El poder de Meta: entre la influencia electoral y los límites de la privacidad
Meta enfrenta acusaciones de interferencia algorítmica en las elecciones de Brasil y una condena millonaria en Estados Unidos por el caso Cambridge Analytica. Los episodios reabren el debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales en la circulación de información y la protección de la privacidad.
Meta.
Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, enfrenta nuevos cuestionamientos por su influencia en los procesos democráticos y el tratamiento de los datos personales. Mientras en Brasil las campañas presidenciales denuncian presuntas irregularidades en la distribución de contenidos políticos, en Estados Unidos un juez ordenó que pague 25.000 millones de dólares por un caso vinculado al escándalo de Cambridge Analytica.
Aunque corresponden a causas diferentes, ambos episodios exponen un problema común: el poder de las plataformas para administrar información, orientar la circulación de mensajes y condicionar la experiencia de millones de usuarios.
En Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, acudieron a la Justicia electoral con acusaciones cruzadas antes del balotaje. Bolsonaro pidió anular la candidatura de Lula por una presunta difusión masiva de acciones de gobierno mediante una cuenta oficial de WhatsApp. El equipo del presidente, por su parte, anunció una presentación contra su rival por supuesta “manipulación algorítmica” de Meta.
La campaña de Lula denunció que sus publicaciones tenían un alcance restringido en Instagram y WhatsApp y que la inteligencia artificial de la compañía se negaba a generar contenido electoral favorable al mandatario, aunque sí respondía a pedidos relacionados con Bolsonaro. Meta negó haber favorecido a un candidato y aseguró que cumplió las órdenes del Tribunal Superior Electoral (TSE), que le exigió garantizar condiciones equitativas para ambas campañas.
Sin embargo, el consejo asesor de contenido de Meta, un organismo independiente con sede en Londres, detectó “fallos recurrentes” vinculados con publicaciones sobre las elecciones brasileñas. El TSE había advertido que podía imponer una multa diaria cercana a los 200.000 dólares si la empresa no demostraba que había tomado las medidas requeridas.
La controversia pone en discusión la transparencia de los sistemas de recomendación y moderación. Las decisiones sobre qué contenidos se muestran, cuáles se limitan y cómo funcionan las herramientas de inteligencia artificial pueden influir en el alcance de los mensajes políticos. Aunque no determinan por sí solas el resultado electoral, las plataformas tienen capacidad para condicionar la conversación pública.
- El antecedente
En Estados Unidos, el juez Francis Mathew ordenó a Meta pagar 25.000 millones de dólares al estado de Nuevo México, después de que un jurado concluyera que la compañía engañó a los usuarios en un caso relacionado con Cambridge Analytica. La suma aumentará en 3.750 millones de dólares por año mientras permanezca impaga, debido a los intereses fijados en la sentencia.
La consultora política obtuvo de manera indebida datos personales de usuarios de Facebook para orientar publicidad política segmentada, entre otras instancias, durante las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016. Una aplicación de tests de personalidad, instalada por unas 270.000 personas, permitió recopilar información de sus contactos y llegó a unos 87 millones de usuarios.
Facebook supo en diciembre de 2015 que Cambridge Analytica había adquirido esos datos, pero el caso se hizo público en 2018. En 2019, Meta ya había pagado 5.000 millones de dólares por una sanción de la Comisión Federal de Comercio estadounidense.
La compañía rechazó el nuevo fallo y anunció que apelará. Además, aceptó pagar casi 18.000 millones de dólares para resolver demandas de otros 51 estados y territorios estadounidenses. Nuevo México destinará el dinero de la sanción a un fondo educativo.
El Estado también había condenado a Meta este año a pagar otros 942 millones de dólares en una causa vinculada con la protección de menores en sus plataformas.
Más frentes judiciales
A las denuncias por presunta interferencia electoral en Brasil y la condena millonaria en Estados Unidos se suma una demanda colectiva en Australia contra Meta por posibles daños a niños y adolescentes. La acción judicial apunta al diseño de Facebook e Instagram, acusados de incorporar características que generarían adicción y expondrían a los menores a contenidos perjudiciales.
La presentación fue realizada ante el Tribunal Federal en nombre de ocho demandantes y busca una indemnización para los usuarios afectados. La Justicia impuso una orden de confidencialidad que impide divulgar los detalles del caso y la identidad de los involucrados. Meta aseguró que se defenderá enérgicamente.
Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, enfrenta nuevos cuestionamientos por su influencia en los procesos democráticos y el tratamiento de los datos personales. Mientras en Brasil las campañas presidenciales denuncian presuntas irregularidades en la distribución de contenidos políticos, en Estados Unidos un juez ordenó que pague 25.000 millones de dólares por un caso vinculado al escándalo de Cambridge Analytica.
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