“Todo crece de a dos, en la pelea”

El dramaturgo habla sobre su exitosa obra en cartel, basada en el mito de Caín y Abel pero en un contexto de absoluta contemporaneidad. Opone al nómade que carga sólo lo del día con el sedentario que se instala y ansía poseer cada vez más.

Por Redacción

ENTREVISTA: Mauricio Kartun

“Terrenal. Pequeño misterio ácrata” es uno de los fenómenos teatrales de Buenos Aires desde el año pasado, con más de 35.000 espectadores que la vieron en el Teatro del Pueblo, donde cada función es a sala llena y hay que reservar entradas con anticipación. Esta gran obra es dirigida y fue escrita por el dramaturgo Mauricio Kartun (San Martín, 1946), que recibió varios premios importantes en el último tiempo, algo que en parte es también el reconocimiento a su valiosa trayectoria.

En su estudio de Villa Crespo, que tiene un balcón cubierto por una amplia variedad de plantas, la charla entre Kartun y “Río Negro” comienza en torno a “Terrenal”, cuyo disparador es el mito de Caín y Abel como parábola del enfrentamiento entre dos posturas tradicionalmente opuestas en el mundo: el nómade, aquel que solo carga lo que necesita durante el día; y el sedentario, que se instala y ansía poseer cada vez más.

“En la medida que Abel acumula, necesita invertir calorías y tiempo en la producción de elementos que protejan lo ganado. Termina agobiado durante toda su vida poniendo más energía en cuidar que en disfrutar. Quise aplicar la historia a un pensamiento contemporáneo sobre lo que nos rodea: el mundo, el sistema, el capitalismo y las posibilidades de poder repensar lo que tenemos alrededor en alguna instancia superadora”, dice sobre la obra que cuenta con las destacadas actuaciones de Claudio Da Passano (Abel), Claudio Martínez Bel (Caín) y Claudio Rissi (Tatita).

-La obra dialoga de forma constante con la actualidad. Como cuando Tatita pregunta quién dijo que pelear estaba mal, ¿no?

-Sí. Cuando aparecen críticas a la pelea y al enfrentamiento siempre me parecen o ingenuas o mal intencionadas. Porque yo creo que el mundo solamente podemos entenderlo en términos dinámicos mirándolo como resultado de una dialéctica instalada. Tomemos el último siglo: si no hubiese habido una dialéctica entre distintas formas de pensamiento, nosotros seguiríamos atrapados en un mundo en el que trabajar quince horas por día sería lo normal, en el cual el acceso a la propiedad es casi imposible, etcétera. Ha sido el choque, la dialéctica, lo que lo ha permitido.

-Todo esto, no sin violencia.

-Sí, no sin violencia. Pero el horror no está en la pelea, el horror esta en la hipótesis de anular al otro punto. Es decir, quedar solo en el pensamiento; cualquier pensamiento que se queda solo, se vuelve monstruoso. El uno, solo, crece monstruo. Todo crece de a dos, todo crece en la pelea. Naturalmente la pelea es eso: lucha. Los grados de violencia de esa lucha los establecen a veces las necesidades, las pasiones, las situaciones, las realidades, los orígenes, la historia. El límite es el horror, la anulación del pensamiento del otro. En términos prácticos, la muerte, el matar, el exterminar al otro, la aniquilación. Siempre que aparecen esas palabras, aparecen vinculadas al horror. Matar es anular. Creo mucho en la pelea, me considero un ser feliz en la pelea. Creo que es el lugar donde realmente vivimos.

-¿Qué pensás cuando escuchás que “la gente está cansada de pelear”?

-Es una problemática tradicional de la clase media, que suele vivir en un estado de cierto egoísmo en relación a no querer ver los dolores ajenos. De la clase media para abajo a nadie le preocuparía la pelea, entre otras cosas, porque su actitud es la pelea y lo tiene naturalmente instalado. Porque sin esa pelea no se consigue absolutamente nada. Peleás para subirte al tren en San Miguel. Peleás para tratar de que no te echen del laburo o para que te paguen mejor o para conseguir laburo. El otro lugar, el de la resignación, el de no pelear, el de la paz, en realidad es siempre el lugar del ganador. Es el ganador el que quiere sostener algo en un estado de quietud. Es decir, el viejo chiste de no hagan olas. Eso solo lo puede pedir el que tiene la cabeza afuera; el que tiene la cabeza adentro vive manoteando. Siempre me ha parecido una actitud egoísta la hipótesis de paremos con la pelea. Eso se lo estás diciendo a quién pelea. Si vos pensás que no hay que pelear, tu actitud es simplemente no hacerlo.

