“Toni, el peluquero”

Redacción

Por Redacción

En el poema “La estación” yo ponía que su andén era como el regazo de la madre ausente que en la lejana Europa se tuvo que quedar. Vos, Toni, con ansias de progreso llegaste hasta aquí y Allen te dio futuro y una familia. Para Allen sos Toni, el peluquero. Hoy, frente a tu negocio, por la vereda pasean los recuerdos. Tu peluquería está en silencio como un museo que nadie visita, pues vos, Toni, la llamaste al silencio. Tus manos cansadas dejaron de cortar el pelo. ¿Cuántas mamás te llevaron a sus hijos con mucho llanto, fue a verte aquel joven que en la noche de bodas tenía que lucir su cabellera radiante o aquella que quería lucir hermosa y elegante? Ya no se escucha tu acento italiano comentando las cosas del pueblo. Vos eras dueño de toda información, tu sillón era un confesionario. Todo quedó en una noche de distancia, tus máquinas y tus peines junto a tu cansancio dijeron basta. Media vida moviendo tus manos. Juventudes que fueron. Mil recuerdos anidaron tu corazón: llantos de niños, viejas caras, secretos escuchados. Llegó la despedida, con indiferencia de muchos, pero los que queremos a Allen te decimos gracias querido gringo, gracias peluquero Toni, fuiste de los que dieron grandeza a Allen. Hasta siempre. Un abrazo. Eduardo Pérez DNI 7.560.490 Allen

Eduardo Pérez DNI 7.560.490 Allen


En el poema “La estación” yo ponía que su andén era como el regazo de la madre ausente que en la lejana Europa se tuvo que quedar. Vos, Toni, con ansias de progreso llegaste hasta aquí y Allen te dio futuro y una familia. Para Allen sos Toni, el peluquero. Hoy, frente a tu negocio, por la vereda pasean los recuerdos. Tu peluquería está en silencio como un museo que nadie visita, pues vos, Toni, la llamaste al silencio. Tus manos cansadas dejaron de cortar el pelo. ¿Cuántas mamás te llevaron a sus hijos con mucho llanto, fue a verte aquel joven que en la noche de bodas tenía que lucir su cabellera radiante o aquella que quería lucir hermosa y elegante? Ya no se escucha tu acento italiano comentando las cosas del pueblo. Vos eras dueño de toda información, tu sillón era un confesionario. Todo quedó en una noche de distancia, tus máquinas y tus peines junto a tu cansancio dijeron basta. Media vida moviendo tus manos. Juventudes que fueron. Mil recuerdos anidaron tu corazón: llantos de niños, viejas caras, secretos escuchados. Llegó la despedida, con indiferencia de muchos, pero los que queremos a Allen te decimos gracias querido gringo, gracias peluquero Toni, fuiste de los que dieron grandeza a Allen. Hasta siempre. Un abrazo. Eduardo Pérez DNI 7.560.490 Allen

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