Un nuevo juez investigará escándalo en Cipolletti
La causa del incidente entre el secretario del juzgado penal cipoleño y el médico Dinamarca está a cargo del juez Cabral y Vedia. Las actuaciones, en la fiscalía de la
CIPOLLETTI (AC).- El juez Alejandro Cabral y Vedia investigará la denuncia de agresión que pesa sobre el secretario del juzgado de Instrucción Penal 21, Guillermo Mulet, suspendido y sumariado por el Superior Tribunal de Justicia luego de un episodio que también involucra al médico Alfredo Dinamarca.
Cabral y Vedia tiene que resolver respecto de la denuncia del médico sobre Mulet y la de éste contra su denunciante.
En ambos casos los dos se cruzan acusaciones de golpes y violencia.
Los incidentes ocurrieron el 25 de diciembre último, en la celebración de Navidad, entre las 4 y las 7 de la mañana, primero en el boliche Kímika y después en el acceso Pacheco. En el boliche hubo trompis e insultos, y en la Pacheco, choque de autos y más violencia.
Dinamarca asegura que Mulet se bajó del coche con el torso desnudo y lo atacó con una manija de hierro y Mulet habría indicado en su denuncia que resultó agredido por el médico y que se defendió.
La responsable del juzgado 21, María del Carmen García García, se tomó vacaciones hasta el 16 de este mes pero, por integrar Mulet su staff de trabajo, la causa proseguirá en la esfera de Cabral y Vedia.
Sin embargo, por lo menos hasta fines de la semana entrante las actuaciones estarán en la órbita de la fiscal de la comisaría Judicial, Silvana García, quien subroga a la fiscal de grado Alejandra Berenguer.
Tanto en sede policial como en la fiscalía de comisaría se siguen tomando declaraciones, en primera instancia, a presuntos testigos de lo que sucedió el 25 de diciembre en el nivel más alto del complejo Kímika y a los automovilistas que habrían pasado por la Pacheco cuando continuó el escándalo.
Será llamada a declarar la mujer que en Kímika (y también en el incidente posterior de calle Pacheco) estaba con Mulet y que hasta hacía poco tiempo había sido la novia de Dinamarca.
Se trata de una mujer de apellido Olea, de 41 años, separada, madre de dos hijos menores de 15 años, quien antes de fin de año se marchó de vacaciones a la costa atlántica bonaerense.
La actuación del comisario José Ballina (a cargo de la comisaría Cuarta el 25 de diciembre, ahora jefe en El Bolsón) está siendo igualmente seguida con atención, porque de la calle Pacheco el médico fue llevado a la comisaría en un patrullero, mientras que al funcionario judicial se le permitió moverse en su propio auto.
Ballina, según Dinamarca, con sus propias manos guardó en el patrullero la manija de hierro que supuestamente habría portado Mulet para la presunta agresión.
Dinamarca solicitó el 25 de diciembre, entre las 8 y las 9 de la mañana, en la comisaría cuarta, que tanto a él como a Mulet les practiquen test de alcoholemia, aunque no tuvo éxito por razones que no pudieron averiguarse.
Mulet habría conocido a la mujer con la que estaba en Kímika cuando ella le alquiló una casa de su propiedad sita sobre calle España y era, en ese entonces, pareja de Dinamarca.
El tema «del secretario, la dama y el médico» fue ayer el eje de conversaciones en distintos medios de la ciudad -cafés y confiterías especialmente- con comentarios de la más diversa índole.