Un suculento pozo en juego

Redacción

Por Redacción

El año 2014 será el de las primeras definiciones en materia de la sucesión de Cristina Fernández, mientras que el 2015 empezará con fuertes tensiones en los principales actores políticos en torno a la candidatura presidencial. El kirchnerismo deberá afrontar una elección sin el apellido Kirchner, mientras que la oposición se debatirá entre un armado en conjunto que evite la dispersión y la atomización, como es el caso de UNEN y el Frente Progresista Cívico y Social. En tanto, el PRO deberá mostrarse como una opción seria y con capacidad de armado nacional. Por su parte, el PJ disidente tiene un panorama complejo, tanto por la falta acuerdo, como por la incógnita que significa el intendente de Tigre, Sergio Massa. Es difícil saber quién tendrá la mano ganadora en este póker presidencial, pero aquello que sí se sabe a ciencia cierta es que las cartas saldrán seguramente de este mazo. a) El peronismo K: Daniel Scioli aparece como heredero natural, ya que es uno de los gobernadores con más poder y mejor imagen a nivel nacional, aunque deberá sortear las elecciones de octubre. De ganar Insaurralde, sería un fuerte respaldo al gobernador. Aun así, su principal problema es el kirchnerismo duro, que desconfía de él. Otros gobernadores K hicieron públicas sus aspiraciones a suceder a la presidenta. Sergio Urribarri, gobernador ultra K de Entre Ríos, espera ser bendecido por la decisión presidencial como el candidato oficial. El salteño Juan Manuel Urtubey y el chaqueño Jorge Capitanich también aspiran a la Rosada. Ambos han logrado triunfos en sus provincias, aunque el litoraleño no logró una diferencia tan holgada. Urtubey tiene posibilidad de reelección en su provincia y podría esperar hasta el 2015, mientras Capitanich, al igual que Urribarri, desechó la posibilidad de una reforma constitucional que le posibilite otro mandato en el 2015. En este armado será fundamental la decisión de Cristina, ya que sólo ella podrá bendecir a su posible sucesor. Por otro lado, el centralismo porteño siempre es resistido por el resto de los gobernadores y un triunfo de Insaurralde podría complicar el apoyo de los mandatarios provinciales hacia Scioli y dar chances a cualquiera de los otros. b) El peronismo disidente: aquí hay varios nombres en danza. En primer lugar será importante saber qué hará Massa. De ganar en octubre podría aspirar a un cargo mayor en el 2015 y resta saber si querrá ir a la presidencial o bien si prefiere aspirar a la gobernación bonaerense. Otros mandatarios provinciales, como el cordobés José Manuel de la Sota, aspiran a una fórmula peronista para el 2015. En este sector, las cosas dependerán tanto de la próxima elección como de los armados que podrían darse y allí varios sectores apuntan a una posible alianza con Mauricio Macri o fuerzas provinciales menores. c) Macri y su propuesta: el jefe de Gobierno porteño ya manifestó su voluntad de ser candidato presidencial en el 2015 y deberá articular un armado nacional que le permita hacer pie en las provincias y que posibilite una campaña presidencial. Este año lleva candidatos propios en varias jurisdicciones y espera obtener suficientes bancas que permitan un armado más amplio en el Congreso. Macri depende de su suerte en octubre, como de su capacidad de hacer frente a los ataques del gobierno nacional, evitando una erosión de su figura de aquí al 2015. d) El radicalismo, el FAP y la centro-izquierda: el conglomerado UNEN parece ser una posible antesala del armado para el 2015. Si esta experiencia logra un resultado favorable, se podría comenzar a construir a nivel nacional. Ya se avanzó en Santa Fe, donde el frente entre socialismo, el radicalismo y otros socios, lidera los sondeos y en Buenos Aires donde el FAP, el GEN y el radicalismo presentaron una lista en conjunto, aunque quedarían relegados al tercer puesto. Un armado de estas características deberá sortear un obstáculo importante: ¿quién encabezará la fórmula presidencial? Varios aspiran a ello. Hermes Binner obtendría casi el 50% de los votos en su provincia y se convertiría en diputado nacional, al igual que el mendocino Julio Cobos, quien también ganaría en su provincia. También Ernesto Sanz aspira a esa postulación y sus chances están sujetas a su capacidad de articular un armado partidario nacional que lo sustente, en tanto, Ricardo Alfonsín, si se repite el resultado de las PASO en la provincia de Buenos Aires, vería sepultadas su chances de ser candidato en el 2015. Por último, será importante saber qué harán Elisa Carrió y Fernando Solanas, si aceptan integrar este armado o deciden jugar por afuera. (*) Politólogo de la Universidad de Buenos Aires (UBA)

