Así fue el recorrido desde el sur de Chile hasta la Patagonia del productor que hoy cultiva 100 hectáreas de cebolla
Antes de convertirse en productor y cultivar unas 100 hectáreas en Río Negro, Javier Salvador Novoa pasó su infancia en pequeños pueblos de la Región de La Araucanía. Llegó a la Argentina cuando tenía tres años y desde entonces construyó su vida en el Valle de Viedma.
avier Novoa llegó desde Chile cuando tenía tres años y hoy produce cebolla en el Valle de Viedma, donde trabaja junto a su familia. Fotos: Pablo Leguizamon
La historia de Javier Novoa comenzó mucho antes de que aprendiera a sembrar cebolla. Su primer paisaje no fue el Valle de Viedma, sino el sur de Chile.
Nació en Lastarria, una pequeña localidad ubicada cerca de Loncoche, en la Región de La Araucanía. Durante su infancia también vivió en Lanco y en otras localidades de esa zona, una región caracterizada por su fuerte actividad agrícola y ganadera, hasta que en 1974 su familia decidió emigrar a la Argentina.
Tenía apenas tres años cuando emprendió el viaje junto a sus padres. «Soy chileno. Nací en el ’71 y llegué en el ’74. Tengo más años acá que en Chile», resume hoy.
El recorrido no era corto. Desde Lastarria hasta el Valle de Viedma hay más de 1.000 kilómetros por ruta para ingresar a la Argentina. En la década de 1970, cuando la familia Novoa emprendió ese camino, el traslado demandaba muchas horas y, en la mayoría de los casos, se realizaba en varias etapas. Antes de instalarse definitivamente en Río Negro, los Novoa hicieron una primera parada en Médanos, en el sur de la provincia de Buenos Aires, y tiempo después continuaron viaje hasta el Valle de Viedma.
En esa región comenzó una nueva etapa. Sin tierras propias, los Novoa dieron sus primeros pasos trabajando para otros productores. «Empezamos con un hombre que se llamaba Gaspar. Él nos daba un porcentaje de la producción y trabajábamos a medias», recordó Javier.
De trabajar «a medias» a producir unas 100 hectáreas en la Patagonia
Ese sistema fue el punto de partida de una historia que ya lleva más de cinco décadas. Con el paso de los años, la familia dejó atrás aquellos primeros acuerdos, logró acceder a tierras propias y consolidó un establecimiento que hoy maneja alrededor de 100 hectáreas de cebolla entre superficies propias y otras trabajadas mediante distintos acuerdos productivos.
Actualmente, gran parte de la producción tiene como destino Brasil, mientras que una pequeña porción se comercializa en el mercado interno. En los últimos años también incorporaron riego por goteo para mejorar los rendimientos, que hoy se ubican entre 70.000 y 80.000 kilos por hectárea, con el objetivo de alcanzar los 100.000.

Sin embargo, cuando Javier repasa su historia, el primer recuerdo no está asociado a un lote de cebolla, sino al lugar donde nació.
Entre Lastarria, Lanco, Médanos y el Valle de Viedma hay más de 1000 kilómetros de distancia. Ese fue el recorrido que hizo junto a su familia cuando era apenas un niño y que, sin saberlo, terminaría marcando el rumbo de toda su vida. Hoy, más de medio siglo después, reconoce que la Patagonia fue el lugar donde echó raíces, pero el comienzo de esa historia sigue estando del otro lado de la cordillera.
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La historia de Javier Novoa comenzó mucho antes de que aprendiera a sembrar cebolla. Su primer paisaje no fue el Valle de Viedma, sino el sur de Chile.
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