Las tres plantas ideales para tener en la cocina: resisten el vapor y la humedad

Calathea, peperomia y tradescantia son tres plantas que se adaptan a la humedad de la cocina. Dónde colocarlas y cuáles son sus cuidados básicos.

Redacción

Por Redacción

No todas las plantas de interior se adaptan a la cocina. Hay tres especies que encuentran en la humedad y las temperaturas templadas de este ambiente condiciones favorables para crecer y, además, pueden transformar la decoración.

La cocina puede ser un buen lugar para sumar plantas, aunque el vapor, los cambios de temperatura y la cantidad de luz disponible obligan a elegirlas con cuidado. Algunas especies tropicales y de interior se adaptan especialmente bien a estas condiciones.

Entre las alternativas aparecen calathea, peperomia y tradescantia zebrina, tres plantas muy diferentes entre sí que pueden ubicarse en mesadas, estantes o sectores altos. Según destacó El Cronista, estas variedades se llevan bien con las condiciones habituales de una cocina, aunque cada una requiere cuidados específicos en materia de luz y riego.

Calathea: una planta que agradece la humedad


La calathea es probablemente la más llamativa de las tres. Sus hojas se destacan por sus dibujos, combinaciones de verdes y, dependiendo de la variedad, tonalidades violáceas.

Su origen tropical explica por qué prefiere ambientes con una humedad relativamente alta, algo que puede jugar a favor cuando se la coloca en una cocina.

En interiores puede alcanzar aproximadamente entre 30 y 60 centímetros. Necesita buena luminosidad, pero hay un detalle fundamental: no conviene exponerla directamente al sol, porque sus hojas pueden quemarse.

El sustrato debe mantenerse ligeramente húmedo, pero nunca encharcado. Por eso, aunque disfrute de la humedad ambiental, no significa que necesite riego permanente.

Peperomia: ideal para cocinas pequeñas


Para quienes tienen poco espacio, la peperomia puede resultar una opción práctica. Es compacta, crece lentamente y existen numerosas variedades con hojas de distintas formas y tonalidades.

Habitualmente no supera los 30 centímetros, por lo que puede colocarse sobre una repisa, una mesada o cerca de una ventana sin ocupar demasiado lugar.

Sus hojas carnosas almacenan agua y eso permite espaciar los riegos. De hecho, uno de sus principales enemigos es el exceso de agua.

Lo recomendable es comprobar el sustrato antes de regar y esperar hasta que la capa superficial esté seca.

Tradescantia zebrina: una planta colgante para darle color a la cocina


La tercera alternativa es la tradescantia zebrina, fácilmente reconocible por sus hojas con tonos verdes, plateados y violetas.

Su crecimiento rápido y sus tallos en cascada hacen que resulte especialmente atractiva para colocar sobre alacenas, repisas altas o en macetas colgantes.

Necesita bastante luz indirecta para conservar la intensidad de sus colores y requiere un riego moderado. Antes de agregar agua, es conveniente verificar que la parte superior del sustrato haya comenzado a secarse.

Además, es una especie muy sencilla de multiplicar mediante esquejes: un tallo cortado puede desarrollar raíces en agua y convertirse luego en una nueva planta.

Dónde conviene colocar plantas en la cocina


Que una especie tolere la humedad no significa que pueda ubicarse en cualquier sector. Hay que evitar colocar las macetas pegadas a las hornallas, al horno o en lugares donde reciban calor intenso de manera directa.

También es importante que exista algo de luz natural, incluso en aquellas especies capaces de tolerar espacios menos luminosos. Una cocina completamente oscura no es un buen ambiente para mantener plantas naturales durante períodos prolongados.

Otro punto clave es la ventilación. El vapor puede beneficiar a determinadas especies, pero el exceso permanente de humedad combinado con un sustrato encharcado puede favorecer problemas en las raíces.

Por eso, calathea, peperomia y tradescantia pueden ser buenas candidatas para llevar verde a la cocina, siempre que se encuentre para cada una un lugar luminoso, protegido del sol directo y alejado del calor intenso de los artefactos.


No todas las plantas de interior se adaptan a la cocina. Hay tres especies que encuentran en la humedad y las temperaturas templadas de este ambiente condiciones favorables para crecer y, además, pueden transformar la decoración.

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