Zapata fue condenado a perpetua por el crimen del odontólogo
El “criminal de las rutas” acumuló su quinta condena. Las anteriores, por robos y violaciones, sumaban 35 años de cárcel.
Cipolletti
CIPOLLETTI (AC).- Prisión perpetua para José Antonio Zapata y absolución para el sobrino. Ese fue el resultado del juicio por el homicidio del odontólogo Héctor Parlanti, que ocurrió en enero de 2012. Los jueces de la Cámara Primera dieron por acreditado que “el criminal de las rutas” fue el autor del asesinato, aunque no encontraron pruebas suficientes para condenar también al sobrino, quien en ese momento tenía 17 años.
Apenas se conoció el fallo, María Paula Rossaroli, la viuda de la víctima, quedó conmovida: “Perdónenme, no puedo hablar”, dijo en medio del llanto. Su abogado, Diego Vázquez, manifestó que están “parcialmente conformes” aunque reconoció que sabían que “había muy poca prueba” para condenar al menor.
El camarista Álvaro Meynet sostuvo, en la lectura del fallo, que Zapata abordó a Parlanti en un medio “inhóspito y oscuro” y aprovechó el estado en que se encontraba, lo alejó de la ruta a más de 10 metros del camino y le disparó. Entre los agravantes el tribunal consideró el “desprecio a la vida humana” de Zapata.
El odontólogo Parlanti fue asesinado en la madrugada del 7 de enero de 2012 en la ruta provincial 70 que une Cinco Saltos con el lago Pellegrini. Había cenado junto a su familia en la casa que un cuñado tiene en la península y, pasada la medianoche, regresaron a Centenario. La Fiat Idea Adventure resultó con dos neumáticos averiados y la víctima tuvo que estacionarla a un costado del camino. Las personas que lo acompañaban, entre ellas María Paula, continuaron en otro vehículo y fueron a buscar auxilio. Al amanecer, Rossaroli regresó y lo encontró muerto de un disparo en el abdomen.
El fallo fue unánime y Zapata terminó condenado como autor del “homicidio criminis causa”, que significa matar para ocultar otro delito, en este caso el robo de las pertenencias del odontólogo.
En la indagatoria el condenado, de 37 años, admitió que la noche previa habían colocado en la ruta planchuelas de acero tipo “miguelitos”. Reconoció que su objetivo era robar pero negó su intención homicida. Es más, dijo que el disparo se le había escapado porque llevaba guantes y eso le dificultó manipular el revólver calibre 32. Dijo que quiso intimidar a la víctima y que pasó el arma por la ventanilla de la camioneta. Antes había roto el vidrio con una piedra.
Las pruebas testimoniales y científicas comprometieron seriamente a Zapata. Después de ser detenido por el homicidio de Parlanti lo apodaron como “el criminal de las rutas”, ya que del allanamiento en su domicilio hallaron evidencia que sirvió para reprocharle otros graves delitos por los que ya acumuló con condena firme 35 años de prisión.
El tribunal estuvo presidido por Meynet e integrado por los jueces Julio Sueldo y Sonia Martín. El fiscal fue Gustavo Herrera y también intervinieron los defensores públicos Juan Pablo Piombo, Sebastián Nolivo y Lilian Rodríguez. Los querellantes fueron Vázquez e Iván Chelía.