“Suerte que la historia no se haya repetido”
La presente es un ensayo a modo de reflexión sobre acontecimientos astrales que causan una extraña incertidumbre al informarnos sobre los fenómenos que ocurren en la inmensidad del universo sideral y en nuestro planeta, que no escapa a sus leyes, desde la caída de un asteroide –como sucedió en Rusia– hasta el paso de otro a unos 27.000 kilómetros de la Tierra, de 46 metros de diámetro, según científicos que analizan el fenómeno de cuerpos que vagan por el espacio, que los habrá y de variados tamaños. Hace 65 millones de años la caída de un asteroide de diez kilómetros de diámetro que se supone que impactó en la península de Yucatán eliminó los dinosaurios del planeta y deslizó el eje imaginario de rotación de la Tierra, cambiando con ello y en gran medida la ubicación de los océanos o deslizándolos hacia el noreste a raíz de la fuerte colisión. Hay muestras de ello o vestigios de la existencia de mar en nuestra zona; observemos las bardas en Villa Regina o los restos fósiles de caracoles o almejas en las sierras al norte de los pueblos de Río Negro. Otros vestigios o señales de la ocupación del mar se pueden observar en la zona de El Tembrao, paraje situado al pie de la meseta de Somuncura entre Valcheta y Sierra Grande, donde sobre el terreno se encuentran fósiles de carabanitas y estrellas de mar en miniatura. Además, a unos siete kilómetros de la costa marina tierra adentro, en la zona de El Sótano, en Las Grutas, existe un cañadón natural que por la erosión ha dejado a la vista bancos de almejas fósiles de gran tamaño cubiertas por una capa de tierra de unos dos metros de espesor o algo más, que coincidiría con el cúmulo de tierra caída durante el lapso de diez años que tardó en caer la tierra esparcida por el espacio a raíz del impacto del susodicho meteoro y que habría cubierto todo el planeta y de ahí la desaparición de los dinos y la posterior aparición del hombre, que no ha sido casualidad. Si nos detenemos a reflexionar sobre los fenómenos que han ocurrido, ocurren y en cosmovisión pueden ocurrir con la implosión o explosión de galaxias o sistemas menores en el cosmos, el pronóstico como augurio resulta poco feliz; es sumamente nefasto. Si han pasado 65 millones de años, hemos tenido mucha suerte de que la historia no se haya repetido, pero eso no quita que no vuelva a ocurrir. ¿Estamos preparados? Seguro que no. ¡Pero seamos conscientes de ello! Los científicos sí lo están y trabajan denodadamente para salvar a la especie humana del apocalipsis que pueden causar estos cascotes, que no son más que restos de otros mundos que se han transformado en escombros que vagan por el espacio y de los cuales alguno muy grande nos puede alcanzar, como ha ocurrido recientemente aunque gracias a Dios fue minúsculo. Por ello se debe valorar la unidad de las naciones del Primer Mundo para trabajar en un objetivo común: preservarnos de estos acontecimientos o fenómenos cósmicos. Carlos Rodríguez DNI 7.578.269 Las Grutas
Carlos Rodríguez DNI 7.578.269 Las Grutas