“Supermartes” demuestra que carrera republicana sigue “superindecisa”

Puede que Mitt Romney sea el precandidato que se hizo con la victoria en más estados durante el “supermartes” de primarias republicanas celebrado en Estados Unidos y que, consecuentemente, lograra un mayor número de delegados que sus rivales.

Por Redacción

Pero su máximo contendiente, Rick Santorum, volvió a arrebatarle la noche del martes al ex gobernador de Massachusetts la victoria que éste más necesitaba: una ventaja lo suficientemente considerable como para poder declararse de una vez por todas, y sin asomo de dudas, el candidato favorito para hacerse con la candidatura presidencial del Partido Republicano.

“Romney ganó los delegados, pero no necesariamente el debate”, resumía este miércoles “The New York Times” el panorama en su análisis de la mayor cita electoral del proceso de primarias republicano.

Y es que si algo demostró este “supermartes”, el día en que más estados estaban llamados a decidirse por uno de los cuatro aspirantes a hacerse con la candidatura presidencial del Partido Republicano, es que la carrera está más “superindecisa” que nunca.

Al contrario de lo que sucedió hace cuatro años, entrado ya el tercer mes de primarias y “caucus” republicanos, ningún candidato puede afirmar aún con seguridad que será proclamado en la Convención Republicana de finales de agosto el elegido para tratar de arrebatarle la Casa Blanca al demócrata Barack Obama en las elecciones presidenciales de noviembre.

Romney ganó este martes en el estado clave de Ohio, sí, así como en otros cinco más: Massachusetts, Vermont, Virgina, Idaho y Alaska.

Pero la victoria en Ohio fue tan ajustada -38 por ciento frente a 37 de Santorum- que ningún medio se atrevió a darle como vencedor hasta que se había superado el 90 por ciento del recuento de votos.

Todo ello cuando, según coincidían todos los analistas, Ohio era un estado que, simple y llanamente, no se podía “permitir” perder por lo simbólico que resulta: históricamente, ningún republicano ha logrado jamás ser elegido presidente sin ganar en ese estado, cuyos votantes representan además una mezcla que refleja con bastante exactitud el espectro nacional de electores.

Es verdad que con su victoria Romney logró revertir los sondeos que, en los últimos días, concedían una estrecha ventaja a Santorum en Ohio.

Mas no es menos cierto que el ex gobernador cuenta con un presupuesto de campaña muchísimo mayor que su ultraconservador rival, algo que sin embargo no se reflejó sobremanera en los resultados del martes.

“Lo único que sé es que después de gastarse probablemente casi diez millones de dólares en Ohio, saben (los miembros del equipo de Romney) que se trata de una carrera muy ajustada y que alguien ganará, pero no por mucho. No sé cómo pueden llamar a eso otra cosa que decepción”, declaraba a “The Washington Post” el asesor de Santorum John Brabender cuando aún se esperaban los resultados.

Además, no es la primera vez que Santorum le amarga una victoria a Romney.

Ya sucedió a finales de febrero en Michigan, otro de los estados que Romney “no se podía permitir” perder por ser el lugar que gobernó su padre y donde él nació y creció. Finalmente ganó, pero el margen fue también tan estrecho que no permitió disipar las dudas en torno a un Romney que no acaba de convencer a muchos como candidato.

Y, al inicio del proceso de primarias, la victoria atribuida a Romney en los caucus de Iowa que inauguraron la carrera interna republicana el 3 de enero fue finalmente matizada y concedida a un Santorum que, en aquellos momentos, no parecía ser más que un aspirante sin grandes posibilidades.

A ello aludió la noche del martes un contento Santorum cuando, con una gran sonrisa, se regocijó ante sus seguidores en Ohio de haber llegado tan lejos “pese a todos los pronósticos”.

Por ello, prometió seguir avanzando en una carrera en la que, según dijo, este martes se colgó ya “al menos un par de medallas de oro y algunas de plata”.

“Hemos ganado en el oeste, en el medio-oeste, en el sur… y estamos dispuestos a ganar en todo el país”, proclamó Santorum entre aplausos.

Más serio y desde el lejano Boston, Romney trataba de mandar un mensaje de seguridad a los suyos.

“Estoy listo para dirigir nuestro partido y para llevar a nuestra nación a la prosperidad”, declaró.

“No voy a decepcionarles, voy a conseguir esta nominación”, agregó… ¿por si acaso?.

dpa


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