Un Cristo caminante en el norte neuquino: cómo es la nueva obra que se suma al Camino de la Fe

Huinganco inauguró el Sagrado Corazón de Jesús, una obra del artista Alejandro Santana que se integra al paisaje del norte neuquino y se suma al Camino de la Fe, el proyecto provincial que conecta el patrimonio religioso, cultural y natural de Neuquén.  

Redacción

Por Redacción

El Sagrado Corazón de Jesús se inauguró en Huinganco y ya forma parte del paisaje del norte neuquino y del Camino de la Fe. Foto: Eber Valdez.

En las alturas de Huinganco, donde la Cordillera de los Andes y la Cordillera del Viento dibujan el horizonte, una figura de Cristo invita a mirar el paisaje desde otra perspectiva. El Sagrado Corazón de Jesús llega con una representación distinta a la imagen tradicional: es un Cristo resucitado, de pie, con un cayado de pastor, pensado para dialogar con la historia y la identidad de esta localidad del norte neuquino. La obra, concebida por el arquitecto y escultor Alejandro Santana, se incorporó el fin de ssemana al Camino de la Fe, el corredor de turismo religioso que conecta distintos puntos de la provincia.

La elección de cada elemento busca contar algo de Huinganco. El cayado remite a las actividades pastoriles que forman parte de la vida de la región, pero también a una historia construida alrededor de la minería y el trabajo forestal. No se trata solamente de instalar una figura religiosa en un punto elevado, sino de crear una obra que tenga sentido en el lugar donde se levanta y que pueda ser reconocida como propia por la comunidad.

Santana destacó el trabajo de quienes hicieron posible el proyecto y su relación con la propuesta provincial de turismo religioso. La imagen, explicó, le resultó especialmente significativa desde el momento en que recibió el encargo. «Cuando me dijeron de hacer el Sagrado Corazón de Jesús ya me pareció tan maravilloso, porque generalmente los Cristo que se hicieron en nuestra historia son el Cristo en su peor momento, torturado y crucificado y a veces muerto, que es como lo vemos. Y este es un Cristo que está resucitado, que nos dice que sí, que todo es posible», expresó.

La obra de Alejandro Santana representa a un Cristo resucitado con un cayado de pastor, en una imagen que recupera la identidad y la historia de Huinganco.

Una cruz de más de 12 metros y un vitreaux que cuenta historias


La figura de Cristo forma parte de un conjunto artístico que tiene como uno de sus elementos centrales una gran cruz inspirada en la Cruz de San Damián. La estructura supera los 12 metros de altura y lleva un vitreaux diseñado especialmente para esta obra, con imágenes, colores y composiciones que incorporan una dimensión narrativa al conjunto.

El trabajo del vitreaux estuvo a cargo de Santana y su equipo en Junín de los Andes, donde avanzaron con los detalles finales de esta pieza. Cada decisión artística buscó establecer un vínculo entre la obra, la historia de Huinganco y la memoria de la región, sin perder de vista las referencias culturales que trascienden las fronteras locales.

El gobernador Rolando Figueroa remarcó que se trata de “la primera de las grandes obras que vamos a hacer para poder reivindicar que, a partir del turismo y la religión, también se puede crecer”.

En el sitio de emplazamiento también se realizaron las tareas de construcción y terminación de la estructura, incluido el revestimiento de madera de coihue de la cruz. Los materiales y las formas contribuyen a integrar la obra con el entorno y a darle una presencia que se recorta sobre el paisaje cordillerano.


Un mirador natural entre dos cordilleras


La ubicación es parte fundamental de la experiencia. Desde el punto elevado elegido para emplazar el Sagrado Corazón de Jesús se abre una vista panorámica de 360 grados, con la Cordillera de los Andes y la Cordillera del Viento como protagonistas. La obra queda así vinculada a un escenario natural que invita a detenerse, recorrer el lugar y observar cómo la figura, la cruz y el vitreaux se integran con las montañas.

Para quienes lleguen hasta allí, la visita podrá tener distintos sentidos. Habrá quienes se acerquen por motivos religiosos, quienes busquen conocer la obra de Santana y quienes encuentren en el mirador una oportunidad para contemplar el paisaje del norte neuquino. En esa convivencia entre espiritualidad, arte y naturaleza está una de las claves de la propuesta.

La inauguración representó, además, la concreción de un proyecto esperado por la comunidad y suma un nuevo atractivo para Huinganco y el Alto Neuquén. La intención es que el lugar pueda incorporarse a los recorridos turísticos de la zona y complementar otras propuestas naturales y culturales de la región.


La huella de Alejandro Santana en Neuquén


El nombre de Alejandro Santana está ligado a varias obras que ya forman parte del paisaje y la identidad cultural de la provincia. Entre ellas se encuentran el Parque Escultórico Vía Christi y el Cristo Luz, en Junín de los Andes, además del santuario con forma de kultrún, en San Ignacio. En sus creaciones, el arte religioso se cruza con elementos de la cultura y la historia regional.

Con el Sagrado Corazón de Jesús, esa búsqueda llega a Huinganco, donde la representación de un Cristo caminante recupera referencias propias de la comunidad y se proyecta sobre un entorno de fuerte presencia natural. La obra propone una manera de contar el territorio desde la escultura, sin separar la expresión religiosa de la identidad del lugar.

Alejandro Santana es el creador de la obra inaugurada en Huinganco. Su trayectoria incluye el Parque Escultórico Vía Christi y el Cristo Luz, en Junín de los Andes.

Su incorporación al Camino de la Fe amplía, a su vez, el mapa del turismo religioso neuquino. El corredor reúne localidades, templos, santuarios, capillas, obras artísticas y otros espacios vinculados con la espiritualidad y el patrimonio cultural, a lo largo de un recorrido de alrededor de 800 kilómetros. La propuesta busca conectar comunidades y sumar nuevas razones para conocer distintos rincones de la provincia.

En Huinganco, el Sagrado Corazón de Jesús se presenta como algo más que una nueva obra para visitar. Desde su emplazamiento entre las montañas, este Cristo resucitado con cayado de pastor reúne símbolos religiosos, referencias a la historia local y una mirada sobre el paisaje. Una creación que busca echar raíces en el norte neuquino y convertirse, con el tiempo, en parte de su identidad.


El Sagrado Corazón de Jesús se inauguró en Huinganco y ya forma parte del paisaje del norte neuquino y del Camino de la Fe. Foto: Eber Valdez.

En las alturas de Huinganco, donde la Cordillera de los Andes y la Cordillera del Viento dibujan el horizonte, una figura de Cristo invita a mirar el paisaje desde otra perspectiva. El Sagrado Corazón de Jesús llega con una representación distinta a la imagen tradicional: es un Cristo resucitado, de pie, con un cayado de pastor, pensado para dialogar con la historia y la identidad de esta localidad del norte neuquino. La obra, concebida por el arquitecto y escultor Alejandro Santana, se incorporó el fin de ssemana al Camino de la Fe, el corredor de turismo religioso que conecta distintos puntos de la provincia.

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