Un ladrillo de un kilo de cocaína oculto lo llevó a prisión en Neuquén: lo allanaron por armas y terminó condenado

El Tribunal Oral Federal condenó a un hombre de Neuquén por dos causas de drogas ocurridos en 2022. Los detalles de la sentencia.

Por Rodrigo Sandoval

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Neuquén dictó una sentencia ejemplificadora contra un joven de 26 años, al encontrarlo responsable de dos hechos vinculados al tráfico de estupefacientes. En un fallo unipersonal encabezado por el juez Alejandro Silva, la Justicia determinó que el condenado, no solo poseía droga para consumo personal, sino que formaba parte de la cadena de comercialización ilegal en la región.

La sentencia, dictada este 24 de febrero de 2026, unificó dos causas penales que se habían originado en septiembre de 2022, marcando el cierre de un proceso judicial que analizó en profundidad el dolo de tráfico en el Sector Mirador de la Colonia Rural Nueva Esperanza.

La condena de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo llega tras un debate oral donde se ventilaron las pruebas de dos operativos policiales distintos. El primero, un control de rutina en la vía pública donde el imputado intentó deshacerse de una porción de cocaína, y el segundo, un allanamiento en su domicilio particular que reveló un acopio de casi un kilogramo de la misma sustancia.

A pesar de los intentos de la defensa por desvincular al acusado de la propiedad de la droga hallada en su vivienda, el magistrado consideró que los elementos probatorios eran «contundentes y suficientes» para alcanzar un grado de certeza absoluta sobre su culpabilidad.


Los operativos en Neuquén: del control de tránsito al allanamiento


La cronología delictiva comenzó el 7 de septiembre de 2022. Aquella tarde, alrededor de las 18:40, personal motorizado de la comisaría 21 realizaba un operativo de control en las calles Primero de Mayo y Novella. Según el testimonio de un sargento, el imputado circulaba como acompañante en una motocicleta Suzuki que intentó evadir el control. Al ser alcanzados en la calle Moritán al 1900, el encausado arrojó un envoltorio de nylon negro al suelo. El análisis posterior confirmó que se trataba de 13,885 gramos de clorhidrato de cocaína. Este primer hecho fue calificado como «tenencia simple», ya que excedía el consumo personal pero no presentaba indicadores directos de venta en ese momento.

Sin embargo, la situación del joven se agravó drásticamente apenas 23 días después. El 30 de septiembre de 2022, a raíz de una investigación por un tiroteo con heridos en el barrio, la Policía de Neuquén allanó su domicilio en la calle Los Linos.

Lo que buscaban eran armas de fuego, pero lo que encontraron fue el corazón de una operación de estupefacientes. En el interior de un guardarropas, oculto entre prendas de vestir, los agentes hallaron un «ladrillo» rectangular cubierto con papel amarillo y otro envoltorio con cocaína compactada, sumando un total de 1,021 kilogramos de sustancia con un alto grado de pureza.


El hallazgo en la meseta: un kilo bajo la ropa y balanzas de precisión


El procedimiento en la Colonia Rural Nueva Esperanza fue detallado en el juicio por efectivos policiales. Durante la requisa de la casilla donde el hombre vivía con su pareja, no solo se encontró el kilo de droga, sino también una balanza digital que estaba «en funcionamiento».

Las pericias químicas realizadas por la Gendarmería Nacional sobre la balanza detectaron «vestigios de cocaína», lo que vinculó directamente el instrumento con el fraccionamiento de la sustancia. Además, en el lugar se secuestraron armas de fuego —una pistola 9mm, carabinas y cartuchos— y un automóvil Fiat Palio vinculado a un vecino prófugo.

La defensa del joven, liderada por Alejandro Coisson, intentó una estrategia de exculpación basada en la vulnerabilidad de la vivienda. Argumentó que la casilla tenía una puerta de fácil acceso y que la droga pudo ser «plantada» por un vecino, quien se encontraba escapando de la Justicia.

Según esta teoría, el imputado era solo un consumidor que usaba la balanza para sus propios alimentos. No obstante, el juez Silva fue tajante al rechazar esta hipótesis, señalando que «la circunstancia de hallarse la sustancia oculta entre las prendas, exhibe el actuar voluntario y deliberado de mantener ese elemento a resguardo».


Los fundamentos del fallo: dolo de tráfico y pureza de la sustancia


Para el Tribunal, la cantidad de droga no dejó margen de duda. Los informes periciales arrojaron que el material incautado tenía una pureza que oscilaba entre el 57% y el 58%, permitiendo la elaboración de más de 5.400 dosis umbrales.

En sus fundamentos, el juez citó jurisprudencia de la Cámara Federal al afirmar que cuando el volumen de droga es susceptible de fraccionarse en una cantidad que «excede muy largamente una hipótesis de uso personal», este indicador cuantitativo desplaza la conducta hacia la modalidad de tráfico. «El hallazgo de casi un kilo de cocaína, sumado a la balanza con vestigios, desecha la posibilidad de la tenencia simple», cita el escrito.

El magistrado también valoró la actitud evasiva del imputado en ambos procedimientos. No solo intentó huir en la motocicleta, sino que el día del allanamiento fue demorado mientras intentaba retirar pertenencias de la casa de su vecino investigado por disparos, negándose a ser identificado por la policía. Para el juez Silva, estos comportamientos demostraron que el joven «tuvo en todo momento pleno dominio de la acción de tráfico ilegal que estaba llevando a cabo», satisfaciendo el requisito subjetivo del tipo penal.


Condena y pautas de mensuración de la pena en el TOF


A la hora de fijar la sanción, el magistrado consideró tanto atenuantes como agravantes. A favor del imputado se tomó en cuenta su juventud (26 años), su nivel de instrucción secundaria, su oficio de «albañil» y el hecho de tener una hija menor de edad a cargo, además de la falta de antecedentes penales previos.

Sin embargo, el juez contrapesó estos puntos con la gravedad del hecho: «Como agravante tengo en cuenta la modalidad de comisión, la cantidad del estupefaciente y consecuentemente el grado de afectación al bien jurídico protegido», que es la salud pública.

Finalmente, el Tribunal Oral Federal de Neuquén resolvió condenar al joven a la pena de cuatro años de prisión efectiva, más una multa de 45 unidades fijas y el pago de las costas del proceso.

Asimismo, se ordenó el decomiso de los elementos secuestrados y la destrucción inmediata de la cocaína, conforme lo establece la Ley 23.737. El joven, quien llegó al juicio en libertad condicional bajo medidas cautelares, ahora deberá enfrentar la reclusión en un establecimiento penitenciario federal.


El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Neuquén dictó una sentencia ejemplificadora contra un joven de 26 años, al encontrarlo responsable de dos hechos vinculados al tráfico de estupefacientes. En un fallo unipersonal encabezado por el juez Alejandro Silva, la Justicia determinó que el condenado, no solo poseía droga para consumo personal, sino que formaba parte de la cadena de comercialización ilegal en la región.

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