“¿Soy yo Charlie?”
Sí, yo me considero uno de los que levantaron la bandera de solidaridad y de identificación con los dibujantes, policías y judíos masacrados en Francia. Luego de haber leído y escuchado tanto sobre este acto terrorista y cobarde, quisiera compartir mi punto de vista. Lo que más me llamó la atención en todo este debate fueron los intentos de justificar la acción terrorista: “la revista venía provocando demasiado”, “Francia no es inocente” o, como leí en una carta de lectores, “la revista violó los sentimientos y la dignidad de los musulmanes”. Esto me hace pensar en los jueces que actúan a favor de los violadores porque consideran que fueron provocados por las mujeres o, como en tiempos de dictadura, en el “algo habrán hecho”. ¿Qué hizo (en verdad) la revista francesa? ¿Qué hicieron y siguen haciendo otras publicaciones en muchos países que en algún momento de su historia optaron por una sociedad laicista y critican a las religiones en general o a alguna en especial? No hacen más que meter el dedo en la llaga, hacen lo que hicieron los profetas del Antiguo Testamento y lo que siguen haciendo los profetas de todos los tiempos: Martín Lutero, Martin Luther King, Gandhi, Mandela… denuncian las profundas y gravísimas contradicciones que se manifiestan en todas las religiones en su práctica cotidiana. ¿Cómo pueden justificar los cristianos la Inquisición, las cruzadas, la conquista de las Américas con la espada en una mano y la cruz en la otra? ¿Cómo pueden justificar la discriminación de las minorías, de las mujeres, de los que son y piensan distinto? ¿Cómo es que se realiza la bendición de las armas antes de enviar a los jóvenes a las batallas, la absolución de los torturadores, tantas guerras llevadas a cabo en nombre de Dios y, por otro lado, predicar la paz, la reconciliación, el amor incondicional, el perdón? Dicen que el islam es una religión que busca la paz. Es cierto y no lo es. Lo mismo podemos decir de la Biblia. Siempre depende de la interpretación que hago del corán (o de la Biblia). Durante décadas muchos clérigos musulmanes de corte fundamentalista predicaron el odio a los judíos, a los cristianos en Egipto, Irak, Siria, Nigeria y tantos otros países; algunos incluso llamaron a la “shihat” la guerra santa. Ahora estamos cosechando la tormenta, como la prédica de los clérigos cristianos durante siglos sembró el odio a los judíos, los homosexuales, las “brujas”, la ciencia… “Charlie” mete el dedo en la llaga, quiere que nos fijemos en las contradicciones, que no nos dejemos manipular por los religiosos que predican a un Dios misericordioso y bondadoso y al mismo tiempo llaman a excluir, a perseguir, a discriminar e incluso a matar a los que no son y no piensan como ellos. Si Dios existe, el Dios de Abraham, de Moisés, el Dios de los profetas, el Dios de Jesús, en fin, el Dios que adoran las tres religiones, entonces todos y todas somos sus hijos e hijas. Me resulta realmente difícil imaginar que un Dios Padre quiera hacerle daño alguno a sus propios hijos. Y, por último: los profetas del Antiguo Testamento, igual que los profetas modernos, (casi) todos pagaron sus denuncias y críticas, su lucha por un mundo mejor, más digno, más justo, con su vida. ¿Y Jesús, quien es considerado, tanto para judíos como para los musulmanes, uno de los profetas más importantes, cómo terminó? Yo soy y sigo siendo Charlie. Dr. H. C. Reiner Kalmbach, DNI 92.869.738 Pastor luterano San Martín de los Andes
Dr. H. C. Reiner Kalmbach, DNI 92.869.738 Pastor luterano San Martín de los Andes