Salir a buscar al puma: la experiencia que transforma la mirada en el Parque Patagonia
En Perito Moreno, Parque Patagonia impulsa salidas abiertas a la comunidad para rastrear pumas junto a conservacionistas. La propuesta combina ciencia, paisaje y encuentros que cambian para siempre la forma de habitar y entender la Patagonia.

En el noroeste de Santa Cruz, el día empieza lento. Hay un termo sobre la mesa, mate compartido y un mapa desplegado en el centro de informes de Parque Patagonia. Afuera, la estepa todavía guarda el frío de la mañana y el viento empieza a empujar apenas los coirones. Adentro, un grupo de vecinos escucha atento. No están por salir de excursión. Van a buscar pumas.
Parque Patagonia es un nuevo destino de turismo de naturaleza en Santa Cruz, Patagonia argentina. Ubicado en el corazón de la estepa, sobre la Ruta Nacional 40, es el lugar ideal para hacer avistaje de fauna autóctona, así como para disfrutar del senderismo, la escalada, sitios arqueológicos y más, con la combinación perfecta de aventura y confort.
La propuesta en este caso es aprender a mirar. “Nos encontramos con los vecinos en el centro de informes, arrancamos con unos mates, charlamos y mostramos cómo funciona el monitoreo. Cuando vemos dónde están los individuos, salimos a campo”, cuenta José Bonomi, integrante del equipo de conservación a Agencia Ambiente.
Entonces empieza la experiencia. La camioneta se pierde entre caminos de ripio y mesetas inmensas donde el paisaje parece vacío hasta que alguien enseña a leerlo. Una huella reciente, un movimiento entre las rocas, la señal que llega desde la antena. Antes de ver al puma, hay que aprender a buscarlo. Y eso requiere paciencia.
“Hay días más difíciles, en lugares de acceso complejo o con condiciones climáticas que obligan a abandonar la búsqueda”, explica José. Porque en la estepa el clima manda y el animal también. Nada está garantizado.
Quizás por eso la experiencia se vuelve distinta. Lejos de la lógica turística del “ver para tachar”, acá lo importante no siempre es encontrar al puma, sino entender todo lo que ocurre alrededor de esa búsqueda. El grupo avanza en silencio, atento al terreno, compartiendo indicios y aprendiendo códigos nuevos para mirar el paisaje. Hasta que finalmente sucede.
A veces aparece descansando sobre una ladera. Otras veces se mueve lento entre los cañadones. Siempre es el puma quien decide cuánto mostrar. “Muchas veces los encontramos en sus momentos de descanso. Ellos también nos observan, son curiosos. A veces se quedan y otras siguen su camino”, cuenta José.
No hay acercamientos invasivos ni persecuciones. La distancia se respeta y el silencio se vuelve parte de la escena. En ese instante, más que mirar un animal, lo que ocurre es otra cosa: una forma distinta de vincularse con lo salvaje.
“Cada puma tiene una personalidad distinta y se comporta diferente al momento de ser avistado”, agrega. Y esa singularidad rompe con la idea del depredador abstracto. El puma deja de ser un mito lejano o un problema para convertirse en un individuo, en un habitante más de la estepa.
Detrás de estas salidas hay también una decisión profunda de Parque Patagonia: acercar la conservación a quienes viven cerca del territorio. “Esta idea nace con la intención de que vecinos y vecinas de las comunidades cercanas al parque puedan participar, compartir el trabajo que realizamos y conocer esta especie clave”, explica Rocío Navarro, integrante del equipo.
Durante el verano organizaron salidas mensuales con grupos reducidos. La propuesta buscó abrir el trabajo científico y mostrar cómo funciona el monitoreo de fauna en el territorio. “El cuidado de la naturaleza no tiene que quedar limitado a especialistas o técnicos. Tiene que ser compartido con las personas que viven acá”, sostiene Rocío. Y en ese intercambio también se transforma la mirada sobre el puma.
“Antes se lo veía como un animal peligroso o problemático. Con esta experiencia, esa percepción cambia. Se entiende su rol en el ecosistema y se descubre su belleza”, dice José. La experiencia deja algo más que fotografías. Hay quienes regresan hablando más bajo, como si todavía siguieran escuchando el viento de la meseta. Otros vuelven sorprendidos por la inmensidad del paisaje o por la fragilidad de aquello que parecía indomable.
Rocío cree que ahí aparece lo más importante: el sentido de pertenencia. “Involucrar a los vecinos en estas experiencias fortalece el vínculo con el territorio y ayuda a construir una base social para que la conservación sea sostenible en el tiempo”, explica.
Porque al final del día, cuando el sol cae sobre la estepa y las camionetas vuelven hacia Perito Moreno, algo ya cambió. Tal vez el puma apareció. Tal vez no. Pero quienes regresan entienden que salir a buscarlo nunca fue solamente encontrarlo, era aprender a verlo.
Cómo llegar al Parque Patagonia
- Parque Patagonia es un destino remoto pero de fácil acceso desde distintos puntos de la Patagonia.
- Auto: Parque Patagonia está ubicado sobre la Ruta Nacional 40 por lo que se puede acceder fácilmente con vehículo particular. Podés ingresar por cualquiera de sus portales. Todos los caminos internos son de ripio.
- Avión: Los aeropuertos más cercanos son los de Comodoro Rivadavia, El Calafate, Esquel, Bariloche y Balmaceda (Chile). Desde cualquiera de ellos podés alquilar un auto y conducir hasta el parque, o reservar un traslado directamente hasta tu lugar de alojamiento dentro del parque.
- Transporte público: Podés llegar al Portal Cañadón Pinturas del Parque Patagonia desde otros destinos turísticos de la Patagonia en los ómnibus de la empresa Chaltén Travel. La parada se llama “Parque Patagonia (Perito Moreno – Santa Cruz – Argentina)”. Para trasladarte desde la entrada del portal hasta tu lugar de alojamiento, podés solicitar un transfer, comunicándote con anticipación al WhatsApp o correo electrónico del parque.También podés llegar en ómnibus a Perito Moreno, la localidad más cercana al parque*. Marga Taqsa, Chaltén Travel y Cooperativa Sportman son algunas de las líneas de ómnibus que llegan a Perito. Desde allí, podés alquilar un auto o coordinar un traslado hasta tu lugar de alojamiento dentro del parque.
- Portales del Parque Patagonia
El parque está sectorizado en cuatro áreas que llamamos ‘portales’. Cada portal cuenta con un punto de acceso, un centro de informes, senderos, miradores, refugios, baños secos, áreas de acampe y otras formas de hospedaje.
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