¿Y la magia?

Por Redacción

jorge vergara jvergara@rionegro.com.ar

De sólo imaginar el cargamento de los Reyes Magos uno puede advertir cómo cambiaron las cosas. Ni aún prestando mucha atención pude escuchar que algún niño les escribiera una carta. Pareciera que de pronto no hay más lápiz ni papel, ni correo ni estampillas que sirvan. Es que tal vez con un wathsapp, un mail, un mensaje de texto y un mensaje vía face alcance para pedirles a los Reyes Magos lo que esperan para la llegada de los camellos cargados. Y la carga también sería muy diferente. Celulares, tablets, juegos electrónicos de alta gama, smart y cuanta cosa anda dando vueltas forman parte de un escenario donde tal vez ni las bolsas sean necesarias para los Reyes Magos. Es que de un tiempo a esta parte los Reyes Magos también son diferentes, no hay modo de encajarlos en nuestros tiempos, porque las vías de comunicación son distintas, los regalos también. Y poco se ven aquellos tres hombres que de alturas diferentes, de pieles diferentes, dejaron de ser motivo de atracción para los chicos. Es como si se hubiera perdido la magia que viene con ellos, como si el progreso se llevara también por delante la idea de creer, de imaginar y soñar que seres bondadosos se dedican al menos por una noche a cumplir deseos, algunos deseos, porque siempre quedan los que no reciben nada. Pero también los que cambiaron con el tiempo, los que de niños recibían pelotas de plástico y bicicletas, ahora como padres o abuelos, en roles diferentes, no pueden quedar al margen de los cambios y encargan modernos aparatos para los niños o no tanto de la casa. Tantos cambios no dejaron en pie ni siquiera a los Reyes Magos. Es que lo único que falta es que los reyes vengan a repartir regalos montados en un drone, que manden mensajes de wathsapp avisando del envío o que manden juegos virtuales. No sucedió, pero podría suceder que también se plegaran al cambio, que su ropa fuera diferente, que se vistieran con otros colores, que incorporaran un auto o una moto al reparto. Los camellos no se consiguen en esta parte del mundo, los caballos no están cómodos al cabalgar por el asfalto. Tal vez sea demasiada imaginación junta, pero no sería de extrañar que un rey mago llegase vestido como un superhéroe o como un astronauta, todo es posible en este mundo de cambios permanentes. Pero hay un detalle que no es tan detalle. Ninguno, ni los que creen ni los que no creen dejó de pedir, es fácil darle identidad o quitársela a estos seres generosos, pero a la hora de pedir, están todos anotados. Y aquí se mezcla la fantasía con la realidad, la modernidad con el pasado. Ya pocos piden pelotas, triciclos o bicicletas, pocas quieren las muñecas de moda, pocos los muñecos réplicas de los superhéroes. Los cambiaron por celulares, tablets, play, ipad y tantas otras cosas modernas y costosas. ¿Se dieron cuenta que se trata de objetos que se usan generalmente en soledad, dentro de casa, se comparten poco?. No generan la atracción de una pelota detrás de la cual corrían once jugadores por equipo. Los más jóvenes viven estos días con naturalidad, los más grandes vimos aquel escenario y este, pero también estamos viendo el cambio, la transición de un estilo de vida al otro. Algunos ni se dieron cuenta, otros nos vamos adaptando, otros lo sufren, porque entre un escenario y otro se van quedando cosas en el camino. A duras penas algunos juguetes sobreviven, pero otros ni siquiera pudieron instalarse en un mundo de demandas diferentes, tan diferentes que parecen el día y la noche.

la peña


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