La pobreza, ese flagelo profundo que se resiste a desaparecer
La pobreza volvió a subir en la primera mitad de 2026. El problema luce más profundo que el reflejo que arroja la estadística. El análisis de un especialista, y un relato crudo en primera persona desde una villa de Buenos Aires.
Estructural. La pobreza por ingresos mide apenas una parte del problema. El foco está en el mercado de trabajo.
El 24 de septiembre pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló que la pobreza en Argentina subió: 32,3% de la población era pobre en el primer semestre del 2026, contra el 28,2% del segundo semestre del 2025. Se trata de un incremento de 1,2 millones de habitantes. En el mismo período, la indigencia aumentó del 6,3% al 7,5%: es decir, 300.000 argentinos más.
Son cifras considerables, pero lejanas de los 10 a 15 millones de personas que el presidente Javier Milei asegura que su gobierno sacó de la pobreza desde el inicio de su mandato.
Sin embargo, según expertos en la materia, existen motivos para pensar que la baja repetida por el mandatario, al menos desde principios de 2025 no habría sido tan pronunciada, que el plan oficial llegó a su límite y que la cifra de la pobreza podría ser aún más alta que la que acusan las estadísticas oficiales.
Subibaja
Eduardo Donza, investigador del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), afirma que aunque la pobreza bajó inicialmente debido a la desaceleración inflacionaria, el efecto se estancó y la situación empeoró por el deterioro del mercado laboral.
Dato
- 32,3%
- La pobreza que registró el Indec en el primer semestre de 2026, un 4,1% más que en la segunda mitad de 2025.
En diciembre de 2023, el gobierno aplicó una fuerte devaluación sobre el peso, que precipitó una empinada suba de precios. Como en Argentina la pobreza se mide por ingresos, la cantidad de argentinos pobres también aumentó, llegando a tocar el 52,9% en el primer semestre de 2024.
“Entre diciembre de 2023 y enero de 2024, subió un 50% el Índice de Precios al consumidor (IPC). Y después vino un recupero de los ingresos de forma heterogénea”, dijo Donza a RÍO NEGRO. La pobreza, según el INDEC, bajó desde entonces pero luego, al estabilizarse la inflación en torno al 2% mensual, hubo “menos que recuperar”.
Según Donza, es innegable que la pobreza bajó durante tramos de la administración de Milei, pero hay dos efectos metodológicos que pueden exagerar la baja.
En primer lugar, el INDEC utiliza una canasta básica desactualizada, con gastos de 2004. “Es decir, que el el costo de los servicios son de un momento en el que había mucho subsidios que ahora no hay”, explica el especialista. “La sensación que sienten muchas familias es ‘termino de pagar los gastos fijos y me queda poco para vivir y antes eso no me pasaba’”, afirma Donza.
La pobreza se redujo durante la gestión Milei, pero las estadísticas de Indec siguen utilizando una canasta vieja y desactualizada en la medición.
Por otro lado y en segundo lugar, al cuestionario de medición de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) se le agregaron preguntas más específicas, que puede captar ingresos que antes no se reportaban. Eso también puede haber inflado el descenso de la pobreza, afirma Donza.
Hacia adelante
Para Donza, también licenciado en Sociología y Magíster en Generación y Análisis de Información Estadística, durante el primer semestre del año, hubo un marcado empeoramiento del mercado de trabajo: la tasa de desocupación incrementó del 5,7% del cuatro trimestre de 2023 al 7,9% el segundo trimestre de 2026.
Según Donza, para que baje la pobreza, el mercado laboral debería mejorar. “Los ingresos de la población vienen del mercado de trabajo en un 80% a nivel global y hay un 50% en los hogares más pobres , a los que no les alcanza el ingreso”, afirmó Donza. En esos casos, la otra mitad viene de transferencias del Estado.
Sin embargo, los cierres de fábricas y la ausencia de políticas industriales dan cuenta de que la situación podría no mejorar en lo inmediato. La caída de 2,9% del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), también publicado la semana pasada, es para Donza, un claro indicador de que en el segundo semestre “muy posiblemente siga aumentando el nivel de pobreza”.
Según los especialistas, el mercado laboral es una clave: a la suba del desempleo se suman las bajas remuneraciones del empleo precario, que crece.
“La desocupación es el problema más serio del mercado de trabajo argentino, y ahora aumentó además la precariedad laboral, asociada al empleo de mala calidad y a bajas retribuciones. Eso fue un factor que no solo hizo que dejara de bajar la pobreza, sino que la elevó más todavía”, asegura Donza.
En primera persona
Nelson Santacruz, periodista y vecino de la Villa 21-24, en Buenos Aires, tiene seis trabajos y no llega a fin de mes.
Nelson habla con RÍO NEGRO una semana después de ser testigo de “Tormenta Negra 2”, el operativo de saturación que llevó a cabo la Policía de la Ciudad de Buenos Aires en 15 villas y barrios populares de la Ciudad, que terminó con varios de sus vecinos heridos y gaseados.
En su casa, funciona el merendero “Tacitas Bareté (fuertes, en guaraní)”, que administran él y su madre, y que sirve 200 raciones de almuerzo los jueves y viernes, ya sin asistencia del gobierno nacional.
«Hay una pobreza material que está afectando la integridad mental, si se quiere, de la gente de los barrios. Lo digo en primera persona”
Nelson Santacruz, periodista y creador del merendero “Tacitas Bareté» en la Villa 21-24 de CABA.
Según él, dos fenómenos nuevos aparecieron en su barrio. Primero, cada vez más vecinos van a pedirle mercadería directamente. “Fácil, tres veces por semana vienen personas diferentes a pedirme comida y uno no se puede negar”, dice Nelson.
Y segundo, el endeudamiento personal también está en franco crecimiento y pasa a moldear la vida de los vecinos del barrio. “Cada vez hay más personas que vivimos endeudadas con billeteras virtuales, con bancos o con prestamistas informales”, afirma Nelson.
“Para mí, es lo más alarmante de la escalada de la pobreza, porque la deuda empezó a ser parte de nuestra economía. Yo naturalizo que no llego a fin de mes, y sé que le voy a pedir prestado a Mercado Pago todos los meses 200 o 300 lucas y que después tengo que ver la manera de devolverlos ni bien cobro porque, con los intereses, 300 se transforman en 600 o en un millón si parpadeás”, cuenta.
El fenómeno aumenta “la desesperación y la angustia”. “Todo el tiempo estás trabajando para otro: tomamos deuda para conseguir cosas básicas como la garrafa de gas o cargar la SUBE” relata Nelsón.
“Estás totalmente asfixiado todos los meses y ahí, creo, se juega la salud mental”, agrega. “Entonces, hay una pobreza material que está afectando la integridad mental, si se quiere, de la gente de los barrios”, concluyó.
“No es que esté hablando de otros: me pasa a mí” asegura en primera persona.
El 24 de septiembre pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló que la pobreza en Argentina subió: 32,3% de la población era pobre en el primer semestre del 2026, contra el 28,2% del segundo semestre del 2025. Se trata de un incremento de 1,2 millones de habitantes. En el mismo período, la indigencia aumentó del 6,3% al 7,5%: es decir, 300.000 argentinos más.
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