“Todas las características de otro negociado”

Por Redacción

En los últimos veinticinco años la Argentina se convirtió para España –desde el ámbito de los negocios– en una suerte de El Dorado, aquella mítica ciudad cubierta de oro que fue motivo de incesante búsqueda por los exploradores españoles durante la conquista de América. Negocios tan diversos como el petróleo, las comunicaciones, las finanzas, la pesca y la explotación de otros recursos le significaron a España, sin mayores inversiones ni esfuerzos equivalentes, ganancias extraordinarias, como lo certificaban los balances de sus empresas que cotizaban siempre alto en las bolsas de diferentes mercados del mundo. Algunos de estos negocios –que tenían su costado oscuro y sospechoso por las excesivas ventajas otorgadas a los empresarios españoles– resultaron desastrosos para nuestro país. Es el caso de la compra de vagones para el transporte ferroviario realizada a España y Portugal por 200 millones de euros entre el 2004 y el 2010, con sobreprecios de entre el 117 y el 170% y de los cuales más del 40% se encontraba fuera de servicio, en evidente estado de deterioro, y debía ser considerado “chatarra” pero igual fue generosamente aceptado por nuestros gobernantes en un acto de control tan laxo que hace presumir de cierto incentivo, vulgarmente llamado “coima”. Estas graves irregularidades fueron registradas por la Auditoría General de la Nación en su informe 203/2012 y han dado lugar a una denuncia ante el Juzgado en lo Criminal y Correccional Nº 10 a cargo del juez Ercolini. En esta línea de negocios dudosos podemos registrar el dato que el diario madrilense “El País” y algunos nacionales dieron sobre el posible acuerdo que los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y de Mariano Rajoy estarían por formalizar respecto de la venta de una flota de aviones Mirage F1 que España debe dar de baja para adecuar su dotación aeronáutica a las exigencias de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Se trata de vetustos aviones del rezago español, de segunda y hasta de tercera mano, que fueron usados por primera vez por Francia en 1966 y posteriormente en Qatar hasta que España los adquirió en 1972. La venta alcanzaría un precio de 220.000.000 de dólares y de los 22 aviones que entrarían en el negocio sólo seis con 200.000 horas de vuelo cada uno serían de entrega inmediata y estarían operables; otros ocho se venderían “preservados” y ocho más se encuentran en depósito, es decir, fuera de uso. En España estos aviones han resultado sumamente peligrosos y varios de ellos han sufrido serios accidentes, razón por la cual esa oferta fue rechazada por los gobiernos de Colombia y Ecuador. Según sostienen fuentes especializadas, si se tiene en cuenta que los Mirage F1 ofrecidos tienen la misma cantidad de años que los actuales Mirage III de la Fuerza Aérea Argentina, esta compra no le aportaría nada a la postergada modernización de la aeronáutica nacional, por lo que sería un negocio de muy pocas utilidades para nuestro país. Por ello, y aun a riesgo de que pueda ser tildada como actitud destituyente, no resulta aventurado afirmar que esta operación tiene todas las características de otro “negociado” de los tantos que acredita este gobierno “nacional y popular”. Carlos A. Segovia LE 7.304.065 Cipolletti

Carlos A. Segovia LE 7.304.065 Cipolletti