La travesía que convierte a la Cordillera en un puente entre Argentina y Chile

Durante más de diez horas de navegación y recorridos terrestres, el histórico itinerario une Bariloche con Puerto Varas a través de lagos, selvas valdivianas, volcanes y pasos de montaña. Un viaje donde el paisaje es el verdadero protagonista.

El recorrido atraviesa algunos de los paisajes más impactantes de la Patagonia.

El Cruce Andino es una de las experiencias turísticas más emblemáticas de la Patagonia, una forma de llegar de Argentina a Chile. Es una experiencia en sí misma. La histórica travesía une San Carlos de Bariloche con Puerto Varas a través de lagos cordilleranos, bosques centenarios y pasos de montaña que permiten descubrir la Patagonia desde una perspectiva diferente.

Durante más de diez horas, la Cordillera de los Andes deja de ser una frontera para transformarse en un escenario cambiante de lagos, selvas húmedas, cascadas y montañas que unen dos países a través de una de las rutas más fascinantes de Sudamérica.

La travesía comienza en Puerto Pañuelo, sobre la península de Llao Llao. Apenas la embarcación se aleja del muelle, el Nahuel Huapi despliega toda su inmensidad. A un costado aparece el islote Centinela, donde descansan los restos del perito Francisco Moreno, y más adelante la Cascada Blanca cae entre la vegetación nativa como un adelanto de lo que vendrá. El barco avanza durante una hora hasta Puerto Blest, uno de esos lugares donde parece que el tiempo se mueve a otro ritmo.

"El Cruce Andino conecta Bariloche con Puerto Varas. En total, el recorrido combina cuatro tramos en colectivo y tres navegaciones que se van enlazando en plena Cordillera de los Andes", explica Sebastián, de Turisur, una de las prestadoras que te lleva a vivir la experiencia.

El Cruce Andino une Bariloche y Puerto Varas.

Puerto Blest es una postal de la selva valdiviana. El río Frías corre junto al muelle con el característico color verde lechoso que recibe de los glaciares del cerro Tronador. Algunos viajeros deciden quedarse allí una noche para recorrer senderos, descubrir la Cascada de los Cántaros o simplemente contemplar el paisaje desde el histórico hotel que domina la bahía.

Luego llega uno de los tramos más íntimos del recorrido. Un pequeño colectivo se interna durante unos minutos entre árboles gigantes, siguiendo el curso del río Frías hasta Puerto Alegre. Allí espera otra embarcación para navegar las aguas esmeralda del lago Frías, rodeado por montañas cubiertas de vegetación.

"Ahora estamos en Puerto Frías, sobre la margen sur del lago Frías, en el paso Vicente Pérez Rosales. Es una puerta de ingreso muy importante para quienes llegan al país. Siempre digo que, para alguien que visita Argentina por primera vez, encontrarse con este paisaje como puerta de entrada es algo realmente maravilloso", señala Sebastián.

Después de realizar los trámites migratorios, la ruta continúa por tierra. Un vehículo especialmente adaptado atraviesa el paso cordillerano hasta Peulla, una pequeña villa ecológica escondida entre bosques milenarios dentro del Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. Cascadas, senderos, aves y arroyos convierten a este rincón chileno en uno de los puntos más sorprendentes del viaje.

"En Peulla termina el camino terrestre y es necesario continuar navegando el lago Todos los Santos hasta Petrohué. Desde allí se toma otra ruta que conduce a Puerto Varas, ubicada sobre el lago Llanquihue, a unos 20 kilómetros al norte de Puerto Montt", relata.

La navegación por el lago Todos los Santos ofrece otra dimensión de la Patagonia. El agua adquiere tonos turquesa y, cuando el clima acompaña, los volcanes Osorno y Puntiagudo dominan el horizonte. Más adelante aparecen los Saltos de Petrohué y luego la ruta bordea el lago Llanquihue hasta llegar a Puerto Varas, una ciudad de fuerte herencia alemana donde concluye la travesía.

Pero para muchos viajeros, el viaje no termina allí. Algunos optan por realizar el recorrido en dos días, pasando la noche en Puerto Blest o Peulla. Otros buscan una experiencia más aventurera.

"Durante el verano hay una opción muy atractiva para los amantes de la aventura. Algunas personas contratan únicamente las navegaciones y realizan los tramos terrestres caminando, haciendo trekking. También pueden llevar sus bicicletas y completar esos sectores en mountain bike. De esa manera, el Cruce Andino se transforma en una verdadera experiencia de turismo aventura en medio de la cordillera", cuenta Sebastián.

Un aspecto importante a tener en cuenta durante la temporada invernal es que entre abril y septiembre Chile modifica su huso horario. Por este motivo, los pasajeros deben prestar atención a los horarios informados durante el viaje, especialmente en los puntos de conexión y embarque. Más allá de esta diferencia horaria, el desarrollo de la travesía se realiza con total normalidad y conserva el mismo itinerario y servicios que durante el resto del año.

La historia de esta travesía comenzó mucho antes de que existieran los barcos turísticos. Durante siglos fue utilizada por comunidades huilliches y mapuches para atravesar la Cordillera. Más de un siglo después, el espíritu sigue siendo el mismo: unir dos países a través del paisaje. Porque aquí la frontera no está marcada por un muro ni por una línea en un mapa. Está dibujada por lagos, bosques y montañas. Y cruzarla sigue siendo una aventura inolvidable.

Planificá tu viaje:

El Hotel Puerto Blest está inmerso en la Selva Valdiviana.
  • Tarifas en Turisur: para argentinos y chilenos 277 dólares (ida y vuelta) y para extranjeros 355 dólares.
  • En Peulla una noche para dos en un hotel de lujo sale: $ 222.156 (Booking)
  • El aeropuerto de Bariloche recibe vuelos de Aerolíneas Argentinas y Austral, 9 de Latam Argentina, 6 de Andes, 4 de Flybondi, 1 de Azul (proveniente de San Pablo, Brasil), 1 de Latam Brasil (desde San Pablo) y 1 de Gol (también desde San Pablo).

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