Varias grietas que generan dudas

Por Redacción

Análisis

“Hemos logrado una etapa importante en la unión fiscal”, dijo ayer la canciller alemana, Angela Merkel. Sus palabras, que pretenden devolver la credibilidad del mundo en el euro, no disipan las dudas de si, esta vez, la nueva disciplina fiscal será respetada por todos y si es la verdadera solucióna la crisis. El tándem “Merkozy” (Merkel-Sarkozy), como se les ha bautizado en jerga popular, decidieron junto al resto de líderes conceder poderes fiscalizadores extraordinarios a la Comisión Europea y al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE) para que actuén como dos “gendarmes” del equilibrio presupuestario. Bruselas será el “agente de tráfico”, que tome nota de las infracciones a las reglas de disciplina y proponga enmiendas a los socios “rebeldes”, mientras la Justicia europea podrá poner las multas a los infractores. El nuevo entramado jurídico busca evitar situaciones como las de Grecia, Irlanda o Portugal. Pero queda abierta la incógnita de si será un arma de disuasión tan eficaz como lo fue el “botón nuclear” en la Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la extinta Unión Soviética se amenazaban mútuamente con una guerra atómica. La decisión de la Eurozona de establecer un pacto fiscal ha acentuado las profundas divisiones de bloque que amenaza con resquebrajarse. Gran Bretaña, que alberga la mayor plaza financiera de Europa, se niega junto con EE.UU. a regularizar este sector causante de la peor crisis que ha vivido el mundo desde la Gran Depresión. “El riesgo de colapso del euro no se ha disipado”, dijo Ulrich Leutchmann, analista del Commerzbank. Sobre todo, porque no han logrado doblegar a Alemania para que acepte darle más alas al Banco Central Europeo para servir de cortafuegos a la crisis. “Los problemas estructurales de los países periféricos están lejos de estar resueltos ”, vaticinan . Para Martin Wolf del Financial Times en realidad el problema europeo es de una crisis de balanza de pagos. Y la crisis actual se debe a que, durante una década todos los países de la zona euro se han beneficiado de unos mismos tipos de interés a pesar de tener ciclos económicos y condiciones estructurales completamente distintas, lo que ha llevado a unos a perder competitividad, hacerse dependientes del ahorro externo e incurrir en un gran déficit exterior y endeudamiento privado. Cuando el ahorro externo se secó como consecuencia de la crisis financiera, el sector privado dejó de prestar, llevando a un enfriamiento de la economía. Y cuando el Estado intervinopara relanzar la economía, generó una crisis de deuda. Y concluyó que , en este momento, imponer nuevas medidas de austeridad, sin garantizar la inyección de liquidez en el sistema, público o privado, “es una receta para el desastre”. El tiermpo dirá. (AFP/DPA/Redacción)

Los mercados estàn conformes, pero dudan.