Poda preventiva: en Bariloche y El Bolsón se otorgaron más permisos de quema que otras temporadas

Queda una semana para realizar el grueso de las tareas de poda preventiva y solicitar permiso de quema controlada en la zona cordillerana.

Por Lorena Bermejo

Los permisos de quema se deben gestionar en invierno. El plazo termina el 2 de octubre. Gentileza

Los permisos de quema se deben gestionar en invierno. El plazo termina el 2 de octubre. Gentileza

El próximo 5 de octubre finaliza el período de quemas en la zona de Bariloche, Dina Huapi y Villa Llanquín, donde tanto el Splif (Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales) como el Servicio Forestal Andino (SFA) vienen trabajando en la concreción de podas preventivas de incendios rumbo a la próxima temporada de verano. El 2 de octubre será la fecha límite para solicitar permisos para la quema de residuos forestales.

«Hubieron muchísimos más pedidos de quema que las temporadas anteriores. Eso tiene que ver con la responsabilidad de los vecinos y vecinas«, señaló a Diario RIO NEGRO Claudia Contreras, subsecretaría de recursos forestales de Río Negro, y recordó que «el residuo forestal sin tratamiento es combustible», durante las épocas de mayor riesgo de incendios.

En Bariloche, hubieron 1970 solicitudes para realizar quemas de residuos forestales, mientras que el año pasado habían sido 1080. En la localidad de El Bolsón, hasta ahora, se brindaron 1500 permisos. Una vez que finaliza el período de quema, la opción para descartar estos residuos es el chipeo o el pedido de traslado al vertedero.

Como cada año, el foco está en la reducción de combustible en los bosques implantados, que según el último relevamiento que hizo este año el SFA en El Foyel, Bariloche, el área de El Manso y El Bolsón, ocupan unas 10 mil hectáreas en las zonas de interfaz -plantaciones cercanas a las áreas pobladas-. El objetivo del relevamiento fue detectar las forestaciones más riesgosas y a quienes las gestionan, para brindar asesoramiento y hacer un seguimiento del trabajo preventivo.

10.000 hectáreas
de bosque implantado en la zona de El Foyel, Bariloche, El Manso y El Bolsón

«Si no se hace el manejo correspondiente, podemos poner multas. Pero primero les damos las herramientas para poder trabajar en conjunto», advirtió Contreras, en relació a las plantaciones de especies como pino blanco o pino oregón. La provincia de Rio Negro tiene vigente una línea de créditos fiduciarios para la adquisición de herramientas forestales, así como para el financiamiento de trabajos de intervención y manejo de masas forestales exóticas.

En Bariloche, también brindaron capacitaciones en juntas vecinales, para que los propietarios de terrenos donde existan este tipo de especies, se sumen a los trabajos de prevención.

Los que tienen el privilegio de vivir en el bosque, tienen la responsabilidad de cuidarlo»

Claudia Contreras, subsecretaría de recursos forestales.

En este sentido coincidió Facundo Saubidet, que se dedica a la evaluación del arbolado, podas preventivas, poda en altura y manejo de vegetación: «vivir en una zona de interfaz, entre lo urbano y el bosque, implica intervenir en el arbolado», señaló. En las redes sociales de su emprendimiento, llamado Servicio Forestal Bariloche, difunde información sobre la importancia del cuidado de los árboles en zonas boscosas. «Este año, en el terreno donde vivo, sacamos un ciprés que estaba seco en pie desde hace más de 50 años, porque ponía en peligro el tendido eléctrico», relató y remarcó que «cuánta más inclinación -tenga el terreno- mas rápido se propaga el fuego».

Según afirmó el especialista, algunos de los barrios que por sus características requieren de un análisis del arbolado, dentro del ejido urbano de Bariloche, son Rancho Grande, los barrios que se ubican sobre la ladera del Cerro Otto, y la península San Pedro, entre otros.

«La mayoria del trabajo que hacemos es preventivo, para que no se dañe la infraestructura, sea una casa u otro tipo de construcción, pero la poda es sólo una intevencion entre muchas que se pueden hacer», explicó Saubidet y aclaró que «cuando se trata de un autóctono, siempre la primera respuesta es no intervenir». Si son especies exóticas, sobre todo «las resinosas» -como el pino-, la evaluación cambia.

Equipo de trabajo durante una poda preventiva – Foto: Gentileza Servicio Forestal Bariloche

Qué mirar en los árboles de una casa


Si el árbol está podrido, si está inclinado, cómo fueron impactadas sus raíces, cuál es la pendiente del terreno o qué proximidad tiene de alguna infraestructura, son señales para analizar el estado de los árboles de un determinado predio. «Con una poda muchas veces reducis la posibilidad de caida», afirmó Saubidet y remarcó que el diagnóstico lo hace de manera gratuita, para saldar dudas sobre el estado del bosque ya sea en una propiedad privada o en un barrio.

«Hace poco sacamos varios pinos en el predio del Centro Atómico. Hay mucho trabajo para hacer, para despejar el tendido eléctrico y evitar el riesgo por la pinocha que está muy cerca de la urbanización», explicó y remarcó que «si ahí tirás un cigarrillo se puede quemar todo». En la zona, ubicada en el kilómetro 9 de la avenida Bustillo, en Bariloche, hay grandes ejemplares de pino oregon y ponderosa, que se plantaron en la década del 50′.


El próximo 5 de octubre finaliza el período de quemas en la zona de Bariloche, Dina Huapi y Villa Llanquín, donde tanto el Splif (Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales) como el Servicio Forestal Andino (SFA) vienen trabajando en la concreción de podas preventivas de incendios rumbo a la próxima temporada de verano. El 2 de octubre será la fecha límite para solicitar permisos para la quema de residuos forestales.

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