Un paseo por las casas que hicieron historia en Bariloche

Están agrupadas en un predio y hay un plan para recuperarlas. El incendio de la Inmaculada disparó alertas en la ciudad.



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Foto: Alfredo Leiva.-

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BARILOCHE (AB).- El Ente Asesor para la Preservación del Patrimonio Cultural de Bariloche promueve acciones para mejorar la histórica Casa Bachmann, que fuera trasladada al predio de Elflein y Morales. Allí se emplazan otras tres casitas que integran el patrimonio municipal, ocupadas por el Senasa, la Asociación Civil Amanecer y la Asociación de Artesanos, siendo la primera “histórica”.

Tanto la Comisión de Preservación del Patrimonio Histórico, Arquitectónico y Urbano como el actual “ente” se integran por profesionales con muy buenas intenciones pero la mayoría de los proyectos fracasaron por falta de mínimos recursos.

Basta recordar el traslado de la histórica casa de la familia Ardüser, desde Moreno 127 al lugar donde está hoy la casita Bachmann, con una importante logística, y que luego fuera destruida por un incendio, provocado por changarines, ya que no había recursos para ponerla en valor.

La Casa Bachmann, construida en 1948 y trasladada desde la calle Elflein en 2007, luce abandonada y en peligro de terminar como la anterior si no es reparada y cuidada como las tres que están a su alrededor.

El incendio que consumió la capilla Inmaculada actúa como una alerta para el resto del patrimonio arquitectónico de la ciudad.

Una tarea para nada sencilla

Cuidar y mantener una casa antigua tiene sus costos, en general superiores a lo que demanda una vivienda moderna. “Nuestra idea es mantener la casa de mis padres”, explicó Leopoldo Baratta, hijo de una familia tradicional de esta ciudad. La vivienda paterna, incluida en el inventario histórico, se emplaza en la calle Belgrano al 50. “Hace 2 años mi hermana la pintó nuevamente y también le hizo varios arreglos en el techo, que es de tejuelas de alerce”, explicó. La vivienda está habitada y también se debió revisar su sistema eléctrico. Baratta dijo que pagan los impuestos y que nunca recibió algún “beneficio” por tener una vivienda histórica.

El actual gobierno comunal intenta mejorar la situación del ente y desde hace dos meses fue designada la primera directora del área, Marta Velaztiqui. La funcionaria dijo que el ente promueve mejoras en el predio de Morales y Elflein, para convertirlo en un paseo diurno histórico y cultural. Reconoció que hasta la fecha no tiene ni presupuesto ni lugar físico para reunirse, pero si “muchas ganas de trabajar”.

Explicó que para acondicionar el predio de Elflein y Morales cuentan con la ayuda de la empresaria Laura Fenoglio, cuya familia es propietaria del teatro La Baita, anexo al lugar, y que colaborará con el arreglo del predio. “Aportará un agrimensor que se encargará de medir la circulación que tendrá el lugar y luego lo parquizaremos”, afirmó.

Velaztiqui informó que también promueven poner en condiciones la torre del reloj en el Centro Cívico, para que pueda volver a ser un lugar de visitas turísticas durante la temporada de verano.

La ordenanza que regula la patrimonio histórico municipal fija restricciones: los bienes que lo integran no podrán ser enajenados, transferidos, modificados o destruidos en todo o en parte sin la previa intervención de la autoridad de aplicación. Se enuncia un sistema de premios estímulos, créditos, subsidios y otras ayudas, que en la práctica pocas veces se concretaron. El artículo 20 de la ordenanza habilita al municipio y al ente a ejecutar visitas de inspección y dictámenes a través de su personal oficialmente nombrado, algo que tampoco se puso en práctica.

El arquitecto Andrés Duh, que integra el ente municipal por la ONG Asociación Amigos del Museo de la Patagonia, explicó que la reparación de la casa Bachmann lleva muchos años. Hasta hubo una empresa que comenzó con los trabajos, pero enseguida se acabó el dinero. La obra se paró y con el tiempo se robaron las mejoras y también hubo un principio de incendio. Pese a que la intendenta María Eugenia Martini se comprometió a restaurarla en su mensaje de apertura de sesiones, Duh no cree que sea pronto. “En la municipalidad hay otras prioridades”, reconoció.

Hoy en día quedan de la casa solo las paredes laterales y parte del techo. Restaurarla con madera, poner la calefacción y electricidad y el interior implica al menos medio millón de pesos. Otra opción es entregar el lugar en concesión, por varios años, y que el adjudicatario realice la obra. En la práctica, las otras tres casitas aledañas son administradas en forma similar.

Ente Asesor para la Preservación del Patrimonio Cultural es presidido por el secretario municipal de Cultura y lo integran un representante del Concejo, el Colegio de Arquitectos, el de Ingenieros y Agrimensores, Parques Nacionales, las universidades del Comahue y Río Negro y un delegado de las ONG con personería jurídica de Bariloche. Todos trabajan ad honórem y según un reglamento interno. Los informes del ente son no vinculantes lo mismo que sucedía con la comisión que lo precedió.

La ordenanza 2148/11 que regula estos aspectos creó un “fondo permanente para la conservación del patrimonio cultural de la ciudad” hacia donde deberían destinarse al menos el 10% de los derechos de construcción que se abonan en el municipio. De aplicarse, implicaría 300.000 pesos en 2013 y unos 400.000 este año. No obstante, desde la promulgación de la ordenanza, nunca hubo un solo peso.

TONCEK ARKO

toncek@rionegro.com.ar

Bariloche | Casas Patrimonio Histórico



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