Medio Oriente: Se necesitarían hasta US$ 58.000 millones para reparar los daños de la guerra
Un informe de Rystad Energy señaló que la reconstrucción de la infraestructura no solo podría requerir años de trabajo y de inversión significativa, sino que podría generar una fuerte competencia entre las empresas en la región.
Incluso si hoy se concretara un acuerdo definitivo para cerrar el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán —que derivó en el cierre del Estrecho de Ormuz y la mayor crisis petrolera de la historia—, la restauración de la infraestructura en Medio Oriente demandará años de trabajo y una inversión significativa.
De acuerdo a un informe de Rystad Energy, la reparación de las instalaciones podría costar hasta 58.000 millones de dólares en total. De esa cifra, 50.000 millones se destinarían a las instalaciones de petróleo y gas, mientras que el resto repartiría entre plantas de desalinización, centrales eléctricas y fundiciones de aluminio.
Más allá de las inversiones, el informe advierte sobre futuro un cuello de botella logístico, debido una competencia por los equipos contratistas que antes de la guerra estaban comprometidos con proyectos de gas natural licuado (GNL) y desarrollos offshore aprobados desde 2023.
En ese sentido, se advirtió que las reparaciones de la infraestructura no crean nueva capacidad, sino que redirigen la existente. Esto no solo retrasará proyectos de expansión vigentes, sino que aumentará la presión inflacionaria más allá de Medio Oriente.
Irán y Qatar, dos de los más perjudicados
Entre los países que fueron afectados de manera directa por el conflicto, Irán se llevó la peor parte: no solo tuvo la mayor cantidad de instalaciones afectadas, sino que los costes de reparación podrían representar hasta 19.000 millones de dólares.
Los daños para Teherán incluyen el procesamiento de gas, petroquímicas, refinería, almacenamiento de combustible. En ese sentido, se espera que la recuperación de su infraestructura sea prolongada no solo por la magnitud de los ataques recibidos, sino también por el acceso restringido de contratistas y tecnologías occidentales.
En cambio, en Qatar los daños son más concentrados, pero más complejos, situación que es evidente en la ciudad industrial de Ras Laffan, donde varios trenes de GNL fueron afectados, y la planta de conversión de gas a líquidos de Pearl. Además, las obras de reconstrucción en el territorio podrían superponerse con la expansión North Field de la petrolera QatarEnergy, lo que podría significar un retraso el progreso de los proyectos.
Carrera por la reconstrucción en Medio Oriente
El informe de Rystad Energy señala que los plazos de recuperación son variados: las reparaciones menores en equipos de superficie podrían terminar en semanas, pero no sucede así con la reconstrucción de unidades de proceso centrales, cuya reconstrucción puede demorarse por años.
Por este motivo es que no solo se da inicio a un programa de reconstrucción, sino a una inminente competencia por el acceso. En este escenario, aquellas empresas que aseguren primero los servicios de logística y manufactura podrán acortar los plazos de restauración, pero las que no lo logren, deberán sufrir las demoras más extensas.
Incluso si hoy se concretara un acuerdo definitivo para cerrar el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán —que derivó en el cierre del Estrecho de Ormuz y la mayor crisis petrolera de la historia—, la restauración de la infraestructura en Medio Oriente demandará años de trabajo y una inversión significativa.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios