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«Yo quería justicia», dijo la expareja del hombre linchado en Centenario

La mujer realizó varias denuncias por violencia de género y dos exposiciones por abuso sexual hacia sus hijos. Sin embargo, el hecho quedará impune ante el asesinato.





Sofía y Rigoberto Godoy se conocieron cuando ella tenía 13 años y él 51. Después de tener a su primera hija, cuando la joven tenía 17 años, él comenzó a golpearla. Pasaron siete años y dos hijos más, hasta que Sofía logró separarse. Rigoberto continuó frecuentando a sus hijos. En 2019 realizó la primera denuncia de abuso sexual en perjuicio de su hija mayor, aunque ya había realizado varias presentaciones antes por violencia de género. El viernes pasado realizó una segunda exposición por abuso. El lunes cerca de la medianoche, los vecinos lo asesinaron. Ahora, ni Sofía, ni sus hijos tendrán justicia.

RIO NEGRO habló con la denunciante y para resguardar su identidad se utilizará un nombre de fantasía, en este caso, Sofía.

La mujer todavía no puede creer lo que pasó. «Yo quería que todo se hiciera como corresponde, en la Justicia», remarcó. Ahora todo quedará en la nada y se archivarán las denuncias de abuso, tal como ocurrió con las distintas presentaciones por violencia de género que hizo desde el 2017 hasta el 2019.

Mientras su hija de dos años dormía, Sofía salió afuera para dialogar con este medio: «No quiero que escuchen nada. Sigue siendo el padre de mis hijos. Además, ellos todavía no saben todo lo que pasó».

Rememoró su adolescencia, cuando se conocieron, ella tenía 13 años y él tenía 51. Hoy ella tiene 26, mientras que él estaba a punto de cumplir los 63. En ese entonces, Sofia estaba embarazada de su primer hijo, fruto de una anterior pareja, e «iba a buscar pan a la planta de agua», donde Godoy trabajaba, cerca de donde ella vivía.

«Después de que nació mi hijo empezó a acercarse más y a convencerme. Estábamos mucho tiempo solos porque mi mamá trabajaba mucho. Yo atravesaba una situación muy difícil. Aprovechó mi situación de vulnerabilidad y caí en su red de mentiras. Me decía que para que el amor no hay edad y así empezó la relación», narró Sofía.

Cuando ella tenía 18 tuvo a la primera niña de la pareja. Señaló que la violencia siempre existió, aunque se agravaron los malos tratos después de que nació la bebé. La violencia se incrementó mientras transcurrían los años, hasta que se animó a hacer la primera denuncia por violencia de género. Fue después de recibir una «paliza», a los pocos meses de que nació el segundo hijo en común.

«Muchas respuestas no tuve por parte de la justicia. Estuvimos meses separados, hasta que él empezó a hostigarme junto con su familia», relató. Contó que volvió con su expareja por temor y por la presión económica, pues ya había estado en un refugio con sus hijos, mientras que él seguía en la casa.

Volvió a intentar que la relación funcione una vez más y se quedó embarazada de su hija menor. En una oportunidad, él la golpeó hasta quedar desmayada en el piso, pero no fue hasta que en una fuerte pelea, en la cual también agredió a los niños, que finalmente decidió separarse de manera definitiva.

Allí realizó otra denuncia, una vez más. Aunque Sofía explicó que en el medio realizó otras exposiciones, pues eran recurrentes las golpizas. Sin embargo, sola y con escasos recursos, no lograba salir del círculo de la violencia. Agregó que en una oportunidad también lo denunció por abuso sexual, aunque jamás prosperó.

En 2019, percibió signos de abuso en su hija mayor y radicó la primera denuncia de este tipo. Contó que en ese momento a su niña solo la vio una psicóloga, pero que no la revisó ningún médico perito. Sofía indicó que el informe de la profesional constató el hecho, pero la causa se archivó.

El viernes pasado realizó una nueva exposición por abuso sexual hacia su hija. «Yo me puse firme e hice una denuncia nueva en la comisaria», señaló y agregó que allí la trasladaron hasta un hospital para que la vea un pediatra.

El informe del médico, al cual tuvo acceso RÍO NEGRO, afirma que no solo la niña sufrió abusos, sino también el hijo de cuatro años.

Desde entonces permanecen alojados en una institución de la provincia: «El pediatra internó a mis hijos por prevención, además le están pasando medicación». Tras enterarse de que habían linchado a su expareja y había muerto, la mujer solicitó protección. «Van a pedir mi cabeza», enfatizó y afirmó que tras el linchamiento quieren marcharse de la localidad.


El día del linchamiento


Sofia y sus hijos se internaron el viernes pasado. Estaba en el hospital cuando un familiar le dijo que mirara las redes sociales. Allí vio su cara junto la de su expareja con leyendas que los acusaban a ambos por los abusos.

«Yo en ningún momento se lo comenté a nadie, solo a mis familiares con los que convivo. No sé como los vecinos se enteraron y tomaron represalias«, señaló y afirmó que le dio un ataque de nervios. «Por suerte no estaba en mi casa», remarcó, ya que vive en el mismo barrio y una algunos vecinos se acercaron hasta su domicilio.

Sofia manifestó su vulnerabilidad ante la justicia y la policía. Pese a haber hecho denuncias, se siente desprotegida por Estado. Dijo que ahora, ni ella, ni sus hijos tendrán respuesta ante la violencia que vivieron y además carga con una condena social. Siente que el único camino que le queda es el exilio de su casa y su ciudad, pues ya tiene la firme decisión de marcharse de Centenario.


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