Testimonios cruzados de víctimas y líderes de DD. HH.

Redacción

Por Redacción

Las denuncias provenientes de sectores afines al kirchnerismo fueron ratificadas por la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien insistió en que hay “acusaciones muy serias” contra el papa Francisco durante la dictadura militar, mientras las propias víctimas y otros sectores de Derechos Humanos afirmaron todo lo contrario. En tanto, en una declaración desde Alemania, el padre Jalics, un húngaro que fue secuestrado en mayo de 1976 y liberado cinco meses después del temido centro de detención clandestino en la Escuela de la Armada (ESMA), asegura que se “reconcilió” con su pasado y que después de su liberación ha tenido ocasión de conversar sobre esos acontecimientos con el entonces arzobispo de Buenos Aires. “Juntos celebramos una misa pública y nos abrazamos en forma solemne. Estoy reconciliado con el pasado y por mi parte considero que la historia está cerrada”, agregó. “Deseo al papa Francisco que reciba la bendición divina en el ejercicio de su misión”. Por su parte, desde la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, Carlotto le reclamó a Francisco que haga un “mea culpa” porque “fue colaborador de entregar a dos sacerdotes” de la Compañía de Jesús, cuya cúpula integraba en ese tiempo. Y relató una historia sobre una “familia platense, cuya hija embarazada desapareció y hubo noticias de que tuvo una niña en la comisaría quinta de La Plata” y cuando “se fue a consultar a Bergoglio, Bergoglio mandó a consultar a un tercero y la respuesta que le dio a la familia es que ‘no busquen más porque la niña está en buenas manos’” . En cambio, la exsecretaria de Derechos Humanos Alicia Oliveira salió en defensa de Bergoglio y aseguró que la ministra de Seguridad, Nilda Garré, “sabe” que el papa ayudó a perseguidos por la dictadura, por lo que lo que la exhortó a que dé testimonio de ese compromiso. “Yo estuve viviendo con Nilda Garré. Nilda Garré sabe que Bergoglio me ayudaba”, aseveró Oliveira y, en tono irónico, agregó: “No le vamos a pedir a Garré que diga eso porque (Sergio) Berni le va a pegar”. Oliveira recordó que “en esa época, Jorge estaba muy angustiado. Trataba de sacar gente del país. Tuvo una actitud colaboradora con la gente necesitada” y ratificó que cuando estuvo “guardada”, Bergoglio la llevaba “al colegio para ver a uno de mis hijos”.

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