El ‘fantasma de la Patagonia’ en una postal de 1899: una revelación sorprendente
Una fotografía tomada cerca de Los Antiguos a fines del siglo XIX reveló la presencia de un huemul en un sector donde hoy ya no habita. El hallazgo, recuperado por el investigador Guido Vittone para su próximo libro, aporta una nueva pieza para comprender cómo era la distribución histórica de una de las especies más amenazadas de Sudamérica.

Hay animales que parecen pertenecer más al territorio de los relatos que al de los encuentros. Se habla de ellos, se los busca, se los espera. El huemul es uno de esos habitantes esquivos de la Patagonia. Su figura aparece asociada a bosques remotos, laderas cordilleranas y programas de conservación que intentan evitar su desaparición. Por eso, cuando surge en una fotografía tomada hace más de un siglo, la imagen adquiere un valor que trasciende la curiosidad histórica.
La escena fue registrada en 1899 cerca de Los Antiguos. A primera vista parece una postal más de las tantas que documentaron las expediciones que recorrieron una Patagonia todavía desconocida para la cartografía oficial. Sin embargo, una observación detenida permite descubrir algo inesperado: entre la vegetación aparece la silueta de un huemul, el animal al que apodan el «fantasma de la Patagonia» o «fantasma de los Andes» porque es extremadamente tímido, camina sin hacer ruido y es muy difícil de avistar.
La fotografía forma parte de la investigación desarrollada por el guía e investigador Guido Vittone para su libro Patagonia sin fronteras, de Editorial Zagier & Urruty, próximo a publicarse. La imagen circuló además como tarjeta postal a comienzos del siglo XX y pertenece a la colección personal del historiador, coleccionista y editor argentino Sergio Zagier.
En ella se observa a tres hombres junto a un campamento instalado en el valle del río Los Antiguos. Detrás de esa escena aparentemente cotidiana se esconde una historia mucho más amplia, vinculada a las expediciones que recorrieron la región durante la definición de los límites entre Argentina y Chile.
Según reconstruye Vittone, el origen de estas fotografías se remonta a los trabajos impulsados por Francisco Pascasio Moreno tras asumir como Perito en la cuestión limítrofe en 1897. “En los años siguientes se documentó mediante fotografías la geografía de un territorio sólo conocido por los pueblos originarios”, señala el investigador.
Aquellas subcomisiones de límites recorrieron montañas, lagos, glaciares, bosques y ríos que todavía no figuraban en los mapas oficiales. Muchas de las imágenes obtenidas durante esas campañas permanecieron durante décadas fuera del acceso público, conservadas en archivos de Cancillería y en informes elevados al propio Moreno.
El trabajo de Vittone se apoya precisamente en ese material histórico. Entre fotografías, documentos y registros oficiales apareció una serie de imágenes que tuvieron una circulación singular. “Llamativamente, unas pocas fotos de la Comisión de Límites vieron la luz como tarjetas postales a principios del siglo XX”, escribe al referirse al conjunto documental que analiza.
La postal en cuestión parece, al principio, una más entre tantas. Un campamento, exploradores y un paisaje abierto del noroeste santacruceño. Pero el investigador decidió mirar con más atención. “La observación detectivesca de la imagen revela un detalle sorprendente”, cuenta Guido. “La toma capta en primer plano un huemul, poco visible por el escaso contraste entre su pelaje y la vegetación del suelo”.
La fotografía es atribuida a Ludovico von Platen y habría sido tomada en un punto ubicado a unos 17 kilómetros al sur de Los Antiguos.
Von Platen fue un ingeniero topógrafo danés que trabajó inicialmente para Moreno en el Museo de La Plata y que luego integró la Subcomisión IX de Límites. Su tarea incluyó relevamientos en el noroeste de Santa Cruz hasta la demarcación definitiva de la frontera en 1903. Entre sus registros figuran algunas de las primeras imágenes conocidas del cerro San Lorenzo y de los ríos que nacen en sus glaciares. También participó de las exploraciones de los lagos Posadas y Pueyrredón.
Pero el verdadero valor de la postal no reside únicamente en su antigüedad ni en el nombre de quien la tomó. Vittone explica que “este registro del ciervo en la estepa santacruceña evidencia la antigua dispersión de esta especie, hoy en peligro de extinción y restringida a reducidos sectores cordilleranos”.
La afirmación resulta especialmente significativa porque permite observar una Patagonia diferente de la actual.
Un animal que alguna vez ocupó más paisaje
Hoy el huemul (Hippocamelus bisulcus) habita exclusivamente sectores de los bosques andino-patagónicos de Argentina y Chile. Su población es reducida y fragmentada, lo que lo convierte en una de las especies más amenazadas del extremo sur del continente.
La imagen que suele asociarse al animal es la de un habitante de ambientes boscosos y montañosos. Sin embargo, distintos estudios históricos y científicos muestran que durante siglos ocupó territorios mucho más amplios. Valles, áreas abiertas y sectores de estepa formaban parte de los ambientes que utilizaba para alimentarse y desplazarse.
La aparición del huemul en esta fotografía tomada cerca de Los Antiguos dialoga precisamente con esa historia. Más que un hallazgo aislado, constituye una evidencia visual de una distribución que alguna vez fue mucho más extensa. La imagen permite imaginar una Patagonia donde la presencia del huemul era parte habitual del paisaje y no una excepción.
En la actualidad, la situación es muy distinta. La especie enfrenta múltiples amenazas y sus poblaciones sobreviven en sectores acotados de la cordillera. En Santa Cruz, donde se concentra una parte importante de los ejemplares que quedan en Argentina, equipos científicos y organizaciones de conservación trabajan desde hace años en tareas de monitoreo, rehabilitación y recuperación de poblaciones.
Por eso, la postal adquiere una dimensión que trasciende la fotografía histórica. Entre carpas de campaña, exploradores y paisajes de fines del siglo XIX, la imagen conserva algo más que una escena del pasado. También registra la huella de una Patagonia que existió, de un animal que ocupó territorios hoy perdidos y de una historia que la ciencia todavía intenta reconstruir para comprender cuánto cambió el paisaje y cuánto queda por recuperar.
Con información de Agencia Ambiente
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