“¿Y el autónomo?”
Como muchos saben, se ha publicado en el boletín oficial el tan ansiado decreto que modificó nuevamente los montos de ganancia no imponibles, de cargas de familia y de deducciones impositivas computables para aquellas personas que pagan Ganancias de cuarta categoría (art. 79 de la ley de Ganancias). Esto traerá un merecido alivio a los bolsillos de los trabajadores que, mes a mes, ven cómo se reduce su salario gracias a un impuesto que hace tiempo dejó de ser progresivo y equitativo, para transformarse en un engendro que perjudica y beneficia en forma desigual a quienes lo pagan. Sin embargo, este beneficio sólo comprende a aquellos que trabajan en relación dependencia. El decreto excluye por completo a los olvidados de siempre: los autónomos. Ese conjunto de trabajadores compuesto, en su gran mayoría, por los pequeños y medianos comerciantes que día a día pelean por mantener a flote su negocio y cumplir en tiempo y forma con el pago de los sueldos de sus empleados; por los fruticultores, que tratan de resistir los embates de las políticas económicas y dan trabajo a una importante cantidad de obreros rurales en sus chacras; por ese pequeño empresario que junto a sus colaboradores construye este país todos los días, eligiendo producir en vez de especular, soñando con un país más justo y estable. A todos esos argentinos se los sigue castigando. A todos ellos, este decreto les dice que aunque seamos iguales ante la ley y su billete de 100 pesos valga lo mismo que el de los demás en el supermercado, los mínimos no imponibles no aumentan para él. En otras palabras, este decreto supone que el mínimo que un autónomo necesita para mantener a su familia no aumenta, que proveer de las necesidades básicas a los suyos es más económico para él que para un empleado en relación de dependencia. Este decreto deja claro que, a la hora de pagar, son ciudadanos de segunda, que no importa cuántas fuentes de trabajo creen o cuánto aporten al desarrollo de su país, que no es importante perseguir su sueño y arriesgarse por construir algo propio a sabiendas de que al final de sus días, su jubilación será la mínima, exactamente igual a la de quien nunca aportó. Señores políticos, señores diputados y senadores, por favor, no se olviden del pobre autónomo, que si bien no tiene un gremio que lo defienda, también son ciudadanos que habitan este país y le caben las mismas obligaciones y derechos ante la ley que al resto. Emerson Martos DNI 24.140.145 Allen
Emerson Martos DNI 24.140.145 Allen