Un servicio esencial que nunca paró en pandemia

La recolección de residuos no se detiene en Bariloche. De lunes a sábados hay que levantar unas 170 toneladas de basura que se generan por jornada en la ciudad, cifra que se incrementa en la temporada alta.

Un minuto de rélax luego de una larga jornada de trabajo para los recolectores de residuos de Bariloche. Foto: Alfredo Leiva.

Un minuto de rélax luego de una larga jornada de trabajo para los recolectores de residuos de Bariloche. Foto: Alfredo Leiva.

Alejandro desciende de la cabina del camión recolector agotado. Se acomoda un poco la ropa y se saluda, afectuosamente, con otros compañeros. Es mediodía. Pero Alejandro comenzó alrededor de las 6 la jornada laboral. Por eso, ya siente en el cuerpo los kilómetros recorridos y, sobre todo, el esfuerzo de levantar cientos de bolsas de basura por la ciudad.

Es una rutina que Alejandro hace de lunes a sábados. La misma tarea desempeñan Martín, Elías, Pablo, Ángel, Sebastián Andrade o Salcedo. Son algunos de los empleados del servicio de recolección de residuos que presta la Municipalidad de Bariloche. Algunos trabajan como “cola de pato” y otros son choferes. Forman los equipos que cumplen en silencio una función esencial para la ciudad.

Alejandro trabaja desde hace 6 años en el servicio, que nunca se detuvo en lo que va de la pandemia, causada por el nuevo coronavirus. Aseguran que ninguno tuvo vacaciones desde marzo del año pasado.

Este año largo de pandemia tuvieron que implementar protocolos sanitarios para protegerse de los contagios. Pero además deben lidiar con otros problemas. Casi todos los días, tienen que soportar el asedio constante de los perros sueltos que deambulan por las calles de la ciudad. O cuidarse de aquellas personas desaprensivas que ponen elementos peligrosos en bolsas de residuos cuyo contenido, por lo general, es un misterio para el trabajador que levanta los residuos, conocido como el cola de pato.

Los recolectores de residuos de Bariloche nunca frenaron, aún cuando la ciudad mantenía sus actividades cerradas. Foto: Alfredo Leiva

Los riesgos

“Los vidrios es lo más peligroso”, afirma Alejandro. “Algunas personas tiran vidrios, escombros, tierra, no le importa que una persona tiene que levantar todo eso”, plantean sus compañeros. Los lunes y martes son los días más pesados, porque deben recolectar todo lo que se generó el fin de semana.

Comentan que, en los primeros meses de cuarentena estricta, cuando la ciudad casi se paralizó, muchas personas aprovecharon de limpiar sus patios y sacaron toda esa basura a la calle. Fueron semanas de mucho trabajo.

Como en la temporada de verano pasado, cuando hubo una afluencia enorme de turistas y la acumulación de residuos se duplican en algunos sectores de Bariloche. Con frío, nieve, calor o ráfagas intensas, los muchachos del servicio de recolección no paran de correr. Por eso, piden un poco de conciencia de los vecinos. Que piensen en los daños que pueden causar con los residuos que tiran.

El equipo se retira del corralón municipal porque su jornada finalizó. A las 19, entrará el otro grupo del turno noche. Mientras la ciudad duerme, ellos recolectarán la basura que genera la población de Bariloche.

Buen estado físico se requiere para ser recolector, por la demanda que genera la tarea. Foto: Alfredo Leiva

Cientos de toneladas

El secretario de Servicios Públicos del municipio, Eduardo Garza, informó que Bariloche tiene un ejido con una extensión de 40 kilómetros de este a oeste. Y más de 6 kilómetros desde la costa del lago Nahuel Huapi hasta el lago Gutiérrez. Son 17 rutas que deben hacer los trabajadores del servicio de recolección para mantener limpia la ciudad.

Dijo que uno de los objetivos es avanzar con la recolección automatizada, que funciona en el centro y algunos puntos de la ciudad, como Península San Pedro. Consiste en depositar los residuos en los grandes contenedores herméticos ubicados en puntos estratégicos.

Comentó que la jornada laboral es de 7 horas y el sábado cobran el doble al personal. El promedio del salario ronda los 80.000 pesos.

Garza contó que el servicio tiene 95 trabajadores, de los cuales 23 o 24 son choferes. El resto cumplen la función del cola de pato, que va en la parte trasera del camión y levanta los residuos.

Explicó que el servicio comprende 10 rutas diurnas y hay 2 nocturnas. Tienen 17 camiones recolectores, pero 14 están operativos. Garza recordó que años atrás en un barrio como El Frutillar se recolectaban unos 3 metros cúbicos de basura, hoy necesitan -por ejemplo en verano- dos camiones para levantar 30 metros cúbicos diarios.

Garza estimó que la población de Bariloche genera unas 170 toneladas de basura por día. Y en temporada de verano, son unas 240 toneladas. El récord se dio en el verano de 2020 previo a la pandemia, cuando alcanzaron las 300 toneladas diarias.

El servicio de recolección de residuos tiene casi un centenar de trabajadores. Foto: Alfredo Leiva


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