Vacaciones de invierno: cinco libros para desconectarse un poco del mundo
Una isla perdida, un crimen en un pequeño pueblo francés, una despedida serena y las vidas secretas de personajes al borde de una revelación. Cinco novedades para aprovechar las tardes de invierno y recordar que la literatura sigue siendo la mejor forma de emprender un viaje.
Las vacaciones de invierno no siempre implican viajes ni exigen algún destino. Y aunque para muchos el trabajo sigue, el hecho de que no haya escuela ni horarios, transforma estos días en algo bastante similar a un descanso y aparece -ojalá así sea- un bien cada vez más escaso, el tiempo. Entonces, es posible leer sin apuro.
A todo eso, habría que agregar un detalle más: la literatura tiene una relación particular con el invierno. Quedarse en casa, bajo una manta, tomando algo calentito y leyendo, es siempre un buen programa.
Para esos ratos, he aquí una selección entre las novedades de las últimas semanas. Todas proponen, de maneras muy distintas, una zona de incertidumbre: un crimen, un secreto, una desaparición, un diagnóstico inesperado o una verdad que cambia la vida de sus personajes. Y a la vez, son lo suficientemente distintas como para que cada quien elija su destino, no turístico, pero sí lector.
- Para leer una historia antes de dormir: Bastante seguro, de Lee Child (Blatt & Ríos):
El británico Lee Child es uno de los autores más leídos del thriller contemporáneo.
El escritor, creador de la célebre saga protagonizada por Jack Reacher, vendió millones de ejemplares en todo el mundo y convirtió su apellido en una marca de garantía para los lectores de novelas de suspenso. De hecho, hay películas y series basadas en su magnífico personaje.

Que haya vendido tanto no tiene por qué ser garantí de nada. Pero en este caso lo es.
“Bastante seguro” es doblemente interesante. En primer lugar, el libro permite descubrir otra faceta del escritor, que aquí se vuelca al relato breve. Hay guardaespaldas, asesinos profesionales, espías, policías y gente común que toma una mala decisión. Cada cuento, los veinte que integran este libro, funciona como un pequeño mecanismo de precisión. Lee Child sabe de entretenimiento: trabajó muchos años en la tevé, antes de quedarse sin trabajo y volcarse a la escritura. Le salió bien. Muy bien. La suya es una hitsoria que vale para un guion.
Como en las mejores historias de género, el placer está en seguir las pistas, sospechar de todos y dejarse llevar por una narración que nunca pierde el pulso. También es una excelente puerta de entrada para quienes nunca se acercaron a la obra de Child.
- Para entender el mundo contemporáneo: “Los universalistas”, de Natasha Brown (Anagrama)
Con apenas dos libros, la británica Natasha Brown se convirtió en una de las escritoras más interesantes de su generación. Su debut, “Reunión”, demostró que es una narradora capaz de observar con lucidez las tensiones de clase, raza y género en la sociedad contemporánea.

En esta nueva novela, todo comienza durante una rave ilegal en una finca del norte de Inglaterra, donde un joven es brutalmente golpeado con un lingote de oro. ¿Qué hacía allí un grupo anarquista? ¿Qué relación tiene el hecho con el poderoso banquero dueño de la propiedad? ¿Quién es el agresor y por qué utilizó un lingote como arma?
Las preguntas llegan a Hannah, una periodista freelance que decide investigar el episodio. Su crónica se vuelve un fenómeno mediático y termina alterando la vida de todos los involucrados, desde una influyente columnista conservadora hasta su hijo, señalado como sospechoso del ataque.
Brown construye una novela en la que el misterio policial es apenas el punto de partida. La historia avanza a través de distintas voces y perspectivas, obligando al lector a revisar constantemente sus primeras impresiones y a preguntarse quién tiene el derecho de imponer una versión de los hechos. ¿Qué convierte una historia en verdadera? ¿Cómo se construye un consenso? ¿Quién decide qué relato merece ser escuchado?
Con una prosa elegante y contenida, la autora evita las respuestas fáciles. “Los universalistas” habla del presente ,de los medios de comunicación, las redes sociales, la polarización política y las disputas culturales. Es una novela inteligente, llena de giros y de personajes ambiguos, para disfrutar de principio a fin.
- Para perderse en un misterio literario: La vida privada, de Valeria Tentoni (Seix Barral)
Poeta, cuentista, ensayista, y periodista cultural, la bahiense Valeria Tentoni acaba de publicar su primera novela.

