“Un escenario de horror, un ejemplo de amor”
Queremos agradecer a todos los que estuvieron acompañándonos y ayudándonos el 1 de febrero a 34 km de Río Colorado, los que nos tendieron una mano en el momento más doloroso. Ese día perdimos nuestro valor más preciado, nuestra nena chiquita, pero ganamos en afecto. Ese día hubo un montón de personas que hicieron honor al ser humano, nos demostraron su amor en el momento más difícil. Sabemos que no nos va a alcanzar la vida para agradecer lo que hicieron por nosotros. Por eso, hoy queremos expresarles nuestro agradecimiento eterno a las personas amorosas que nos ayudaron en la ruta, a los que en el momento más horroroso de nuestras vidas se convirtieron en nuestros amigos y nuestros hermanos: a todos los que nos dieron su amor, los que no dudaron en bajar de sus coches para cuidar a cada uno de nosotros y a nuestra hijita; a los que recuperaron nuestras cosas, porque gracias a ustedes podemos hoy tener las últimas fotos de nuestra hija con vida, los regalitos que había comprado para sus amigos y sus objetos más preciados que nos recuerdan distintos momentos vividos con ella. A quienes fueron ejemplo de amor en Río Colorado: al Hospital Zonal de esa localidad, a sus médicos, enfermeros, camilleros, mucamas, a la gente de la ciudad que colaboró con nosotros, a la Policía, al personal de la funeraria. Queremos agradecer también a nuestra familia y amigos que vinieron de distintos lugares del país para ayudarnos y a los que nos esperaban en Comodoro. Al equipo directivo y docente del Instituto María Auxiliadora, a los sacerdotes que ofrecieron misas y sus oraciones. A tantos que llamaron, escribieron en Facebook, nos hicieron llegar sus cálidos saludos. A la Obra Social DASU que nos posibilitó un pronto regreso a nuestra ciudad y la atención posterior. Al personal del Sanatorio La Española, a los médicos, enfermeros, administrativos y muy especialmente al Servicio de Pediatría, que nos asesoró y acompañó en todo momento y todavía hoy atienden a nuestras hijas. A todos eternamente agradecidos… P/George, Mariela, Catte, Stefi y Natasha, nuestro angelito especial que nos guía con su alegría y amor, Miryám Monasterolo, DNI 16.364.022 Comodoro Rivadavia
Miryám Monasterolo, DNI 16.364.022 Comodoro Rivadavia
Queremos agradecer a todos los que estuvieron acompañándonos y ayudándonos el 1 de febrero a 34 km de Río Colorado, los que nos tendieron una mano en el momento más doloroso. Ese día perdimos nuestro valor más preciado, nuestra nena chiquita, pero ganamos en afecto. Ese día hubo un montón de personas que hicieron honor al ser humano, nos demostraron su amor en el momento más difícil. Sabemos que no nos va a alcanzar la vida para agradecer lo que hicieron por nosotros. Por eso, hoy queremos expresarles nuestro agradecimiento eterno a las personas amorosas que nos ayudaron en la ruta, a los que en el momento más horroroso de nuestras vidas se convirtieron en nuestros amigos y nuestros hermanos: a todos los que nos dieron su amor, los que no dudaron en bajar de sus coches para cuidar a cada uno de nosotros y a nuestra hijita; a los que recuperaron nuestras cosas, porque gracias a ustedes podemos hoy tener las últimas fotos de nuestra hija con vida, los regalitos que había comprado para sus amigos y sus objetos más preciados que nos recuerdan distintos momentos vividos con ella. A quienes fueron ejemplo de amor en Río Colorado: al Hospital Zonal de esa localidad, a sus médicos, enfermeros, camilleros, mucamas, a la gente de la ciudad que colaboró con nosotros, a la Policía, al personal de la funeraria. Queremos agradecer también a nuestra familia y amigos que vinieron de distintos lugares del país para ayudarnos y a los que nos esperaban en Comodoro. Al equipo directivo y docente del Instituto María Auxiliadora, a los sacerdotes que ofrecieron misas y sus oraciones. A tantos que llamaron, escribieron en Facebook, nos hicieron llegar sus cálidos saludos. A la Obra Social DASU que nos posibilitó un pronto regreso a nuestra ciudad y la atención posterior. Al personal del Sanatorio La Española, a los médicos, enfermeros, administrativos y muy especialmente al Servicio de Pediatría, que nos asesoró y acompañó en todo momento y todavía hoy atienden a nuestras hijas. A todos eternamente agradecidos… P/George, Mariela, Catte, Stefi y Natasha, nuestro angelito especial que nos guía con su alegría y amor, Miryám Monasterolo, DNI 16.364.022 Comodoro Rivadavia
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