Un imaginario social apocalíptico en la novela inédita de Casullo
Por Leticia Pogoriles
Especial Literario
“Orificio” es una novela recién publicada del escritor Nicolás Casullo, fallecido en el 2008, quien la escribió hace casi veinte años y que traza un imaginario social apocalíptico en una Buenos Aires futurista.
Este texto, que sale a la luz gracias al sello Astier Libros, fue escrito en los noventa -signados por el menemismo más rancio- pero su autor trabajó en la corrección hasta poco tiempo antes de morir, con miras a publicarla.
Gabriel Lerman, uno de los editores, descubrió el año pasado la existencia de “Orificio” debido a una investigación que realizó sobre la obra novelística de Casullo. Enseguida decidió publicarla, con el beneplácito familiar.
“Cuando recibimos el texto estaba bastante corregido, trabajamos con una versión mecanografiada y con mínimas correcciones manuscritas de Casullo que se respetaron. Se publicó sabiendo que la novela tiene una coherencia interna y estaba cerrada”, cuenta Lerman a Télam.
Situada en los barrios de una Buenos Aires de 2117, “Orificio” narra a una sociedad de mutantes que viven en tribus encapsuladas, con escasa relación entre sí y extraviadas a su libre albedrío y desesperación.
“Es una novela bastante dura donde se presenta un imaginario del Apocalipsis social que, de alguna manera, anticipaba lo que fue la crisis social de 2001, aunque ni Casullo, ni `Orificio` tienen una intencionalidad social y política. Es ficción, sin intenciones de dar un mensaje determinado”, aclara el editor.
Enmarcada en la tradición de “La ciudad ausente” de Ricardo Piglia o “Una sombra ya pronto serás” de Osvaldo Soriano, con ribetes policiales y de ciencia ficción de Juan Sasturain o, incluso, hermanada de alguna forma a “El Eternauta” de Héctor Germán Oesterheld, la obra sigue esa línea de la disolución social que no permite la salida política ante una ciudad devastada.
“El lenguaje de la novela no trasmite opresión, sino que es de una acción atractiva”, dice el editor.
Casi como un juego, Casullo dibujó un mapa de la ciudad (que está en el libro) con los nombres de los barrios y sus tribus, como los Guerrilleros de Palermo, los Salvajes del Sur en Barracas, las Hembras de San Telmo, los Soldados Anarcos de Chacarita o los Poderosos de Núñez.
Con esta traza urbana algo juguetona donde la ciencia ficción es más política de lo que parece, Orificio, el personaje central, se levanta como una suerte de líder de una revuelta que postula el mantra violento de la conquista del poder a toda costa.
“Hay algo bastante escéptico y desolador sobre las posibilidades de emancipación de esa sociedad. Es como una recreación de cierta lucha social casi robótica, sin que sepan bien hacia a dónde van”, plantea Lerman.
Para él y, arriesgando una interpretación política, en “Orificio” se lee algo del concepto “de revolución como cambio de estructura que pertenece a un repertorio de ideas del pasado que a, diferencia de los setenta, la revolución estaba en el horizonte”.
Para Piglia, autor de la contratapa de la novela, “es un ejemplo de esa gran tradición narrativa, la novela anticipa y explora el imaginario apocalíptico de la crisis social. Narrada con un estilo ágil y áspero el Orificio recuerda al mismo tiempo las conspiraciones de Roberto Arlt y las utopías sin esperanza de Walter Benjamin”.
Casullo (Buenos Aires, 1944-2008) fue ensayista, narrador, profesor universitario e investigador de historia de las ideas contemporáneas, estética e historia del arte.
“Fue un emblema de un intelectual, militante y ensayista de las décadas del 60 y 70 que intervenía tanto en lo político como en la escritura de una novela, era muy versátil y heterodoxo, complejo y completo.”, dice Lerman.
Su faceta literaria estuvo compuesta por cuatro novelas, (Orificio es una) que marcan el pulso de cada década desde el latir cultural, y político, claro.
En la primera “Para hacer el amor en los parques” (1969) cuenta con un estilo influenciado por la obra de Julio Cortazar cómo “una estudiantina se acerca a la revolución y coquetea con la lucha armada en una época en la que se podía estar tanto en La Habana como en el Mayo Francés”, ilustra Lerman.
“El frutero de los ojos radiantes” (1984) es una novela de la vuelta del exilio en los años 80 con una profusa biografía familiar que ahondó en el drama social de la inmigración europea en el Río de la Plata.
Años después vuelve con “La cátedra” (2000), una novela gótica del género del policial negro donde se observa una madurez intelectual y un estilo literario más cercano a Umberto Eco.
“Orificio”, que quedó trunca entre éstas dos últimas, de alguna manera también trasmite en clave ficcional el pulso social de algunos sectores frente al menemismo. “Fue realmente como un cachetazo, era como liquidar cualquier tipo de esperanza en relación al peronismo, algo que el kirchnerismo recuperó”, opina el editor.
Aún así, su publicación se da en un momento político y cultural más cercano a las ideas, esperanzas e ilusiones de Casullo, y para Lerman puede “ayudar a que el movimiento kirchnerista no pierda la impronta disruptiva y la capacidad de pensar la sociedad de manera crítica”.
“Orificio” es la primera novela con la que irrumpe Astier Libros, que impulsa la idea de difundir y comercializar obras de autores nacionales que nunca fueron editadas o no se han vuelto a editar y que abordan imaginarios sociales y culturales urbanos.
Télam
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