La protagonista llega a un impreciso pueblo del interior. Amanece. Un micro de larga distancia la deja en la ruta de un pueblo. Tiene que llegar hasta la isla donde vive una escritora mítica, enigmática, que escribió treinta y nueve diarios de viajes y desapareció para siempre. Lleva años escribiéndose cartas. Va a su encuentro.
Ahí, en esa isla que no figura en ningún mapa vive Virginia Mountweazel. Fotógrafa, aviadora, aventurera y ahora observadora de pájaros en el final de su vida, Virginia recibe cartas de lectores de todas partes del planeta. Entre ellos está la protagonista, una mujer cansada de la monotonía de la ciudad.
Pero la visita se ve atravesada por la muerte y por una pregunta cada vez más inquietante: ¿quién fue realmente Virginia Mountweazel? A medida que se adentra en la isla, entre un bibliotecario fantasma, pájaros y recuerdos, la narradora descubre que la frontera entre la vida y la literatura es mucho más difusa de lo que imaginaba.
El título es, en cierto sentido, una promesa y un engaño. La novela se asoma a la intimidad de sus personajes, pero al mismo tiempo recuerda que toda vida privada conserva una zona inaccesible, un pequeño misterio que nunca termina de revelarse.
Tentoni escribe con una prosa delicada y al mismo tiempo inquietante. Sus frases parecen avanzar con suavidad, pero van dejando señales de algo que no termina de encajar, de un secreto o de una ausencia que modifica la percepción de todo lo que se cuenta.
- Para descubrir que la realidad puede ser tan absorbente como la ficción: “El desconocido del correo”, de Florence Aubenas (Anagrama crónicas)
Pocas periodistas europeas tienen el prestigio de Florence Aubenas. Durante décadas trabajó como cronista en algunos de los medios más importantes de Francia y construyó una obra que se mueve entre el periodismo narrativo y la literatura.

“El desconocido del correo” parte de un hecho real: el 19 de diciembre de 2008 se encontró el cadáver de Catherine Bugord en la oficina de correos donde trabajaba, en el pequeño pueblo de montañas Montréal-la-Cluse. Tenía 28 puñaladas. El primer sospechoso fue su ex marido (Futuro ex, como aparece en el libro) y luego, el Nuevo. Pero entonces, aparece también un tercero, un joven marginal, actor él, que vivía en ese momento exactamente frente a la oficina.
El libro se aleja rápidamente de la lógica del policial clásico. A Aubenas le interesan menos las soluciones que las personas, menos la resolución del crimen que el mundo humano que se organiza alrededor de él. La autora observa con una paciencia extraordinaria a los testigos, a los habitantes del pueblo, a los jueces y a los familiares. De esa observación surge un retrato conmovedor de las soledades contemporáneas y de la imposibilidad de conocer por completo a los otros.
La gran virtud del libro es que consigue combinar dos placeres de lectura muy diferentes: el suspenso de una investigación criminal y la profundidad de una gran crónica.
Cada detalle parece tener importancia, cada declaración abre nuevas preguntas y cada personaje revela algo sobre la fragilidad de las vidas comunes. Es uno de esos libros que mejor demuestran que la realidad puede ser tan absorbente como la ficción y que una gran cronista es, también, una gran narradora.
- Para pensar cómo se vive cuando el tiempo se acaba: “La vida al final”, de Bernhard Schlink (Anagrama)
Martin tiene setenta y seis años y recibe un diagnóstico terminal: cáncer de páncreas. Casado con Ulla, una mujer mucho más joven, y padre de David, un niño pequeño, sabe que tiene realmente poco tiempo y decide enfrentar la noticia sin dramatismos.
El protagonista sale pronto de la zona que puede parecerse al lamento para centrarse en su hijo y en lo que le puede legar. En el medio, descubre que incluso la mujer con la que comparte su vida conserva zonas que él desconoce.

El autor alemán, Bernhard Schlink no escribe una novela/balance de la vida. Aquí decide poner en el centro de la historia una pregunta concreta, la más concreta de todas: cómo se organiza una vida cuando se sabe con exactitud cuánto tiempo le queda.
Juez, autor de la magnifica “El lector” (que fue llevada al cine), se aparte del terreno que le dio fama, los grandes dilemas morales de la historia alemana del siglo XX, la culpa, la memoria, el peso del pasado nacional, para inclinarse por un conflicto íntimo.
Y aunque es un tema sensible, y podría caer en la lágrima fácil, mantiene la sobriedad. Schlink logra hablar de la finitud sin convertirla en espectáculo.
Las vacaciones de invierno no siempre implican viajes ni exigen algún destino. Y aunque para muchos el trabajo sigue, el hecho de que no haya escuela ni horarios, transforma estos días en algo bastante similar a un descanso y aparece -ojalá así sea- un bien cada vez más escaso, el tiempo. Entonces, es posible leer sin apuro.
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