Juan Ignacio Pereyra – pereyrajuanignacio@gmail.com

Mauricio Kartun, dramaturgo: …cualquier pensamiento que se queda solo, se vuelve monstruoso. El uno, solo, crece monstruo. Todo crece de a dos, todo crece en la pelea. Naturalmente la pelea es eso: lucha. Los grados de violencia de esa lucha los establecen a veces las necesidades, las pasiones, las situaciones, las realidades, los orígenes, la historia.

“Es un milagro”

Veinte años atrás Kartun escribía notas sobre la decadencia del teatro en Buenos Aires. “No nos van a matar, somos como las ratas, aprendemos a descubrir los venenos y ya no los comemos”, pensaba en aquel entonces. Dos décadas después la situación cambió mucho más de lo que podía esperar. “Es muy curioso estar viviendo en una especie de parque temático del teatro, porque Buenos Aires es algo así. Si queríamos hacerlo, no podíamos. Lo único que podíamos hacer era quejarnos. Pero empezaron a pasar cosas, cruces misteriosos, y lo que está pasando hoy con el teatro es un milagro. Es un fenómeno maravilloso el que está pasando la escena argentina. Si no lo vemos, creo que nos perdemos el mejor momento en siglos, tal vez en toda su historia”, afirma Kartun.

-Ahora que la situación cambió, ¿por qué cosas protestás?

-Protesto siempre por lo que falta. Cierto espíritu de reclamo hace que uno nunca esté conforme con nada. Me parece que hay algo en los artistas que es sano en relación a eso. Algo de la función del artista es eso, estar en la observación de qué es lo que falta y en ese reclamo.

-“Terrenal” habla un poco de eso, ¿no?

-Claro, la diferencia entre la queja y la protesta. La protesta es un hecho activo. Protesto por lo que falta o por lo que retrocede, y festejo lo que hay. En los últimos años, en términos culturales, tengo la sensación de que hemos tenidos más festejos que protestas. Pero las seguimos teniendo, uno siempre está pidiendo más. Uno siempre está intentando corregir un modelo y temiendo el momento horroroso en el que termine la fiesta, como la sensación de que empieza el retroceso. Esto que parecía que era una escalera hacia arriba, en un momento se transforma en un salto al vacío. Tememos mucho eso los artistas.

El valor de la palabra

En los últimos años Kartun -que vive de la docencia- recibió varios reconocimientos por sus más de cuatro décadas de historia teatral. La Sociedad General de Autores de la Argentina (Argentores) le dio el Gran Premio Honor de Teatro, obtuvo el Konex al Mérito y la Universidad de Buenos Aires (UBA) le otorgó el Profesorado Honoris Causa. A su vez, “Terrenal” recibió el premio al mejor libro argentino de creación literaria en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires el año pasado.

Claudio Rissi -cuyo papel como “Tatita” es brillante- destaca que el guión de “Terrenal” aúna lo popular y lo culto. “Kartun es un poeta que escribe teatro”, dice el actor. Ante lo cual, el aludido señala: “La paradoja es que los dramaturgos hemos sido siempre poetas hasta que en el siglo XX la imposición natural de tener que competir con un medio realista-naturalista como el cine nos transformó en dialoguistas, le quitó al teatro toda poesía. Pero si mirás para atrás, durante 2.400 años el teatro fue un lugar de construcción de un texto que además de sentido tenía música. A veces la tenía de manera expresa, que es el teatro en verso”.

Lo cierto es que en el guión de “Terrenal” hay un trabajo de orfebre que da como resultado un texto de una riqueza excepcional. “Me gusta trabajar de un modo más anacrónico, si se quiere, que es recuperando el peso y el valor de la palabra. Jugando y proponiéndole al espectador este ejercicio de que toda obra de teatro es también un acto de música y un acto de poesía”, dice Kartun.

Mauricio Kartun, dramaturgo: De la clase media para abajo a nadie le preocuparía la pelea, entre otras cosas, porque su actitud es la pelea y lo tiene naturalmente instalado. Porque sin esa pelea no se consigue absolutamente nada. (…) El otro lugar, el de la resignación, el de no pelear, el de la paz, en realidad es siempre el lugar del ganador. Es el ganador el que quiere sostener algo en un estado de quietud.

Datos

Mauricio Kartun, dramaturgo: …cualquier pensamiento que se queda solo, se vuelve monstruoso. El uno, solo, crece monstruo. Todo crece de a dos, todo crece en la pelea. Naturalmente la pelea es eso: lucha. Los grados de violencia de esa lucha los establecen a veces las necesidades, las pasiones, las situaciones, las realidades, los orígenes, la historia.
Mauricio Kartun, dramaturgo: De la clase media para abajo a nadie le preocuparía la pelea, entre otras cosas, porque su actitud es la pelea y lo tiene naturalmente instalado. Porque sin esa pelea no se consigue absolutamente nada. (…) El otro lugar, el de la resignación, el de no pelear, el de la paz, en realidad es siempre el lugar del ganador. Es el ganador el que quiere sostener algo en un estado de quietud.

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