Una licitación con pocos beneficiarios

La zozobra que vive la mayoría de las empresas en la Argentina no alcanza a algunas instaladas en la ciudad de Neuquén, que siempre encuentran caminos para hacer buenos negocios con el Estado, en sus distintos niveles.

Redacción

Por Redacción

TRIBUTOS MUNICIPALES NEUQUINOS

En muchos casos, esas transacciones son de dudosa legalidad y legitimidad, pero si avanzan -como ocurre casi siempre- generan dividendos extraordinarios y sin riesgo para los privados, en detrimento -por lógica consecuencia- del patrimonio público y de las cuentas de los contribuyentes.

Uno de estos casos se está discutiendo estos días en la capital neuquina. El Órgano Ejecutivo Municipal (que ejerce el gobierno de la ciudad) avanza -a través de la licitación 17- en la contratación de un diseño, gerenciamiento, gestión para la reforma y fortalecimiento del sistema tributario y de todas las áreas que generen ingresos.

Sólo un grupo empresario ha presentado propuestas. Y si las acciones políticas y judiciales que se han encarado no prosperan o no llegan a tiempo, seguramente lograrán convertirse en los verdaderos recaudadores, administradores y auditores de los fondos municipales, ya sea en concepto de tasas por servicios, coparticipaciones impositivas, regalías u otros recursos. Manejarán la caja.

El municipio neuquino es buen recaudador; en los discursos y propaganda gubernamental permanentemente se remarca esa condición. Pero siempre se puede ser mejor. Y ése parece ser el justificativo por el cual se apela a este recurso, mas típico de las políticas gubernamentales de los años 90 que de esta segunda década del siglo XXI.

Este argumento es fácilmente rebatible. La contratación de especialistas o capacitadores para mejorar la calidad del aparato recaudador (tecnología y capacitación de personal) hubiera sido el camino más práctico y económico. El resto lo harían la capacidad política para persuadir al cumplimiento de las obligaciones vecinales y la responsabilidad del contribuyente que siempre responde cuando observa que sus aportes son volcados para mejorar el pueblo o la ciudad.

Al potencial socio del gobierno municipal se le quiere dar siete años de trabajo continuo con la posibilidad de ampliarlo en tres más. Como pago cobrará hasta el 5% de los valores que excedan el piso de las recaudaciones que hubiera al momento de firmarse el respectivo acuerdo.

El socio -según el pliego de condiciones de la licitación 17- sólo aporta la supuesta experiencia, aparentemente acopiada en otras provincias, no muchas. El municipio pone todo el resto: el padrón cautivo de contribuyentes y las fuentes de financiamiento externo (coparticipaciones provinciales y nacionales), toda la información necesaria (obliga a los funcionarios a ponerse a disposición del privado), todo el equipamiento existente, los espacios físicos que necesite para su personal, líneas telefónicas para servicios al contribuyente y todo el personal en el área de Recaudaciones y el que hiciera falta, pudiéndoselo trasladar desde otros sectores.

Las condiciones anteriores forman parte del pliego licitatorio, no son interpretaciones que pudieran tener doble sentido. Y hay otras que transforman a este contratista en una especie de interventor, como la de “intervenir y controlar cualquier área que genere ingresos municipales tributarios y no tributarios”, supervisar servicios y prestaciones de la Secretaría de Economía y Hacienda y proponer estudios de abogados para la cobranza judicial.

Hay un punto que representa una especie de “autoincriminación” para el propio gobierno contratante. Se le asigna a la contratista tareas para “mejorar la transparencia de las cuentas públicas” o “mejorar la transparencia de las transacciones cobradas”. La transparencia es un valor absoluto. Se es o no se es transparente. No se la mejora ni se la empeora. Y si se busca “mejorar la transparencia”, significa que el intendente sospecha de sus secretarios y demás funcionarios. ¿Pero acaso un privado, con la historia que hay en la Argentina al respecto, puede garantizar semejante objetivo?

Toda esta iniciativa llama la atención: el momento (se han cumplido dos tercios de una gestión), la extensión de la concesión (siete años, prorrogable a tres más, que involucra a por lo menos dos administraciones futuras), las condiciones del eventual contrato y el desigual aporte de recursos de las partes; la preocupación de quienes lo organizaron de no “hacer olas” con el emprendimiento, nada de promoción.

Lo poco que no llama la atención son algunas empresas de la UTE que aspira a quedarse con el trabajo. Son viejos conocidos de las autoridades municipales, no solamente por ser vecinos de la ciudad sino porque participan en otros emprendimientos -como el discutido sistema de estacionamiento medido y pago- y otros vinculados con el negocio de la tierra pública y privada.

Desde nuestro bloque de concejales de la CC-ARI hemos analizado con detenimiento y profundidad el pliego de bases y condiciones y realizado planteos ante el intendente, organismos de control y el defensor del pueblo, para evitar que se avance en el proceso de adjudicación.

Entendemos que: a) no se están respetando los artículos 118, 119 y 126 de la Carta Orgánica Municipal; b) la base de datos de los contribuyentes quedan a disposición de un privado, con todos los riesgos que ello implica; c) las tareas de fiscalización, verificación y regulación de tributos las debe ejecutar el Estado y no las puede delegar en un privado; d) la empresa contratista es un potencial poder privado dentro del gobierno municipal, con fuerte degradación hacia éste o algunas de sus secretarías; e) hay antecedentes judiciales que prohíben, por inconstitucional, la tercerización del cobro tributario; f) la facultad para elegir grupos de abogados para gestionar cobranzas también es un punto que debe ser analizado con preocupación y podría fortalecer lo que se explica en el punto d).

Nuestra preocupación ha sido compartida por la Defensoría del Pueblo, Acipan, Caecyp y otras entidades de la ciudad.

Las respuestas que nos han dado tanto el intendente como el secretario de Hacienda no son satisfactorias. El primero, fiel a su nuevo estilo agresivo, descalifica y se enoja, y el secretario nos ha dado una explicación muy débil.

Ante esta situación estamos usando todos los recursos políticos e institucionales para evitar que se avance en este procedimiento, que al vecino lo tiene como simple espectador y rehén de una maniobra claramente orientada a favorecer a un grupo empresario. El objetivo de mejorar la recaudación puede hacerse con los recursos existentes, mejorándolos si hiciera falta y evitando tener un socio privilegiado que se llevará fondos que hacen falta para servicios básicos. Paralelamente, el Órgano Ejecutivo debería preocuparse por hacer más eficiente la asignación de partidas y su uso en beneficio de los vecinos, que sufren a diario la mala calidad de los servicios que recibe del municipio, para cuyo pago ahora quieren ponerle una especie de carcelero implacable y muy bien pago.

KARINA MONTECINOS, ANAI GUILLEM Y JUAN JOSÉ DUTTO – Concejales Coalición Cívica ARI Neuquén


TRIBUTOS MUNICIPALES NEUQUINOS

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora