Empezaron con tres colmenas y hoy producen 1.500 kilos anuales de miel artesanal en la Patagonia

En las chacras del Idevi y rodeadas por flora silvestre de la costa del río, las colmenas de “Mora Azul” producen una miel multifloral artesanal que nació como un proyecto familiar en pandemia y hoy ya alcanza unas 50 colmenas activas en el Valle de Viedma.

Por Auribel Zuarce

En las chacras del Idevi, donde el Valle de Viedma se encuentra con la costa del río y la vegetación silvestre domina el paisaje, nació «Mora Azul», un emprendimiento apícola familiar que hoy produce miel multifloral pura y artesanal. Detrás del proyecto está Cecilia Brussino, quien comenzó casi de manera experimental y hoy cuenta con unas 50 colmenas distribuidas en un entorno natural.

«Nosotros empezamos en plena pandemia, aunque unos meses antes yo había empezado a incursionar con el tema de las abejas», contó Cecilia. El interés nació a partir de un curso de apicultura casero que despertó su curiosidad y la llevó a querer tener sus propias colmenas. Junto a ella trabaja Alejandro, su esposo y contador, quien acompaña el desarrollo del emprendimiento familiar desde la parte organizativa y comercial.


«Mora Azul»: un nombre con historia familiar


El nombre del emprendimiento tiene una historia familiar: «Mora Azul» surge de los nombres de sus dos hijas, Mora y Azul, quienes también forman parte del trabajo del proyecto y en ocasiones ayudan a colocar algunas de las etiquetas en los frascos de miel.

«Arranqué con tres colmenas, después las fui multiplicando y aumentando el tamaño del emprendimiento«, recordó. Con el tiempo, aquel aprendizaje inicial se transformó en una producción consolidada que actualmente ronda los 1.500 kilos anuales.


Una miel multifloral nacida de la flora natural del Valle de Viedma


Las colmenas están ubicadas en chacras del Idevi, en cercanías de la costa del río, dentro de un ambiente donde predominan las flores naturales de la región. Allí las abejas encuentran una enorme diversidad floral que le aporta características particulares a la miel.

«Hay trébol, alfalfa, membrillo y distintas floraciones naturales de la zona. Por eso nuestra miel es multifloral», explicó Cecilia.

Además, destacó que el entorno natural donde trabajan genera condiciones especiales para mantener la producción libre de contaminantes. «Al estar cerca del río tenemos una especie de bosque de olivillos que nos separa del resto del campo y funciona como barrera natural. Eso hace que esté libre de agroquímicos», señaló.

El emprendimiento produce actualmente alrededor de 1.500 kilos anuales de miel artesanal. Foto: Pablo Leguizamón.

La emprendedora remarcó que uno de los principales objetivos del proyecto es mantener la pureza del producto. «Es una miel 100 por ciento pura y basada en flores naturales», afirmó.


Cómo trabajan las abejas y cómo se forma la miel


La producción apícola requiere un seguimiento permanente durante todo el año. Cecilia explicó que el manejo de las colmenas cambia según la estación y que uno de los pilares del trabajo es respetar los tiempos naturales de las abejas.

«En invierno les dejamos miel, no hay alimentación artificial extra. Solamente tienen su propia miel», indicó. Además, comentó que realizan controles sanitarios utilizando productos de origen orgánico en caso de detectar alguna enfermedad.

Con la llegada de la primavera, las colonias incrementan su actividad y comienza una etapa clave para el crecimiento de la producción. «A medida que entra la primavera empiezan a tener más actividad, entonces se les hace más lugar y, si crecen mucho, se hacen núcleos, que son mini colmenitas para generar más cantidad de colmenas», detalló.

La cercanía con la costa del río aporta diversidad floral y características particulares a la miel producida en el Valle de Viedma. Foto: Pablo Leguizamón.

La estructura interna de las colmenas también tiene un funcionamiento específico. «La colmena está formada por alzas, que son los cajones. Dentro de esos cajones hay diez cuadros y en cada cuadro está estampada una lámina de cera donde las abejas comienzan a colocar el néctar y se genera la miel», explicó.

Luego ocurre el proceso natural de maduración. «Cuando la miel empieza a perder humedad, las abejas la sellan y eso significa que está lista para cosechar», agregó.

Cecilia también destacó la importancia de la alimentación natural de las abejas. «Ellas tienen dos requerimientos nutricionales: la parte proteica la obtienen del polen y la parte energética del azúcar del néctar» señaló.


Producción variable y dos cosechas al año


La producción depende en gran medida de las condiciones climáticas de cada temporada. El calor extremo, el viento o las variaciones ambientales pueden modificar el rendimiento de las colmenas.

«Generalmente hacemos dos cosechas al año, aunque depende mucho de cómo venga la producción porque el calor o el viento las afecta», explicó Cecilia.

Actualmente, estiman un promedio cercano a los 30 kilos de miel por colmena, aunque aclaró que el rendimiento es variable. «No hacemos una cuenta exacta porque vamos sacando miel de a tandas y no siempre se extrae toda«, comentó.


Del campo al frasco: el trabajo de fraccionamiento y comercialización


Una vez cosechada, la miel es trasladada para su fraccionamiento en la Planta Almería de Viedma, un espacio comunitario de producción de alimentos que trabaja con pequeños emprendedores locales bajo normas sanitarias oficiales.

«Allí hacemos el fraccionamiento y estamos avanzando con el Registro Nacional del Producto«, explicó Cecilia. El objetivo es poder ampliar la comercialización a otras provincias. La venta se concentra principalmente en Viedma, aunque la habilitación nacional permitiría expandir la distribución.

«Nosotros solamente vendemos miel porque es el propósito que tenemos como emprendimiento», sostuvo.

La miel se comercializa en distintas presentaciones, tanto en frascos de vidrio de 500 y 200 gramos como en envases plásticos de un kilo con tapa rosca y precinto. Todo el proceso de fraccionamiento y envasado se realiza bajo normas sanitarias, cuidando cada detalle para que el producto llegue listo para la venta y conserve las propiedades naturales de una miel pura y multifloral producida en el Valle Inferior.

Actualmente, la miel «Mora Azul» pueden encontrarse en distintos puntos de venta de la capital de Río Negro, como la Despensa Zatti en la costanera, Orgánicos Brown, Espacio Fridevi y Vinopolitan.


El desafío de producir a pequeña escala


Como ocurre con muchos pequeños productores regionales, sostener el emprendimiento implica enfrentar distintos desafíos económicos y productivos.

«Siempre hay algo que merma el rendimiento o hace que el precio no sea el mejor, pero tratamos de llevarla», expresó Cecilia.

Además de la producción apícola, el trabajo incluye todos los costos asociados al fraccionamiento, el envasado y la presentación final del producto.

«Nosotros hacemos todo el proceso, desde la producción hasta el envasado. Eso implica el costo de los frascos, las tapas con precinto y todo lo necesario para que el producto salga listo para la venta», explicó.

Mientras avanzan con el Registro Nacional del Producto para poder llegar con la miel a otras provincias, la familia continúa sosteniendo una producción artesanal basada en flores naturales y en el cuidado permanente de las colmenas. Entre los tiempos de la cosecha, el trabajo de fraccionamiento y las tareas diarias que requiere la apicultura, el proyecto se fue transformando también en una forma de vida para toda la familia, que hoy encuentra en las chacras del Valle de Viedma un lugar donde seguir creciendo junto a las abejas.


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En las chacras del Idevi, donde el Valle de Viedma se encuentra con la costa del río y la vegetación silvestre domina el paisaje, nació "Mora Azul", un emprendimiento apícola familiar que hoy produce miel multifloral pura y artesanal. Detrás del proyecto está Cecilia Brussino, quien comenzó casi de manera experimental y hoy cuenta con unas 50 colmenas distribuidas en un entorno natural.

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