Sin acuerdo en Medio Oriente: Estados Unidos e Irán finalizan su cumbre en Pakistán bajo máxima tensión

JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, confirmó que Irán rechazó los términos nucleares en la cumbre de Islamabad, dejando el proceso de paz en suspenso. Mientras Donald Trump ordenó el desminado del Estrecho de Ormuz independientemente del diálogo, la delegación persa exigió compensaciones por daños de guerra y el fin de los bombardeos israelíes en Líbano.

Redacción

Por Redacción

Las delegaciones de Estados Unidos e Irán finalizaron este domingo en Pakistán una ronda de conversaciones de 21 horas sin alcanzar un acuerdo para estabilizar el conflicto en Medio Oriente. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, informó que las tratativas concluyeron luego de que la representación iraní rechazara los términos de Washington sobre el desmantelamiento de su capacidad nuclear.

“Necesitamos ver un compromiso firme de que no buscarán desarrollar un arma nuclear, y que no buscarán las herramientas que les permitirían desarrollar rápidamente un arma nuclear”, declaró Vance antes de partir de Islamabad.

Pese a la falta de resultados, el destino del alto el fuego de dos semanas permanece bajo incertidumbre. El presidente Donald Trump mantuvo la presión sobre el Estrecho de Ormuz, confirmando el tránsito de dos destructores para tareas de desminado.

“Estamos despejando el estrecho. Si llegamos a un acuerdo o no, no marca ninguna diferencia para mí”, afirmó Trump mientras se desarrollaban los diálogos. Por su parte, la delegación iraní, encabezada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, estableció «líneas rojas» que incluyen compensaciones económicas por los ataques sufridos y la liberación de activos congelados.


Discrepancias nucleares y la «última oferta» de Washington


El vicepresidente Vance detalló que mantuvo comunicación constante con Trump y el equipo de seguridad nacional durante las reuniones tripartitas facilitadas por Pakistán. Tras el rechazo iraní a la propuesta de 15 puntos de la Casa Blanca, el funcionario estadounidense calificó la posición final de su país como un ultimátum: “Nos vamos de aquí con una propuesta muy simple, un método de entendimiento que es nuestra última y mejor oferta. Veremos si los iraníes la aceptan”.

La propuesta de Estados Unidos exige restricciones severas al programa atómico de Irán a cambio de la reapertura total del Estrecho de Ormuz, vía por donde circulaba una quinta parte del petróleo mundial antes del conflicto.

En contraste, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, manifestó una “profunda desconfianza” derivada de los ataques previos y condicionó cualquier avance a un cese garantizado de las hostilidades contra sus aliados regionales, específicamente la pausa de los ataques israelíes contra Hezbollah en Líbano.


El Estrecho de Ormuz y el frente libanés


Mientras el comando central (CENTCOM) desplegaba drones submarinos para despejar minas en el estrecho, la situación en Líbano se consolidó como el principal obstáculo para el cese de hostilidades. El Ministerio de Salud libanés reportó que la cifra de fallecidos superó los 2.000, en un contexto donde Israel sostiene que el alto el fuego pactado entre Washington y Teherán no se extiende a su guerra contra Hezbollah.

“No aceptaremos que los israelíes sigan comportándose como lo hacían antes”, señaló un funcionario de la milicia proiraní tras los bombardeos que mataron a 300 personas en un solo día en Beirut.

El impacto económico de la guerra ha aislado el Golfo Pérsico, elevando los precios de la energía a escala global. Ante la magnitud de la crisis, representantes de China, Egipto, Arabia Saudita y Qatar se trasladaron a Islamabad para intentar facilitar un entendimiento indirecto. Sin embargo, la brecha entre la demanda iraní de reparaciones de guerra y la exigencia estadounidense de desnuclearización mantiene la región en una fase de vulnerabilidad operativa al expirar el plazo de tregua de 14 días.

 

 


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