Cerro Corona, en Huinganco: magia, laguna turquesa, una cumbre que debés conquistar en el norte neuquino
Desde Huinganco, la Capital Provincial del Senderismo, el ascenso al Cerro Corona propone una experiencia completa: trekking exigente, una laguna de colores cambiantes, vistas únicas de la Cordillera del Viento y el sabor del territorio en cada paso.

En Huinganco, pequeño pueblo del norte neuquino, la cordillera no es un fondo lejano: se levanta cerca, casi al alcance de la mano. Desde allí comienza el camino hacia el Cerro Corona, o La Corona, como lo nombran los pobladores, una de las cumbres más emblemáticas de la Cordillera del Viento, ese cordón montañoso que nace a los pies de Andacollo y se despliega con carácter sobre el paisaje del Alto Neuquén.
El ascenso sigue la quebrada del arroyo Huinganco. Paso a paso, el sendero alterna bosques de pinos, tramos de estepa abierta y sectores rocosos que anticipan la altura. A medida que se gana desnivel, el entorno se vuelve más austero y el viento empieza a marcar su presencia, recordando que la montaña siempre impone sus reglas y exige respeto.
A mitad del recorrido aparece uno de los grandes tesoros del Corona: la Laguna del Cerro Corona. Es un espejo de agua que cambia con el día. Al mediodía se muestra turquesa y cristalina; por la tarde, cuando el viento levanta la superficie, vira a un azul profundo que contrasta con las laderas grises y ocres. Allí nace el arroyo Huinganco y allí, también, muchos montañistas eligen detenerse, medir fuerzas y dejar que el paisaje haga su parte.

El ascenso al Cerro Corona cuenta con regulación municipal de seguridad. No está permitido el pernocte y es obligatorio registrarse previamente vía WhatsApp en la Dirección de Turismo local (2942 647810 / 550916) para coordinar el acceso por terrenos privados. Se recomienda realizar la actividad con guía habilitado: es un trekking de dificultad media a alta, apto durante todo el año, pero que demanda preparación y experiencia.
Un desafío exigente y gratificante
El Cerro Corona alcanza los 2.992 metros sobre el nivel del mar, con un desnivel aproximado de 1.700 metros. El ascenso requiere buen estado físico: se estiman cuatro horas de subida y cuatro de bajada, con pendientes pronunciadas, una canaleta final hacia la cumbre y ráfagas de viento que pueden ser intensas. Desde lo alto, la recompensa es amplia y silenciosa: una panorámica abierta sobre el Norte Neuquino que justifica cada paso.
Sabor a territorio
En Huinganco, la identidad también se expresa en la mesa. El Trifle Corona rinde homenaje a la montaña y a la tradición del Alto Neuquén: combina ñaco, frutos rojos frescos y una crema suave, uniendo ingredientes que han alimentado generaciones. Se puede disfrutar en el restaurante de la Hostería de Huinganco y funciona como un cierre natural después del esfuerzo, cuando el cuerpo pide descanso y el territorio se vuelve sabor.

Caminar el Cerro Corona es volver a lo esencial: el ritmo del paso, el sonido constante del viento y la certeza de que algunos paisajes se comprenden mejor desde adentro. Es una postal viva del Norte Neuquino, para quienes buscan aventura, esfuerzo y belleza sin artificios.
Huinganco, capital provincial del senderismo: qué hacer
- Trekking y senderismo: base ideal para explorar la Cordillera del Viento, con rutas hacia el Domuyo, el Tromen y el Palao.
- Expediciones de varios días: para montañistas experimentados, con planificación y guías habilitados.
- Recorridos en auto por el Alto Neuquén: circuitos hacia la laguna Epu Lauquén, Pampa Ferraina, Tricao Malal, petroglifos de Colo Michicó y el cañón del Atreuco.
- Pesca deportiva: ríos Nahueve y Lileo y lagunas Epulauquen y Vaca Lauquén, con truchas arcoíris y marrones (temporada de noviembre a mayo).
- Fiestas y cultura: Fiesta Provincial del Mote y la Tradición, celebraciones patronales y eventos comunitarios.
- Deportes de aventura: trail running (Trail del Viento, Ciprés Dorado Trail), mountain bike (Rally del Viento a los Andes) y rafting en el río Neuquén.
- Naturaleza y misterio: termas agrestes de Aguas Calientes y miradores para observación astronómica y turismo ufológico.
Antes de salir, conviene consultar el clima, el estado de rutas y registrar la actividad. En Huinganco, la montaña espera, pero siempre pide hacerlo bien.


En Huinganco, pequeño pueblo del norte neuquino, la cordillera no es un fondo lejano: se levanta cerca, casi al alcance de la mano. Desde allí comienza el camino hacia el Cerro Corona, o La Corona, como lo nombran los pobladores, una de las cumbres más emblemáticas de la Cordillera del Viento, ese cordón montañoso que nace a los pies de Andacollo y se despliega con carácter sobre el paisaje del Alto Neuquén.
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