Del faro más antiguo al Palacio Municipal: los tres monumentos que Viedma inauguró un 25 de Mayo
La capital rionegrina evoca la inauguración de tres de sus máximos emblemas institucionales y culturales, compartiendo una misma fecha patria que simboliza el esfuerzo de la comunidad por sobreponerse a las adversidades y consolidar su historia a orillas del río Negro.
Para la capital de Río Negro, el 25 de Mayo representa mucho más que la celebración de la gesta patria nacional. A lo largo de su historia, esta fecha funcionó como un hilo conductor que marcó la inauguración de tres hitos fundamentales de su entramado urbano y cultural: el Palacio Municipal, la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre y el Faro del Río Negro. Estos espacios, surgidos en distintas épocas, continúan hoy en pie como el testimonio vivo de una comunidad que supo reconstruirse y consolidar sus instituciones.
Viedma y el 25 de Mayo: el Palacio Municipal
El más visible de estos símbolos en el centro urbano es el histórico edificio municipal ubicado en la calle San Martín 263. Su inauguración se concretó el 25 de mayo de 1910, en sintonía con las celebraciones por el Centenario de la Revolución de Mayo. En aquel entonces, la construcción significó un paso crucial para una localidad que todavía padecía las profundas consecuencias materiales y anímicas de la gran inundación de 1899.
Diseñado por el agrimensor municipal Guillermo Pragne y edificado por Pedro Colombo, el palacio fue proyectado con una estructura sobreelevada y resistente a las crecidas del río, una de las mayores preocupaciones de la época.

Aunque en 1971 dejó de funcionar como sede comunal y albergó durante décadas a dependencias culturales de la provincia, como el Museo Eugenio Tello y el Archivo Histórico, el edificio fue recuperado para su función original en el año 2010. En el marco del Bicentenario de la Patria, el municipio retomó la posesión del inmueble, donde actualmente funcionan la Jefatura de Gabinete y la Secretaría Privada de la intendencia.
Viedma y el 25 de Mayo: la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre
La cultura local también encuentra su anclaje en esta fecha a través de la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre, inaugurada formalmente el 25 de mayo de 1887 e impulsada originalmente por el gobernador Lorenzo Vintter.
La institución nació del esfuerzo mancomunado de los vecinos del entonces Territorio Nacional, quienes donaron tanto la propiedad como los primeros ejemplares para fomentar la lectura pública. Al igual que el resto de la ciudad, sufrió el embate de las aguas en 1899, perdiendo la casi totalidad de su patrimonio inicial. Tras un largo periplo de mudanzas y reconstrucciones, la biblioteca logró asentarse de forma definitiva en 1983 dentro del Complejo Histórico Cultural Salesiano.
Viedma y el 25 de Mayo: Faro del Río Negro, el primero de la Patagonia y el más antiguo del país
El tercer emblema se sitúa en la costa marítima, donde el emblemático Faro del Río Negro encendió sus luces por primera vez el mismo 25 de mayo de 1887. Construido a 43,5 metros sobre el nivel del mar, su objetivo inicial fue guiar a las embarcaciones que buscaban ingresar a la desembocadura del río, una vía de comunicación que resultaba vital para conectar la región con el puerto de Buenos Aires.
Este faro ostenta el título de ser el primero construido en la Patagonia continental y el más antiguo del país que todavía permanece en servicio activo. Además, destaca arquitectónicamente por ser la única estructura del tipo “casa faro” en la Argentina. Con el paso del tiempo, sus antiguos faroles a mecha alimentados por aceite dieron lugar a un moderno sistema conectado a la red eléctrica urbana, logrando un alcance de visibilidad superior a las 16 millas náuticas. Desde 2017, el faro cuenta con la protección internacional del Escudo Azul de las Naciones Unidas, un reconocimiento reservado para aquellos bienes patrimoniales de valor universal.
A través de estos tres espacios, la Municipalidad de Viedma resalta cómo el aniversario patrio se entrelaza de manera directa con la memoria colectiva local. Más allá de su valor arquitectónico, cada uno de estos monumentos refleja la perseverancia de generaciones de vecinos que moldearon la identidad, las instituciones y el desarrollo de la actual capital rionegrina.
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