Trump anunció que retomarán las negociaciones con Irán para terminar la guerra este lunes: cae el precio del petróleo

El presidente de Estados Unidos oficializó la noticia tras ordenar frenar los bombardeos por un pedido de sus aliados en Medio Oriente. La reactivación de la vía diplomática impactó directamente en los mercados globales, mientras el régimen iraní atraviesa una feroz interna política.

Redacción

Por Redacción

Foto: Gentileza.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la suspensión temporal de los ataques militares contra Irán con el propósito de reactivar este mismo lunes 3 de agosto la vía diplomática y poner fin a una guerra que ya acumula cinco meses de hostilidades. La Casa Blanca accedió a pausar la ofensiva ante la presión de sus principales socios estratégicos en Medio Oriente, quienes advirtieron sobre la necesidad imperiosa de alcanzar un alto el fuego definitivo que garantice la estabilidad regional.

Las declaraciones del mandatario republicano tuvieron lugar a bordo del Air Force One, donde precisó que las conversaciones comenzarán durante la tarde del lunes, aunque evitó brindar detalles sobre la sede diplomática del encuentro.

«Obviamente, no quieren ser atacados. Sabían la magnitud del ataque porque lo vieron formarse», aseguró Trump, tras haber amenazado en los días previos con una operación militar de proporciones históricas. La contienda, que se desató el 28 de febrero a partir de una operación conjunta entre Washington e Israel, paralizó casi por completo el comercio internacional en la zona, motivando la intermediación urgente de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar.


El anuncio de Trump impactó en el precio del petróleo: cuáles son los ejes del acuerdo


El giro de la administración estadounidense trajo un alivio inmediato a los mercados financieros. En la apertura del comercio asiático, los precios del petróleo registraron una caída cercana al 5%. Según detalló Associated French Press (AFP), el barril de Brent, utilizado como referencia global, retrocedió un 4,69% hasta ubicarse en los 83,81 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) cedió un 4,67%, cotizando a 80,72 dólares.

Este descenso responde directamente a las expectativas generadas por el borrador del acuerdo que se pondrá sobre la mesa de negociaciones. Fuentes regionales involucradas en la mediación explicaron a Associated Press (AP) que las exigencias centrales contemplan la reapertura total e inmediata del estrecho de Ormuz para reactivar el flujo de hidrocarburos, acompañada por el fin del bloqueo naval estadounidense, lo que permitiría a Teherán reanudar sus exportaciones petroleras.

Como contrapartida, el tratado exigiría el cese definitivo del programa nuclear iraní y la paralización de todas las ofensivas impulsadas por milicias proiraníes en territorios como Irak y Jordania.

En forma paralela, el gobierno de Irán intenta blindar sus propias vías comerciales. El Ministerio de Relaciones Exteriores comunicó este domingo que se encuentra en la fase final de un acuerdo con Omán para establecer una ruta de tránsito alternativa para los buques mercantes.

El portavoz de la diplomacia iraní, Esmail Baqai, aprovechó la televisión estatal para responsabilizar a Washington por el cierre de esta arteria estratégica, argumentando que la parálisis fue una consecuencia directa del bloqueo naval y del incumplimiento de los compromisos previos por parte de Estados Unidos.


La fractura interna en la cúpula de Teherán


Más allá de las negociaciones externas, el régimen iraní enfrenta una de sus crisis políticas más severas. Aunque hacia el plano internacional la teocracia proyecta una imagen de cohesión y resistencia, en las entrañas del poder se libra una disputa implacable, según los análisis de AP.

Por un lado, se encuentra el ala pragmática del gobierno, encabezada por el presidente Masoud Pezeshkian y el titular del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf. Este sector interpreta la presión militar como un instrumento transitorio para forzar concesiones y considera indispensable alcanzar un pacto que alivie una economía asfixiada por la inflación récord y la depreciación de la moneda, factores que alimentan el descontento social.

En la vereda opuesta opera la facción más intransigente, articulada en torno al movimiento Paydari y liderada por figuras de la línea dura como Saeed Jalili. Este grupo, que ostenta un fuerte control sobre los medios de comunicación estatales, rechaza cualquier tipo de acercamiento a Washington y aboga por sostener la guerra hasta alcanzar una victoria militar absoluta. Su influencia se ha hecho sentir en las calles, imponiendo medidas de rigor religioso y clausurando espacios públicos en un intento por sofocar cualquier disidencia interna frente al conflicto.

Este choque de fuerzas se ve agravado por un peligroso vacío de poder en la cúspide del Estado. Desde el asesinato del líder supremo Alí Jamenei en el estallido de la guerra a finales de febrero, el paradero y el estado de salud de su hijo y sucesor, el ayatolá Moytabá Jamenei, se mantienen en el más absoluto hermetismo. Informes citados por AP sugieren que habría resultado herido durante aquella primera ofensiva, lo que deja a la nación en un estado de profunda incertidumbre institucional en el momento más crítico de su historia reciente.


La presión de Arabia Saudita y la tensión latente en Gaza


La decisión de suspender la ofensiva no fue casual. El sábado, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, se comunicó directamente por teléfono con Trump para expresarle su alarma. Según indicaron fuentes al tanto de la conversación, el líder de facto de Arabia Saudita buscaba «aclaraciones» sobre la magnitud del ataque que planeaba Washington, temiendo que una escalada provocara represalias de Irán contra la infraestructura petrolera del reino y de otros países del Golfo Pérsico.

La preocupación saudí estaba fundamentada en la agresiva retórica de Trump. Antes de frenar la operación militar, el mandatario había asegurado que el bombardeo sobre territorio iraní habría sido «el más grande desde la Segunda Guerra Mundial» y advirtió que a la República Islámica «le habría tomado muchos, muchos años reconstruirse».

Frente a estas declaraciones, la respuesta oficial de Teherán intentó exhibir fortaleza. A través de la red social X (ex Twitter), el ministro de Defensa iraní aseguró que su país «no estaba sorprendido ni pasivo» frente a los movimientos de Estados Unidos y remarcó que las fuerzas armadas se mantenían en alerta máxima.

El anuncio sobre Irán se entrelaza con otro frente abierto que genera fricciones entre Washington y sus aliados históricos. El jueves previo, Trump había anunciado un sorpresivo «acuerdo de desarme con Hamás en Gaza». Sin embargo, la noticia fue recibida con extrema frialdad en Tel Aviv. Un funcionario israelí confió a AP que el gobierno ya le transmitió a la Casa Blanca sus «serias preocupaciones de seguridad» respecto a los términos de dicho pacto.

Mientras la diplomacia avanza de manera inestable, la violencia sobre el terreno no cede. Fuentes palestinas reportaron un incremento en la magnitud de las operaciones militares israelíes en el enclave, denunciando la muerte de al menos 12 personas durante la noche del sábado y la madrugada del domingo en ataques que, según justificó el ejército de Israel, tuvieron como objetivo a milicianos de Hamás.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la suspensión temporal de los ataques militares contra Irán con el propósito de reactivar este mismo lunes 3 de agosto la vía diplomática y poner fin a una guerra que ya acumula cinco meses de hostilidades. La Casa Blanca accedió a pausar la ofensiva ante la presión de sus principales socios estratégicos en Medio Oriente, quienes advirtieron sobre la necesidad imperiosa de alcanzar un alto el fuego definitivo que garantice la estabilidad regional.

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