MAXIMILIANO CAMPOS RÍOS (*)


El año 2014 será el de las primeras definiciones en materia de la sucesión de Cristina Fernández, mientras que el 2015 empezará con fuertes tensiones en los principales actores políticos en torno a la candidatura presidencial. El kirchnerismo deberá afrontar una elección sin el apellido Kirchner, mientras que la oposición se debatirá entre un armado en conjunto que evite la dispersión y la atomización, como es el caso de UNEN y el Frente Progresista Cívico y Social. En tanto, el PRO deberá mostrarse como una opción seria y con capacidad de armado nacional. Por su parte, el PJ disidente tiene un panorama complejo, tanto por la falta acuerdo, como por la incógnita que significa el intendente de Tigre, Sergio Massa. Es difícil saber quién tendrá la mano ganadora en este póker presidencial, pero aquello que sí se sabe a ciencia cierta es que las cartas saldrán seguramente de este mazo. a) El peronismo K: Daniel Scioli aparece como heredero natural, ya que es uno de los gobernadores con más poder y mejor imagen a nivel nacional, aunque deberá sortear las elecciones de octubre. De ganar Insaurralde, sería un fuerte respaldo al gobernador. Aun así, su principal problema es el kirchnerismo duro, que desconfía de él. Otros gobernadores K hicieron públicas sus aspiraciones a suceder a la presidenta. Sergio Urribarri, gobernador ultra K de Entre Ríos, espera ser bendecido por la decisión presidencial como el candidato oficial. El salteño Juan Manuel Urtubey y el chaqueño Jorge Capitanich también aspiran a la Rosada. Ambos han logrado triunfos en sus provincias, aunque el litoraleño no logró una diferencia tan holgada. Urtubey tiene posibilidad de reelección en su provincia y podría esperar hasta el 2015, mientras Capitanich, al igual que Urribarri, desechó la posibilidad de una reforma constitucional que le posibilite otro mandato en el 2015. En este armado será fundamental la decisión de Cristina, ya que sólo ella podrá bendecir a su posible sucesor. Por otro lado, el centralismo porteño siempre es resistido por el resto de los gobernadores y un triunfo de Insaurralde podría complicar el apoyo de los mandatarios provinciales hacia Scioli y dar chances a cualquiera de los otros. b) El peronismo disidente: aquí hay varios nombres en danza. En primer lugar será importante saber qué hará Massa. De ganar en octubre podría aspirar a un cargo mayor en el 2015 y resta saber si querrá ir a la presidencial o bien si prefiere aspirar a la gobernación bonaerense. Otros mandatarios provinciales, como el cordobés José Manuel de la Sota, aspiran a una fórmula peronista para el 2015. En este sector, las cosas dependerán tanto de la próxima elección como de los armados que podrían darse y allí varios sectores apuntan a una posible alianza con Mauricio Macri o fuerzas provinciales menores. c) Macri y su propuesta: el jefe de Gobierno porteño ya manifestó su voluntad de ser candidato presidencial en el 2015 y deberá articular un armado nacional que le permita hacer pie en las provincias y que posibilite una campaña presidencial. Este año lleva candidatos propios en varias jurisdicciones y espera obtener suficientes bancas que permitan un armado más amplio en el Congreso. Macri depende de su suerte en octubre, como de su capacidad de hacer frente a los ataques del gobierno nacional, evitando una erosión de su figura de aquí al 2015. d) El radicalismo, el FAP y la centro-izquierda: el conglomerado UNEN parece ser una posible antesala del armado para el 2015. Si esta experiencia logra un resultado favorable, se podría comenzar a construir a nivel nacional. Ya se avanzó en Santa Fe, donde el frente entre socialismo, el radicalismo y otros socios, lidera los sondeos y en Buenos Aires donde el FAP, el GEN y el radicalismo presentaron una lista en conjunto, aunque quedarían relegados al tercer puesto. Un armado de estas características deberá sortear un obstáculo importante: ¿quién encabezará la fórmula presidencial? Varios aspiran a ello. Hermes Binner obtendría casi el 50% de los votos en su provincia y se convertiría en diputado nacional, al igual que el mendocino Julio Cobos, quien también ganaría en su provincia. También Ernesto Sanz aspira a esa postulación y sus chances están sujetas a su capacidad de articular un armado partidario nacional que lo sustente, en tanto, Ricardo Alfonsín, si se repite el resultado de las PASO en la provincia de Buenos Aires, vería sepultadas su chances de ser candidato en el 2015. Por último, será importante saber qué harán Elisa Carrió y Fernando Solanas, si aceptan integrar este armado o deciden jugar por afuera. (*) Politólogo de la Universidad de Buenos Aires (UBA)

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