Un arranque improvisado y con tintes políticos
El arranque oficial del Festival Audiovisual Bariloche estuvo marcado por la improvisación, la falta de las principales autoridades de la provincia y también por discursos con un marcado tono oficialistas que sonaron desubicados en una fiesta del cine.
FESTIVAL AUDIOVISUAL
CLAUDIO ANDRADE
candrade@rionegro.com.ar
Este miércoles pasadas las 20,30 de la noche -la cita era a las 20- se realizó la inauguración oficial del Festival Audiovisual Bariloche. Se trató de una ceremonia acotada, rayana en la improvisación que no contó con la participación de las principales autoridades de la provincia. En su lugar ocuparon las butacas funcionarios de segunda y tercera línea vinculados a las áreas de cultura y acción social. Su ausencia, quieran o no los organizadores, deja espacio para las conjeturas acerca de la importancia que tiene para el ejecutivo este interesante y esforzado evento. Según trascendió, a esa misma hora el gobernador Alberto Weretilneck y el senador Miguel Pichetto gozaban de una cena de gala en General Roca con música de Verdi interpretada por la Sinfónica Patagonia dirigida por Facundo Agudín. Un proyecto en que la Universidad Nacional de Río Negro ha puesto una importante cantidad de fichas.
El público reunido en la Sala 2 del Shopping Patagonia estaba compuesto en su gran mayoría por los propios participantes del festival: directores, actores, productores, técnicos, entre otros. El público en general faltó a la cita tal como hizo el gobernador.
El primero en hablar fue el Diego Carriqueo, director artístico del FAB 2013. Paradójicamente Carriqueo festejó la ausencia del mandatario provincial porque, indicó, eso le quitaba formalidad a un acto que, sin embargo, debía ser formal para estar a la altura de los deseos de todos los que hicieron posible el encuentro. Para el también realizador la ausencia de funcionarios le otorgaba a la presentación un cierto aire a fogón como si los padres hubieran salido a cenar dejando a los preadolescentes solos en casa. Bueno, algo de eso había ocurrido.
“Este es un espacio para festejar con lenguajes diferentes”, dijo Carriqueo quien acotó que dos veces le ofrecieron hacerse cargo del festival y dos veces se negó. Con la tercera llegó el si. Curiosa declaración venida de su principal referente. Pero, como él mismo lo dijo, no estando Weretilneck, que “bueno es romper con la formalidad”.
El perfil de estudiantina y complicidad entre alumno y profesor siguió su curso con la intervención de Hernán Andrade, Coordinador de la carrera de Diseño Artístico Audiovisual de la UNRN. Andrade aseguró que el aspecto más importante del encuentro es la mirada interior que sobresale en la elección de las películas en danza. “El festival tiene un perfil netamente regional”, festejó obviando si lo regional tiene o no la calidad suficiente para integrar una lista de proyecciones. Sería una discusión aparte.
El siguiente en tomar la palabra fue Martín Costa delegado en la Zona Andina de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual. Costa aprovechó la oportunidad para destacar la labor del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por sacar adelante la nueva ley de medios en contra de los “monopolios”. Un discurso que pareció muy tirado de los pelos en un contexto de fiesta del cine. “Ahora se pueden escuchar las voces que antes no eran escuchadas”, dijo Costa subrayando el hecho, muy propio de la cultura K, de que todo tiempo pasado (o anterior a los Kirchner) fue peor.
Costa, quien no se olvidó de mencionar con ahínco a su jefe Martín Sabatella, además anunció que habría un premio de 10 mil pesos que no estaba en la agenda, destinado a una obra que “recoja mejor el tema de la construcción ciudadana”. No quedó muy claro a qué se refería pero tomando en cuenta el dinero ofrecido todos terminaron aplaudiendo con entusiasmo su intervención.
Por último fue el turno de Ricardo Moreira, Director de Cultura Social de la Secretaría de Cultura de Río Negro, (”el único funcionario presente”) quien comenzó diciendo que estaba convencido de que este festival era superador de los anteriores que se hicieron durante el gobierno radical. Una apreciación poco feliz si se toma en cuenta que justamente fue el gobierno de Miguel Saiz el que impulsó este encuentro cinematográfico con el nombre “Río Negro Proyecta” cuando nadie creía que se podía concretar. Los motivos que dio para sustentar su idea fueron, según declaró, “ustedes, los presentes” refiriéndose a los participantes y, agregó, a la pretensión de Río Negro de tener una verdadera política audiovisual. Intención que encontró un ineludible contraste en la ausencia de las autoridades que dictan las políticas de la provincia.
Mucho más tarde se realizó el merecido homenaje a Carlos “Chingolo” Casalla quien además de agradecer con su humildad habitual, se puso al frente de su banda la Chingolera. Entonces sólo hubo espacio para la música y sobraron las palabras.
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