que no se entiende
Análisis
La disputa de “el único grande” o “el más grande” está bárbara. También corre la pelea por ser el “Rey de Copas”. Y hasta zafa el cantito “El que no salta se fue a la B”.
Lo que no se puede pasar por alto es el “El que no salta se falopeó….” que cantaron ayer los hinchas o el innecesario festejo de jugadores -y algún dirigente- vestidos de fantasmas, luego de la consagración en el hotel de Bahía.
Boca salió campeón y lo hizo con suma justicia, pero lamentablemente se pasó de rosca en algunos festejos. No es algo que sólo involucre a los Xeneizes. Seguramente, River hubiera actuado de la misma manera ante situaciones similares.
Todos se escudan en el folklore del fútbol, pero acá no corre. Se les fue la mano y deben asumirlo.
No es fácil. Hay que luchar contra las redes sociales, que se meten sin filtros de manera instantánea. Y también con los medios, que andan a los codazos para buscar la palabra más fuerte. La crítica despiadada, incluso, de personajes que hace rato dejaron de ser noticia. Ahí anda José Luis Chilavert y el pedido de sacar a River de la Copa. ¿Desde qué lugar? Nadie lo sabe…
En los últimos tiempos se hizo costumbre atravesar esa barrera hacia lo desubicado. Habría que parar un poco la pelota y, porqué no, aplicar sanciones. Con quita de puntos o con multas económicas. Ahí se termina todo.
Podio Radar de primera