11S: la amenaza ahora es local

Por Redacción

Por Paul HANDLEY*

Quince años después de los ataques del 11 de septiembre, EE. UU. aprendió a protegerse de los ataques yihadistas sofisticados pero permanece vulnerable a las operaciones más rudimentarias de extremistas locales.

Las operaciones antiterroristas tienen como objetivo descubrir planes de partidarios de Estado Islámico y de Al Qaeda, que se esconden en células menos centralizadas y se aprovechan de las nuevas tecnologías, dicen agentes de inteligencia.

“Nuestro trabajo se está haciendo más difícil”, dijo Nick Rasmussen, el poderoso director del Centro Nacional contra el Terrorismo. “La expansión de medios para comunicarse, muchas veces a través de populares aplicaciones de teléfonos inteligentes, y la posibilidad de comunicaciones encriptadas les dan ventaja” sobre las agencias de inteligencia.

Quince años después, el objetivo son diferentes grupos, como Estado Islámico, que se han apoderado de territorios en Siria e Irak e inspirado ataques dentro de países de Europa y en EE. UU. Sus atentados son de menor escala que los del 11S, pero igualmente mortíferos y desmoralizantes.

Al Qaeda aún existe sin su antiguo líder Osama bin Laden, pero con miembros y filiales operando desde Filipinas hasta África occidental, lo que supone una amenaza más compleja. “La realidad es que ha hecho metástasis” en la región de Irak y Siria, dijo Frank Cilluffo, director del Centro de Seguridad Cibernética y Nacional de la Universidad George Washington. “La amenaza persiste y en algunos casos es más compleja”, sostiene.

Una serie de ataques sorpresivos ha puesto a los extremistas locales en el foco de las agencias de inteligencia, así como lo hacen las amenazas extranjeras.

Entre ellos está el estadounidense de origen afgano, de 29 años, que simpatizaba con islamistas radicales y que protagonizó, en junio, un ataque contra un club gay en Orlando, Florida, dejando a 49 personas muertas. En diciembre , un ciudadano estadounidense y su esposa, con orígenes en Pakistán, mataron a 14 personas en una fiesta navideña en San Bernardino, California.

El programa sobre extremismo de la Universidad George Washington registra 102 personas acusadas en EE. UU. por delitos relacionados con el grupo Estado Islámico. La inteligencia norteamericana está siguiendo más de 1.000 casos de posibles extremistas. Además, los planes se desarrollan y se ejecutan más rápido y en pequeñas células, lo que hace que descubrirlos sea más difícil.

Los funcionarios estadounidenses creen que el grupo Estado Islámico será derrotado tarde o temprano en la región de Irak y Siria, pero eso no terminará con la amenaza extremista. La desintegración del grupo podría enviar a miles de sus partidarios de manera silenciosa a diferentes partes del mundo, quienes podrían esperar años para construir nuevas células y planes de ataques, advirtieron los agentes.

“La amenaza que dominará los próximos años será el impacto de la derrota del califato” o del grupo EI, dijo James Comey, director del FBI. Esto liberará a “miles de peligrosos asesinos” entre la población común, muchos de los cuales irán a esconderse en Europa. “Estamos frente al ‘oscuro’ fenómeno en el que no podemos ver a esta gente”, agregó.

Los funcionarios admiten que Estados Unidos ha tenido poco progreso en combatir la propaganda que han diseñado los simpatizantes de EI y de Al Qaeda.

El otro gran desafío es la debilidad de la inteligencia europea para identificar y rastrear las amenazas, que explican por la cooperación aún pobre entre las agencias de diferentes países.

* Agencia AFP


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