“Un cambio radical o el castigo por ostracismo”



“El castigo por ostracismo o simplemente ostracismo (en griego antiguo) era la decisión que permitía excluir de la comunidad durante un plazo de entre diez años o de forma permanente a las personas incómodas para las instituciones”. (Definición de Wikipedia) La derrota electoral de la Unión Cívica Radical de Río Negro tras 28 años de gobierno significó el inicio de un proceso de transformaciones en la estructura de poder partidario paraestatal que controlaba el partido. Mientras la UCR ejercía el gobierno, el partido se transformó en una “estructura electoral” subordinada a los intereses de la gestión de turno, todos sus integrantes eran empleados del Estado y su autoridad real era el gobernador. Es así como “se anuló” el partido como institución política con contenido doctrinario, crítico y movilizador. Hoy la UCR está en el llano, el “patrón” no existe y sus afiliados pueden recuperar la autonomía necesaria para impulsar los cambios de contenido y representatividad. No podemos obviar que mientras lo nuevo quiere nacer existe lo viejo que no quiere perder sus privilegios: el poder sobre las estructuras del partido. Esto se manifestó en la Convención de la UCR realizada el 25 de abril en Darwin, que coincidentemente tiene el nombre del padre de la teoría de la evolución de las especies, y lo debatido en su seno puede marcar el inicio del cambio “evolutivo” del partido siempre y cuando los afiliados decidan recuperar la libertad de decidir de acuerdo con hombres libres y de bien e impulsar los cambios que inicien el camino hacia una fuerza superior en calidad y cantidad. La “vieja estructura” pretende que las cosas sigan como antes y se resiste al cambio. Pretende expulsar a quienes sostienen posiciones críticas, ideas de cambio y la democratización de las estructuras partidarias y “proteger” a los exfuncionarios procesados por presuntos delitos de corrupción. Es en este punto donde la “nueva” UCR debe enviar una señal clara e inconfundible a la sociedad, para que ésta perciba que el cambio se inicia. La Convención debe marcar el punto de inflexión sobre su compromiso con la transparencia y la honestidad y para ello debe resolver que al correligionario procesado por hechos de corrupción se le suspenderá la afiliación hasta que la Justicia determine su responsabilidad sobre los hechos denunciados. De ser declarado culpable, se lo expulsará del partido. Asimismo, cuando la Justicia determine su procesamiento, el afiliado que por su cargo en el gobierno esté beneficiado por fueros deberá renunciar a los mismos y presentarse a la Justicia. Ante la negativa de hacerlo, debe ser expulsado del partido. El nuevo paradigma de la UCR es generar las propuestas y cambios que le permitan recuperar la credibilidad ante la sociedad rionegrina, que se “encuentra empachada” de radicalismo y, como en el empacho en las personas, si las cosas no se hacen bien no querrá volver a probar nada que tenga algo de “radicalismo”. Las cartas están echadas; los protagonistas son, por un lado, las autoridades partidarias, entre quienes se encuentran exfuncionarios procesados y legisladores actuales, y por el otro, los afiliados libres y no procesados. La inteligencia, la doctrina y el sentido de justicia determinarán el futuro del partido: o es un escudo protector de corruptos y la sociedad le aplicará el castigo por ostracismo o se transforma en un partido de ciudadanos libres y honestos y la sociedad volverá a confiar en los radicales. Edgardo Roberto Arca DNI 12.820.329 Cinco Saltos

Edgardo Roberto Arca DNI 12.820.329 Cinco Saltos


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