“Usuario moroso en Zapala”
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Ante la falta de pago de una boleta mensual por el servicio de agua, el Ente Autárquico Municipal de Servicios Públicos de Zapala, previo a cualquier invitación a regularizar la deuda, remite al supuesto deudor una constancia documentada de la presunta deuda que es colocada en la misma forma precaria en el frente de la casa, cruzada con la consigna “usuario moroso” que se hace pública en el mismo momento que se entrega al encargado de distribuir tal instrumental estigmatizante, concretando una afrenta al contribuyente que agravia sin derecho alguno. Así me sucedió. Llegando a mi hogar luego de un fuerte temporal de viento me encontré con el vergonzante documento con la mención de “usuario moroso” que, como juguete del viento, se paseaba de un lado al otro de la vereda, ampliando la publicidad de la infamia a cualquier vecino que podía constatar que en mi casa el pago del servicio de agua no era honrado en tiempo y forma. En el caso –como se comprobó en las oficinas de organismo, larga cola mediante– no existió incumplimiento alguno. El instrumento en que se documenta la infamia de consignarme como “usuario moroso”, no obstante haber pagado en tiempo y forma, se debió a una desinteligencia entre el banco donde deposite el importe correspondiente del servicio de agua y el ente prestador del servicio, destacando que abono la boleta mediante el sistema Home Banking, con el numero de cliente 8803, así se pagó el 11 de agosto la cuota/año 014/07 por $ 89, el 1 de septiembre la cuota/año 014/08, por las que se me consignó incorrectamente como usuario moroso, y hoy 5 de noviembre la cuota 014/10 por $ 90, destacando que, si hay cuotas atrasadas, el sistema no deja pagar por Home Banking. Más allá de que en mi caso no existe deuda alguna, la recepción de la boleta con la consiga inmensa –que atrapa todo el documento– de “usuario moroso” es una afrenta, una infamia inaceptable que genera daño moral y rabia por la exposición que es o puede ser errónea y que, en caso de existir, debería resolverse mediante una invitación amable a regularizar el pago –en última instancia se trata de un vecino no de un delincuente– o en su defecto iniciar los pasos legales para obtener su pago judicial, garantizando al contribuyente su derecho de defensa, es decir la posibilidad de hacer su descargo ante los tribunales. En cualquier supuesto, la ominosa consignación de usuario moroso es una sanción impuesta unilateralmente por el acreedor, que le niega al deudor su derecho a defensa que estipula el art. 18 de la C.N., una afrenta que genera daño moral resarcible y, en caso de traducir un error del ente, una infamia que se hace pública de manera aberrante sin que exista otra intención más que humillar a aquel que, quizás por el creciente desempleo o por una contingencia menor o –como en mi caso– por negligencia imputable al acreedor, aparece incumpliendo el pago en tiempo y forma. No es un hecho menor para el hombre común, que cada día se preocupa por su familia, por el otro, por la comunidad en que vive. Honrar sus deudas es un deber esencial y ser escrachado en letras tipo catástrofe como “usuario moroso” es una afrenta que lo humilla impunemente, sin prudencia ni pudor. Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 Zapala
Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 Zapala
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