Una tibia apuesta a una vieja relación personal
En medio del desconcierto, en el gobierno creen que el vínculo iniciado por Macri y Trump en los 80 puede ser una ventaja en la nueva etapa. Confían en que el sistema pondrá límites al magnate.
El gobierno ya inició contactos con el entorno de Trump. Fue la instrucción que dejó ayer Mauricio Macri durante un encuentro de análisis de los resultados de las elecciones en los Estados Unidos. Hay una tibia apuesta al vínculo que tuvieron en el pasado Macri y Trump, dominado por los negocios y del que ya se han escrito versiones encontradas. Como haya sido, Macri es el único presidente del G20 al que Trump conoce y trató: “Trump lo llamó para felicitarlo cuando ganó el año pasado la presidencia”, se recordó ayer. El magnate tiene en agenda una visita a la Argentina que acaso aún ignore: será para la reunión prevista de ese grupo de países desarrollados y emergentes en 2018. Veremos el fenómeno de cerca.
Macri habló de su relación con Trump en la habitual reunión de Coordinación en Olivos, en la que estuvieron, entre otros, el jefe de Gabinete Marcos Peña, la canciller Susana Malcorra, el secretario de Asuntos Estratégicos Fulvio Pompeo, y el ministro de Hacienda Alfonso Prat Gay y el ex senador Ernesto Sanz . “En principio, es una ventaja”, dijo uno de los asistentes. Curioso: la exploración de un vínculo personal por sobre el institucional podría desconocer uno de los preceptos declarados de las relaciones exteriores del macrismo. La relación, cordial pero protocolar, con el papa Francisco no ha escapado de esa lógica.
La búsqueda del gobierno acaso busque reparar el error de haber hecho una apuesta pública a la candidatura de Hillary Clinton, del que participaron sucesivamente el presidente, la canciller y el embajador en EE.UU. “Leche derramada”, dijo Malcorra.
Con una agenda comercial y de inversiones en construcción con los demócratas, la elección de Trump abre una incógnita para el gobierno (un consuelo es que la incógnita se comparte con el mundo entero) y significará un desafío para otros dos de los lineamientos de la política exterior, como son desideologizar las relaciones exteriores y consolidar y una relación madura con la principal potencia.
La canciller buscó llevar tranquilidad y persuadir al presidente de que la fortaleza del sistema institucional será un límite para Trump. Tal vez sea cierto. Pero el sistema parece haber sido una de sus primeras víctimas del empresario.
Negocios y golf en Nueva York
Mauricio Macri y Donald Trump se conocieron en la década del ochenta, cuando el grupo Socma, de Franco Macri, padre de Mauricio, intentaba construir con el Grupo Trump el proyecto Lincoln West, un edificio de 150 pisos en Manhattan sobre una propiedad de los Macri. En plenas negociaciones, Trump desafió a Macri a un partido de golf. Años más tarde, Franco, en su libro autobiográfico, contó: “Le expliqué que no tenía en el golf el mismo nivel que él pero que podía jugar con mi hijo mayor. El juego fue muy parejo, pero en el último hoyo, Mauricio le ganó. Ambos nos quedamos sorprendidos cuando Trump, fastidiado con su propio juego, rompió los hierros y las maderas uno a uno”, relató.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora