad cordillerana.

Los Bomberos de Centenario proponen la tradicional caravana desde las 16.30 y sugirieron colocar globos rojos y amarillos en las viviendas.


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