Temporal modera el “día de la ira” en Jerusalén

Aislados choques entre palestinos y fuerzas israelíes.




JERUSALÉN (DPA).- En medio de la necesidad, algunos se vuelven creyentes. “Si hay un Dios, la lluvia de hoy es una forma de decir ‘quédense en casa y dejen de matarse’”, escribió un usuario israelí en Twitter. Hasta el mediodía llovió a cántaros en Jerusalén, entre otros sobre los policías y soldados israelíes que se apostaron frente a la Ciudad Vieja, y también sobre los jóvenes palestinos que se dirigieron a las batallas callejeras armados con piedras. También sobre los musulmanes que no pudieron acceder a la Explanada de las Mezquitas y que por eso rezaron en las calles de Jerusalén. Aunque Jerusalén y Cisjordania se convirtieron de nuevo en escenario de disturbios, finalmente se trató de incidentes aislados. La idea era celebrar un “día de la ira”, una rebelión de los palestinos contra la “declaración de guerra” de los israelíes, que cerraron el jueves completamente el acceso a la Explanada de las Mezquitas. El llamado había sido efectuado por el partido del presidente palestino Mahmoud Abbas, Al Fatah. La agrupación pidió a todos los palestinos protestar contra Israel, ya fuera en Ramallah, en Cisjordania, o en Nazaret, ciudad con fuerte presencia árabe en Israel, o en las comunidades de exiliados en Berlín o París. Si bien no se produjo un levantamiento masivo, los ánimos estuvieron hasta la tarde al filo: en Cisjordania volaron piedras y bombas molotov, los soldados israelíes dispararon gas lacrimógeno, balas de goma y al parecer también con munición gruesa. Los palestinos también se enfrentaron con la policía en Jerusalén Oriental. Sin embargo, hasta la noche no se había registrado la temida ola de violencia. Probablemente no haya sido sólo la lluvia lo que evitó las marchas masivas. Miles de policías custodiaron Jerusalén. Los policías estaban frente a la explanada misma para evitar que jóvenes palestinos llegaran al monte por temor a que el sitio religioso se convirtiera en escenario de sangrientos enfrentamientos. El partido Al Fatah, en cambio, llamó a los palestinos a reunirse en la Explanada de las Mezquitas, también conocida como Monte del Templo, y permanecer allí. El lugar es sagrado para judíos y musulmanes, pero sólo los musulmanes tienen permitido rezar allí. Desde hace semanas, Israel limita el acceso del Monte del Templo, y hace tiempo se producen enfrentamientos los viernes. Sin embargo, en octubre se agudizaron las tensiones. El atentado contra el activista y rabino ultranacionalista Jeduha Glick, miembro de una organización radical que pide que los judíos puedan rezar dentro de la Explanada y no sólo en el Muro de los Lamentos, fue el segundo contra un judío en Jerusalén en solo una semana. La policía abatió después al sospechoso palestino que el ala armada de la Yihad Islámica, las Brigadas de Al Quds, identificó como Mutaz Hijari, de 32 años.

La reapertura de la zona de rezos bajó la tensión y el mal tiempo restó masividad a las protestas, limitadas a jóvenes radicalizados.


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