El FMI presiona y Caputo viaja a Estados Unidos para reactivar el acuerdo
El organismo hace dos meses tiene frenado el desembolso de U$S 1.000 millones. Ahora Tiene para mostrar acumulación de reservas y flexibilización del cepo.
Aunque en el Gobierno nacional aseguran lo contrario, el Fondo Monetario Internacional (FMI) terminó imponiendo sus exigencias. A dos meses del inicio de la segunda revisión del programa vigente mantiene frenado el desembolso de US$ 1.000 millones a la espera de que Argentina cumpla parte de los compromisos asumidos.
En este período, la Casa Rosada tuvo que acceder a regañadientes a tomar una serie de medidas a las que se resistía: compra de dólares y flexibilización del cepo cambiario.
Con esos dos deberes parcialmente hechos, el equipo económico viaja a Washington para participar de la Reunión de Primavera del FMI y del Banco Mundial, que se realizará en esa ciudad desde el lunes.
Si bien el foco central de la reunión estará en las consecuencias de la guerra en Medio Oriente y en el resultado de las últimas negociaciones, Argentina mantendrá una agenda paralela.
La delegación estará integrada por la totalidad del equipo económico, encabezado por el ministro Luis Caputo y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili.
Con un desvío en la meta de reservas de U$S 11.000 millones a fin de 2025 y con el cepo cambiario aún vigente en varios aspectos, el FMI avanzó con los pasos formales de la auditoría, pero el staff técnico, que levantó los datos a inicios de febrero, no elevó la recomendación de aprobación al Directorio del organismo.
Ambos puntos son reclamos recurrentes del FMI, lo cual explica su decisión de “parar la pelota” hasta que el país se acerque a lo escrito, pero sin llegar al punto de dar por caído el acuerdo.
Ahora Caputo y su equipo desembarcan en Washington con un escenario mucho más parecido al exigido por el organismo.
Durante las últimas semanas se aceleró la compra de dólares y, pese a no retener la totalidad de lo adquirido debido a que continuó pagando deuda, las reservas pasaron a terreno positivo, aunque por escaso margen.
Con el récord diario de U$S 457 millones que sumó el último viernes, desde que comenzó el programa de compra de divisas la autoridad monetaria se hizo de U$S 5.421 millones. Las reservas brutas alcanzan a U$S 45.431, con netas por U$S 300 millones.
En consecuencia, el cambio es sustantivo con relación al panorama que existía en diciembre de 2025, cuando el Gobierno gambeteaba el pedido del FMI respecto a la compra de dólares.
Esta acumulación se dio en el marco de una apreciación del tipo de cambio, ya que en lo que va de 2026 el dólar oficial pasó de $ 1.495 el 1º de enero a $ 1.395 el último viernes.
Se estima que este proceso continuará al menos durante este trimestre debido al ingreso de los dólares de la cosecha gruesa que podría alcanzar los U$S 12.000 millones, sobre un total que aportará el complejo agro exportador de U$S 35.000 millones.
Con este panorama por delante, el equipo económico decidió avanzar en otro de los pedidos del organismo y flexibilizó el cepo cambiario.
A pocas horas de subirse al avión Caputo y Bausili tomaron una serie de medidas que incluyeron resoluciones de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que removieron algunas capas del corcet cambiario.
En lo que respecta a personas humanas, se eliminó la obligación de liquidar divisas provenientes de exportaciones de bienes de personas humanas. A su vez, se quitó el tope de U$S 50 para la extracción de efectivo en el exterior con tarjeta de crédito, una medida que apunta a facilitar el acceso a dólares para argentinos que viajan fuera del país. La medida permite limitar el traslado de efectivo.
Para las empresas, se extendió el plazo para el ingreso de divisas por exportaciones: Operaciones intrafirma: pasan de 60 a 180 días para empresas con exportaciones de hasta $200 millones anuales (antes $50 millones). Exportaciones de indumentaria y productos similares: se amplían de 180 a 365 días. A su vez, se permitió cancelar Obligaciones Negociables (ON) locales hasta tres días antes del vencimiento, alineando su tratamiento con emisiones externas.
Si bien aún restan varios pasos, Caputo llega a Washington con un panorama muy distinto al de tres meses atrás y más acorde a los pedidos del FMI.
La agenda oficial de la comitiva argentina aún no fue divulgada, aunque se descuenta que habrá una foto de rigor con autoelogios entre Caputo y Kristalina Georgieva. Pero más allá del retrato, lo único válido será una información oficial del envío al Board de la recomendación de aprobación.
Por otro lado, se espera que surja otra serie de anuncios de créditos ya comunicados del Banco Mundial y del BID, que no modifican la estructura financiera del país y sólo sirvan de plafón político. Por lo general, estos préstamos, en su gran mayoría, se usan para repago de créditos antiguos con un exiguo saldo neto.
Corresponsalía Buenos Aires.
Aunque en el Gobierno nacional aseguran lo contrario, el Fondo Monetario Internacional (FMI) terminó imponiendo sus exigencias. A dos meses del inicio de la segunda revisión del programa vigente mantiene frenado el desembolso de US$ 1.000 millones a la espera de que Argentina cumpla parte de los compromisos asumidos.
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