Treinta perros a la deriva tras la muerte de su dueño siguen buscando hogar

Las activistas por los derechos de los animales continúan trabajando para ubicar a los animales que tenía Roberto Pasero en una chacra de Centenario. Ya fueron dados en adopción doce de ellos.



Los animales son asistidos por proteccionistas pero es muy alto el costo de mantenimiento. (Foto: Gentileza)

Los animales son asistidos por proteccionistas pero es muy alto el costo de mantenimiento. (Foto: Gentileza)

En Centenario las activistas por los derechos de los animales continúan trabajando para ubicar a los perros que Roberto Pasero albergaba en su domicilio y que quedaron a la deriva tras su fallecimiento a mediados de junio. Ya fueron dados en adopción doce de ellos pero aún quedan treinta que están repartidos en casas de tránsito y guarderías caninas, lo que tiene un costo de 50 mil pesos en promedio.

Pasero refugiaba a 45 perros que había rescatado de la calle. Tras su deceso, la familia pidió colaboración porque no podían controlar la situación por si mismos. “Yo nunca estuve de acuerdo con la cantidad de animales que tenía pero era el gusto de él y los albergaba igual”, recalcó Mirta, conocida también por “la Cuqui”, viuda del jubilado. “A mi me gustan los perros pero tampoco me parecía justo para ellos porque no estaban bien”, afirmó y explicó que Roberto “no era de la idea de tenerlos atados y andaban sueltos”, por lo que muchas veces se generaban altercados entre los animales. “Soporté la situación por mi marido”, destacó.

Las proteccionistas colaboran con la alimentación y el cuidado de los perros. Foto: Gentileza

Cuando los y las activistas llegaron a la casa ubicada en la calle Antártida Argentina, hace un mes y medio, se encontraron con 30 perros sumisos y 14 dominantes, de los cuales tres se encuentran en rehabilitación para poder ser dados en adopción. “No es que sean agresivos, sino que los canes nunca habían estado en contacto con otras personas, además de Roberto”, relató Andrea Gargiulo, una de las activistas por los derechos de los animales.

Doce perros ya fueron dados en adopción. “Nosotras hacemos un seguimiento de las familias interesadas y procedemos a entregárselos ya esterilizados”, subrayó Gargiulo. Añadió que once animales aun permanecen en la casa de Pasero y que son ocho las proteccionistas que se encargan de visitarlos dos veces por día para limpiar sus heces y alimentarlos, ya que Mirta por si sola no puede hacerlo. “Estoy muy agradecida con las chicas. La situación cambió muchísimo y para bien”, destacó la viuda.

El resto de los perros se encuentran en casas de tránsito, pero ocho permanecen en guarderías caninas, lo que genera un costo muy difícil de afrontar para las activistas. “Nos cuesta alrededor de 50 mil pesos mantener a los ocho canes en las guarderías”, subrayó Gargiulo. Agregó además que tres hembras de esos ocho perros deberán estar en rehabilitación unos seis meses para poder ser aptas para darlas en adopción. Por ello, las activistas realizan diferentes actividades para reunir el dinero necesario. Ahora están realizando una rifa a sortear el próximo 14 de septiembre, la cual tiene como primer premio un monto de 5 mil pesos y sólo cuesta 100.

Cualquier interesado en colaborar puede comunicarse con las proteccionistas a través de la página de Facebook “Los perros y las perras de Roberto y flia”.

¿Proteccionismo o acumulación de animales?

Roberto era un loco de los animales que amaba a los perros. Sin embargo, hay un delgado límite entre el proteccionismo animal y la acumulación. “Cuando la persona no tiene ni la capacidad económica ni la capacidad física para contener a los animales, deja de ser proteccionismo”, manifestó Gargiulo. Si bien explicó que los perros no estaban hacinados, ya que no era un espacio reducido, sostuvo: “El problema era que un hombre de 80 años no podía contener a 45 animales él solo”.

Pese a que en la ciudad de Centenario existe una ordenanza sobre tenencia responsable de mascotas, el director de Control Canino, Gonzalo Larrazábal, explicó que no hay nada que regule el número de perros que una persona puede tener en su casa. “Es un problema de la persona. Desde la dirección no podemos hacer nada porque es un ámbito privado”, manifestó.

Larrazábal explicó que albergar a tanta cantidad de perros dentro de un domicilio es peligroso: “Es normal que los canes adopten personalidades dominantes y ataquen a otros perros de la jauría”, detalló.


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