Una escapada repleta de bellezas patagónicas

De la mano de la fotógrafa Sandra Moreno observamos algunas postales de la floración en la barda norte, un espectáculo cercano que podemos aprovechar en cualquier momento. ¿Cómo surgió la pasión por esta actividad y cómo encontró este oasis fotografiable?

Imponente, la barda se alza a lo ancho y a lo largo de gran parte del territorio norpatagónico. Es una escapada que nos queda muy cerca. (Fotos: Sandra Moreno)

Imponente, la barda se alza a lo ancho y a lo largo de gran parte del territorio norpatagónico. Es una escapada que nos queda muy cerca. (Fotos: Sandra Moreno)

Envueltos en la rutina diaria, muchas veces nos privamos de observar lugares únicos que tenemos al alcance de las manos, o que al menos nos resultan cercanos.


En esta oportunidad, las fotografías tomadas por Sandra Moreno nos dan real magnitud de la belleza que tenemos disponible a pocos minutos, en la barde norte de Neuquén.

Nacida en la ciudad de Tandil (Buenos Aires), pero viviendo hace alrededor de 30 años en Neuquén, Sandra comenzó con la fotografía como un hobbie pero se terminó volcando de lleno a este ámbito.

“Soy profesora de Inglés y amante de la naturaleza y el arte en todas sus formas. Soy una fotógrafa en formación, aún me falta mucho por aprender”, explica Moreno. A su vez, no deja de reconocer a las personas que la acompañaron desde su inicio: “Comencé en este camino de la mano de mi profesor y amigo Andrés Ortega, y mi cámara se ha convertido en una forma de expresión, mi forma de mirar, contar, compartir y transmitir”.

Hay flores y plantas de las que solemos perdernos por ir envueltos en nuestra rutina.


Una vez que comenzó, no pudo dejar la cámara. “Si bien la fotografía comenzó como un pasatiempo, ha ido cobrando importancia y hemos realizado junto a Andrés algunos trabajos. También cabe la posibilidad de que se convierta en otra herramienta de trabajo”, explicó.

Sandra nos regaló bellas imágenes de las bardas, que suele subir a su Instagram (@sm20prod), sobre todo enfocadas en captar la floración.

“Respecto a mis fotos en las bardas, tanto de la floración como del paisaje en sí mismo, yo disfruto mucho de las actividades al aire libre y descubrí las bardas hace unos años ya, cuando empecé a caminarlas y transitarlas entrenando para subir al Lanín. Siempre me llamó la atención cada detalle que aprendés a ver, a ser consciente de la vida que esconden. La belleza y la sutileza que guardan. A través de la cámara quise testimoniar esa mirada de un paisaje distinto, típico neuquino y patagónico”, relató la docente.

La fotógrafa relató que muchas veces se “pierde” en las bardas para captar algunas imágenes imperdibles.


Al mismo tiempo, Sandra explicó que según su visión, “una fotografía es mucho más que una imagen, es también todo lo que está detrás de esa imagen. Lo que la imagen quiere contar, lo que hay más allá, en lo profundo. Tenemos mucho que aprender de la naturaleza, a respetarla, valorarla y cuidarla”.

Como explicó Moreno, parte del “descubrimiento” de los detalles que la barda norte ofrece a los espectadores casuales llegó en parte por casualidad, cuando se dedicó a recorrer los senderos entrenando.

Sin embargo, una vez descubierto, intriga conocer qué metodología utiliza para captar las fotos. ¿Hay un recorrido fijo? ¿Hay un lugar más propicio para estas imágenes?

Los dientes de león, que en época de vientos decoran el paisaje (y generan alguna picazón).


“Camino por todos lados, no tengo un sendero fijo de recorrido”, explicó en primer lugar. La fotógrafa aseguró también que “me gusta llevar la cámara y sorprenderme con lo que encuentro. Si priorizo el tema de la luz. Si salgo temprano tengo que ver de qué lado de la barda voy a tener sombra, si está nublado, o qué tipo de luz busco; pero no tengo un recorrido fijo”.

Sandra no solo fotografía paisaje natural, sino que también suele capturar imágenes de viajes y hasta tiene unos videos (uno de ellos titulado “Colores Latinoamericanos”) con gente de distintos países que fue sacando en diversos viajes.

“Creo en el arte, lo vivo como un puente directo entre las almas. Creo en su conexión con la vida en todas sus manifestaciones, y me hace muy feliz poder expresarlo a través de mi cámara”, cerró Sandra, que nos dejó estos recuerdos imborrables.

Hay escenas que parecen de película, pero pasan en la región.
Hay detalles de la floración que solo se ven a través de la cámara.
Sandra planifica las fotografías en base a la luz y el horario.

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